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Hipólito Ruiz

Columnista

El hacha prestada

Hay un antiguo relato que cuenta que en la época de los profetas de Israel quisieron hacer una casa más grande para que pudieran vivir más cómodos.

El líder de ese grupo era un tal Eliseo, le sugirieron ir al río Jordán, para cortar árboles. Comenzaron la tarea, y aconteció que mientras uno derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua y gritó diciendo: !Ah, señor mío, era prestada!

ERA PRESTADA

Cuando la figura central de todo es el árbol y la construcción de una nueva casa, el obrero se preocupó por qué le dirá al dueño del hacha, qué explicaciones le dará porque era prestada. El peso de la responsabilidad era mucho más intenso que el festejo por derribar un árbol y usarlo para edificar la casa donde vivirían. Al ver esto, Eliseo preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro. Y dijo: Tómalo. Y él obrero extendió la mano y lo tomó.

EL HACHA, EL PODER

El gobernante, sea intendente, gobernador o el presidente, quiere ampliar su poder, y trata de construir -con el hacha prestada, que es el voto que le delega el pueblo haciendo acuerdos, alianzas y trata de afianzarse. Pero, en un descuido, al no estar bien calzada el hacha, se le cae al agua y, obviamente, el hierro se hunde. ¿Cuál es el peso de la responsabilidad del gobernante al haber perdido la herramienta que el pueblo le prestó?

EL MILAGRO

Aunque la mayoría diga que la política es perversa, no es así, y tampoco todo está perdido. Siempre hay esperanzas. Es que la política no tiene calificativos, es el medio por el cual se resuelven los problemas y estructuras de las comunidades. Y si hoy la clase política está viciada, es a causa de la tibieza e individualismo de los que dicen ser correctos. Y en política, las puertas pueden estar abiertas para quienes planteen cosas diferentes. No todo debe ser crítica, sino propuestas. Y si eso ocurre puede suceder el milagro de que el pueblo le conceda el poder de que ese pesado hierro hundido en el agua pueda volver a flotar.

Por eso necesitamos actitudes de grandeza, de líderes que salgan a pelear por los valores y los objetivos como comunidad. Ello implica darle valor a la producción, exponer las barreras absurdas que se le ponen, porque el sector productivo es el único que puede permitir el resurgimiento de la economía del país.

Ahora inventaron un nuevo impuesto: a los envases. Los especialistas calculan que este nuevo tributo equivaldrá a 10,1% de la recaudación total de IVA e impactará en los precios de los productos con un aumento del 2,1%. Y también que duplicará el Impuesto a los Ingresos Brutos.

Es tiempo del surgimiento de nuevos líderes, es la hora de los que se dicen justos y honrados, porque los lugares que los buenos no los ocupan, los cubren los que tiene otros objetivos, que no son los comunitarios.