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Hipólito Ruiz

Columnista

Hasta horas antes de la nochebuena, habrá cosecha de girasol

Chaco tiene la primicia de girasol asegurada, va logrando ganarse espacios en el contexto nacional de la producción del oleaginoso, pero seguimos con las dificultades de siembre: no tenemos agregado de valor  de la materia prima, que se va.

Camiones para los productores y vagones para las grandes empresas que el Estado, a través de los gobiernos de Cristina Fernández, de Mauricio Macri y sigue con Alberto Fernández, se ocupan de garantizar a las exportadoras que se radicaron en el Chaco de tener vías en excelentes condiciones para llevar esa producción hacia los puertos y hacia la industria.

El sector productivo chaqueño ha dado muestra claras de su potencial, pero considera que la vida cíclica de esta generación nueva de productores no puede terminar viendo cómo millones de toneladas de materia prima se van del Chaco sin dejar valor agregado.

En la presente campaña 2021/2022, se estimó una siembra de  1.530.000 hectáreas de cultivos, entre los que destacamos la intensión de siembra de 600.000 hectáreas de soja; 110.000 de sorgo; 255.000 de maíz y 215.000 de algodón más lo que sembró, en girasol, 176.980 hectáreas y trigo 159.210 a lo que se suman 400 hectáreas de garbanzos.

Consideramos que la producción primaria de granos "como mínimo tiene que salir en valor de las regiones, transformados en carne u otros alimentos".

Nos parece necesario enfocarnos en esos grandes temas que son característicos a nuestra provincia, pero también hay que pensar en otras alternativas (que pueden empezarse en pequeños grupos de productores) como ser la industrialización del sorgo (para celiacos), la transformación de la soja en expeller y aceite para producir alimentos balanceados y porque no, en biodiesel para autoconsumo, la producción de animales menores (porcinos, caprinos y ovinos) en determinadas zonas con el objetivo de agregación de valor al grano y producción de embutidos y chacinados.

No es fácil lograr que los productores pasen a ser productores industriales, pero la integración vertical y las alianzas estratégicas o asociaciones son necesarias para lograr la sostenibilidad del sistema productivo.

Horas antes de la Nochebuena, veremos las trilladoras cosechando el girasol chaqueño, buscando muchos de los productores que un flujo de recursos les permita prepararse para seguir laborando la tierra de cara a un 2022 que solo Dios sabe qué le depara al sector agropecuario.