Por una justicia penal de calidad sin juicio por jurados
La ciudadanía de nuestra provincia requiere "una justicia de calidad", que solo pueden brindarla quienes se encuentran capacitados para esa tarea.
Desde la Asociación de Abogados Penalistas del Chaco, en forma mayoritaria, propiciamos una justicia penal sin juicio por jurados.
Consideramos que la ciudadanía de nuestra provincia requiere —y eso exhortamos y abogamos— "una justicia de calidad", que solo pueden brindarla quienes se encuentran capacitados para esa tarea.
Ya tuvimos en nuestra provincia varias experiencias sobre esta nueva modalidad de juzgar a quienes se encuentran sometidos a un proceso penal, y hemos visto y padecido que no es el mejor sistema de enjuiciamiento, ni para los acusados, ni para las víctimas, ni para el sistema judicial, ni para el pueblo.
De las primeras expectativas se ha pasado a la realidad de reconocer que ese sistema genera mayor injusticia para la ciudadanía, mayor desgaste jurisdiccional, y mayor desprestigio a los jueces que si se encuentran calificados para realizar dicha tarea y que no juzgan.
Expusimos anteriormente por qué desde esta Asociación de Abogados Penalistas no consideramos oportuno y respetuoso del sistema constitucional de derechos humanos un sistema de juicio por jurados, ahora exponemos porque consideramos acorde con dichos postulados constitucionales, la necesidad de una "justicia de calidad" en la decisión de procesos penales tan graves como los sometidos a un juicio por jurado "lego", por ello, compartimos lo expuesto, en los Foros de Argentina sin Juicio por Jurados, y nos sumamos a sus opiniones por compartirlas, desde lo técnico, lo profesional y social, exigiendo una "justicia de calidad" brindada por quienes constitucionalmente tienen esa noble tarea de "juzgar".
Tiempo atrás, desde esta asociación compartíamos las "Cualidades de un buen juez", por considerar que en nuestra Provincia del Chaco, tenemos excelentes jueces que controlan, juzgan y revisan las conductas, los hechos y las garantías constitucionales de los ciudadanos sometidos al sistema penal, donde lo más importante del proceso es obtener un juzgamiento de calidad, de modo de garantizar al máximo que el imputado inocente siempre sea absuelto, y el imputado culpable, además de ser condenado, lo sea exactamente en la medida de su delito.
El juzgamiento penal es una labor mucho más compleja de lo que las personas creen.
Se requieren conocimientos profundos, principalmente sobre teoría general y especial del delito, pero también sobre lógica inductiva y deductiva, y sobre psicología, psiquiatría, criminología, entre otras materias.
El avance de la sociedad actual exige que la tarea de juzgar sea puesta en manos de personas expertas, experimentadas y equilibradas, y no que quede librada al arbitrio de personas surgidas de un sorteo y cuyas aptitudes apenas si son indagadas por las partes y sólo a los fines de procurarse para sí un veredicto favorable.
Por ello es fundamental escoger adecuadamente a los jueces y no dejar el juzgamiento en manos del azar. Esto obliga a reseñar la enorme diferencia entre la elección de los jueces y la selección de los jurados.
A esto es dable destacar que en nuestra provincia, llevar adelante un juicio por jurado implica erogaciones importantes para su preparación y puesta en marcha, personal abocado en forma exclusiva a esas tareas, en el contexto de una justicia de investigación donde hay pocos fiscales en relación con la gran cantidad de casos por turno judicial, y que esos equipos fiscales tienen asignados entre tres o cuatro empleados.
Una buena política criminal y un mejoramiento de la justicia sería dotar de mayor capacidad a las fiscalías y no ralentizar con un sistema como el de juicios por jurados que necesariamente lleva a una justicia más costosa, lenta y que en consecuencia afecta al justiciable y a la ciudadanía.
Los jueces son elegidos conforme sus capacidades intelectuales, morales y psicológicas, y por representantes del pueblo que no tienen ningún interés actual en los futuros procesos que se habrán de dirimir.
Esto contrasta con la selección del jurado, en la que lo importante es sólo la predisposición de sus miembros a fallar como lo quieren las partes.
Quienes seleccionan al jurado (el fiscal y el defensor) no tienen ningún interés en que se realice un juzgamiento imparcial.
La defensa y la fiscalía no precisan un juzgamiento de calidad, sino un veredicto que les permita ganar el caso, convirtiendo a los representantes del Ministerio Publico en verdaderos "acusadores a ultranza".
Resulta impensable que un fiscal en un juicio por jurados, al advertir que no hay suficientes pruebas, se abstenga de acusar, como sucedería en un juicio común. Sería generar un gasto enorme al presupuesto del Poder Judicial sin que hubiera una acusación para analizar, restando capacidad operativa a las garantías y honestidad de los fiscales que se ven obligados —aunque así no lo consideren— a afectar el estado de inocencia de las personas juzgadas.
Tampoco el jurado, que es seleccionado por las partes, garantiza ningún juzgamiento de calidad: se trata de personas inexpertas y cuyas aptitudes intelectuales, morales y psicológicas son un misterio.
Es el juez o tribunal el único sujeto del proceso penal que en la actualidad cumple con la imprescindible tarea de velar por que se procure justicia a través de un juzgamiento lógico, razonado e imparcial.
Es aquí cuando se pone de evidencia lo nocivo del juicio por jurados. Con el juicio por jurados se les quita a los jueces la facultad de juzgar y, con ello, se suprime del proceso penal al único sujeto del proceso que cuenta con los recursos y aptitudes necesarias para garantizar un juzgamiento de calidad.
Si reflexionamos sobre la verdadera finalidad del proceso penal, llegaremos a la conclusión de que el juzgamiento no debe ser un "concurso" o "contienda" entre partes para ver quién obtiene un fallo favorable a su pretensión, sino que debe ser un procedimiento a través del cual se arribe a la justicia del caso.
La eliminación del juez en la tarea de juzgar, a la vez que suprime toda chance de un juzgamiento de calidad, pone en evidencia una suerte de "populismo judicial" que propone apartarse de la ciencia penal, del tecnicismo dogmático, y la sana critica racional, que solo el juez debe tener porque incluye a todo lo demás, toda vez que se pone a juzgar a personas que carecen de estos conocimientos imprescindibles para tan importante tarea.
En cambio, quienes se oponen al juicio por jurados y proponen la actuación de jueces expertos y experimentados, democráticamente elegidos por sus aptitudes personales, ante todo aspiran a que tanto el imputado como la víctima obtengan justicia al final del proceso.
Por eso, desde la gran mayoría de los integrantes de esta asociación, abogamos por una justicia penal sin juicio por jurados, y de extrema calidad técnica.
(El autor es abogado, presidente de la Asociación Abogados Penalistas del Chaco)










