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La mejor estrategia para poner fin a la pandemia

La nueva variante de coronavirus, bautizada O micrón, confirma lo que ya venían advirtiendo
los investigadores: la mejor estrategia para poner fin a la pandemia consiste en
garantizar que las vacunas sean accesibles para todos los países. Si eso no ocurre surgirán
nuevas cepas y la posibilidad de que algunas de ellas sean cada vez más contagiosas y resistentes.

Liberar las patentes de las vacunas contra el coronavirus, en forma temporal, es clave para
evitar que el virus del Saris Con 2 siga mutando. Si los líderes mundiales se ponen de acuerdo
para avanzar en ese sentido y de esa manera asegurar la vacunación masiva en los países
menos desarrollados, el año 2022 podría marcar el fin de la pandemia.

Sin embargo, esa decisión choca con las fuertes presiones de las grandes farmacéuticas, que ya comenzaron una nueva carrera por hallar en sus laboratorios una fórmula potenciada que neutralice la amenaza de la variante O micrón.

En la vereda de enfrente se sitúan organizaciones no gubernamentales que recuerdan que, si el virus de Wuhan tardó pocos meses en llegar a todos los rincones del planeta y mover los cimientos de las economías más sólidas, el surgimiento de nuevas variantes más peligrosas, como O micrón, podrían agravar aún más la situación epidemiológica global.

Sudáfrica, donde ahora surgió la variante que encendió la alarma mundial, fue justamente
uno de los dos países -el otro es India- que presentaron un documento ante la Organización
Mundial del Comercio (OMC) para pedir que se liberen las patentes de vacunas,
medicamentos y productos sanitarios necesarios para hacer frente a la pandemia del coronavirus.

El pedido fue presentado en octubre del año pasado, pero no prosperó por las
fuertes presiones de los grandes de la industria farmacéutica que defienden con uñas y
dientes las leyes de propiedad intelectual.

En julio pasado, la organización Médicos Sin Fronteras relanzó su campaña "¡No a las
patentes en pandemia!", para generar conciencia en todos los países sobre la necesidad de
suspender en forma temporal las patentes de las vacunas, para lo cual cita como ejemplo
la célebre frase de Jonas Salk cuando le preguntaron si patentaría su recién creada vacuna
contra la poliomielitis. ("¿Patentarías el sol?" fue la respuesta del virólogo estadounidense).
También recuerda que el químico argentino, César Milstein, jamás patentó la técnica
para crear anticuerpos monoclonales, pese a que por esa invención recibió en 1984 el Premio
Nobel de Medicina en 1984.

"Ambos priorizaron el acceso de la humanidad a la salud. Un comportamiento que está en las antípodas del que tienen muchos de los que producen hoy las vacunas y pruebas que nos podrían ayudar a combatir la pandemia de Covid-19", sostuvo MSF, para señalar luego que el desarrollo de las vacunas fue posible gracias a una enorme contribución del sector público.

La organización médica observa, por otra parte, que en el contexto actual de pandemia las
patentes ponen en juego la vida de millones de personas. Recuerda que eso es lo que pasó
a fines de los años 90, cuando el VIH/sida se propagaba en el mundo haciendo estragos
porque sólo las personas de países ricos podían acceder a los antirretrovirales, que tenían
precios altísimos.

"Para esas personas el VIH era una afección crónica controlable; pero para gran parte de la población mundial seguía siendo mortal. Cuando se liberaron las patentes, los monopolios se rompieron y aumentó la competencia, principalmente mediante la producción de genéricos asequibles en India. Y los precios cayeron un 99 por ciento en el transcurso de diez años: el tratamiento de un año para una persona pasó de más de 10.000 dólares en el año 2000, a menos de 100 en la actualidad", compara Médicos Sin Fronteras.

"En medio de la pandemia de Covid-19, es fundamental que no haya patentes ni monopolios
sobre medicamentos, test ni vacunas para que se fomente la colaboración global y
se amplíe la fabricación y el suministro y así, todas las personas, lo antes posible y estén
donde estén, puedan acceder a éstos", sostiene la organización.

Para salir del actual círculo vicioso de la pandemia, es necesario garantizar que las vacunas
lleguen a la mayor parte de la población mundial. Debe coincidirse también con Médicos
Sin Fronteras cuando plantea que son los gobiernos los que deben cambiar las reglas
del juego. Porque la salud y la vida humana no son mercancías y los medicamentos no
deben ser considerados un bien de lujo.