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Un nuevo "Radar en la tormenta"  

Abre la reedición de esta obra de Alfredo Veiravé una compilación de valiosos artículos de conocidos escritores, en los que se analizan y destacan los poemas de la primera edición (1985). 

La compilación, realizada por Pía Rizzotti de Veiravé, pertenece al libro "Alfredo Veiravé. Estudios, comentarios bibliográficos y bibliografía" (Buenos Aires, Nuevo Hacer, 2002).

Ángela Gorodischer considera que "Este entrerriano desnaturalizado, este dragón que echa fuego por las fauces y por la máquina de escribir, ofrece una catástrofe de la inteligencia y otra presencia, la del poeta y la del que lee, frente a lo que se sabe y a lo que no se sabe. Se lee "Radar en la tormenta" y se vacila, no solo acerca de dónde está el poema, sino también acerca de quién es el que habla, a quién deja hablar con esas palabras salvadas de la muerte".

Joaquín Giannuzzi señala  dos características de su poética: "La transparencia del sentido inmediato y una intención desacralizadora del concepto, un tono desenfadado, un discurso no especulativo…". Y concluye: "Con este libro, Veiravé se ubica en la plenitud de una hazaña artística que revitaliza nuestro lenguaje". Antonio Requeni puntualiza que "La poesía de Veiravé, original sin rebuscamiento, lúcida y trascendente, es a la vez testimonio y metáfora de nuestro tiempo". 

Por su parte, Mempo Giardinelli alude en una breve antología (1970-1985, que gracias a Marco Antonio Campos publicó la UNAM en México para dar a conocer al poeta) que "Si la literatura es un camino sin retorno, puede decirse que la poesía es el no retorno mismo. El Nirvana, el estado de gracia". Unos años después, a raíz de la aparición de "Radar en la tormenta", sostiene que "Veiravé crea en su poesía una reflexión actual y dolorida, como en una emergencia de las palabras para que éstas intenten un espacio de ensueños… Queda dicho: este  radar es una orientación necesaria para la poesía argentina de este fin de siglo".

El volumen, reeditado por ConTexto el mes pasado, ofrece el poema publicado en "Historia Natural", en 1980, "Radar en la tormenta", que sirve de significativo epígrafe. De sus versos extrae el poeta los nombres de los cuatro libros que integran el poemario: "El poema aterriza en la pista" (L.1); "A ciegas, entre relámpagos" (L.2); "Pasajeros aliviados de la muerte" (L.3) y "Radar en la tormenta" (L.4). Los títulos enuncian un "ars poética" que, según Gastón Bachelard, "pone al lenguaje en estado de emergencia", por obra de la poesía.

La nueva edición que se ofrece es impecable, aunque, a nuestro parecer, los datos biográficos del autor se oscurecen al ocupar las solapas del libro en desmedro de un lugar más destacado.

Como colofón, valgan los versos con los que Veiravé se define: "Un poeta que utiliza su radar para asumir su ser y estar en el mundo". ¿Qué sería de nosotros sí "la tendencia a poetizar con pluma, pincel o escala musical", al decir de Octavio Paz, se agotara? ¿Quién nos rescataría de nuestras oscuridades?