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Misión a los asteroides de Júpiter

Lucy en el espacio con troyanos 

La nueva sonda de la NASA llegará más lejos del Sol que cualquier otra nave impulsada por energía solar. Estudiará los enjambres de asteroides que perduran desde los inicios del sistema solar. Podría cambiar lo que sabemos de la evolución de nuestro sistema.

Lanzamiento de Lucy

La nave espacial Lucy (así bautizada en honor del esqueleto de homínido más antiguo del que se tenga conocimiento) de la NASA, ha comenzado la primera etapa de su viaje de 12 años.

Despegó desde Cabo Cañaveral (EEUU) el sábado 16 de octubre a bordo de un cohete Atlas V. Su viaje la llevará a estudiar los asteroides de un área alrededor de Júpiter que ha permanecido relativamente sin cambios desde el Big Bang. La responsable del programa Lucy de la NASA, Adriana Ocampo, afirmó: “Lucy cambiará profundamente nuestra comprensión de la evolución planetaria en nuestro sistema solar”.

La nave espacial está principalmente propulsada por combustible líquido, pero sus instrumentos funcionarán con la energía generada por dos enormes paneles solares. La tecnología de Lucy se basa en las misiones anteriores como el orbitador Mars Odyssey y el módulo de aterrizaje InSight, así como la nave espacial OSIRIS-REx.

La misión de Lucy es sobrevolar cerca de un asteroide de la abarrotada área que gira alrededor del Sol entre Marte y Júpiter, y luego continuar hacia los troyanos, dos enjambres de cuerpos rocosos más allá del cinturón de asteroides. Estos enjambres de asteroides, que preceden y suceden a Júpiter en su órbita, son restos de cuerpos celestes de los primeros días del sistema solar.

Lucy tomará imágenes en blanco y negro y en color, y usará un divisor de haz de diamante para iluminar los asteroides con luz infrarroja lejana para calcular su temperatura y hacer mapas de su superficie. También tomará otras medidas durante su vuelo. Estos datos podrían ayudar a los científicos a comprender cómo se pudieron haber formado los planetas.

La profesora asistente de física y astronomía en la Universidad de Delaware (EE. UU.) Sarah Dodson-Robinson cree que Lucy podría ofrecer una línea de tiempo definitiva, no solo sobre cuándo se formaron originalmente los planetas, sino también dónde. "Si se consigue precisar cuándo se formaron los asteroides troyanos, esa información indicará cuándo se formó Júpiter y podríamos empezar a hacer preguntas como '¿dónde estuvo Júpiter en el sistema solar?'. Porque no siempre estuvo donde está ahora. Se movía de un lado a otro".

Para determinar las edades de los asteroides, la nave espacial buscará cráteres superficiales, algunos del tamaño de una cancha de fútbol. Dodson-Robinson dijo que "Los troyanos no han sufrido tantos choques y roturas como los asteroides que están más cerca de nosotros. Es posible que veamos algunos tal y como eran poco después de su formación".

En su viaje de 46.437 millones de km, Lucy recibirá tres ayudas gravitatorias de la Tierra, que implicarán el uso de la fuerza gravitacional de nuestro planeta para cambiar su trayectoria sin consumir tantos recursos. La subdirectora del equipo de navegación de la misión Lucy, Coralie Adam, señala que cada impulso aumentará la velocidad de la sonda, de 322 km/h a más de 17.700 km/h. "Si no fuera por esta asistencia de gravedad terrestre, necesitaría cinco veces más combustible, o tres toneladas métricas, para alcanzar su objetivo, lo que haría inviable la misión", destacó Adam.

Está previsto que la misión Lucy finalice en 2033, pero los técnicos de la NASA confían en que la nave sobrevivirá mucho más. Adam concluye: "Quedará una buena cantidad de combustible a bordo. Después del encuentro final con los asteroides binarios, siempre que la nave espacial esté sana, planeamos proponerle a la NASA una misión extendida y explorar más troyanos".

*Publicado en MIT Technology Review