Smartphones: la paradoja de los accesorios
Hay una curiosidad de los teléfonos que se volvió extrema; los smartphones de alta gama carecen de todos los accesorios, mientras que los de gama media o baja ofrecen, como siempre, auriculares, cargadores y algún otro complemento..

Por ejemplo, el iPhone original de 2007 incluía el propio dispositivo, cable y adaptador de carga, auriculares y hasta una base para mantener el teléfono erguido. La caja de los iPhone 12 solo tiene el teléfono y un cable del tipo Lightning. Los auriculares, la base y el adaptador de carga dejaron de incluirse, argumentando motivos “ambientales”. La base de carga de regalo hoy suena a broma. Apple la vende por separado a 63 Dólares.
La marca de la manzanita vende a sus fieles usuarios el cargador, a u$s 29, y los auriculares a u$s 20, a los que hay que sumar u$s 10 por un adaptador a Lightning para cualquier Smartphone lanzado a partir de 2016. Es el precio a pagar por pertenecer al mundo iPhone. Paradójicamente, es Apple la empresa que más beneficios obtiene de la venta de teléfonos desde que comenzó con la decisión comercial de vaciar el contenido de las cajas.

Esta estrategia de mercadeo le costó las burlas de varios competidores, como Samsung, que promocionó en redes sociales algo para entonces tan trivial, como que sus teléfonos incluían “hasta un cargador”.
Unos meses más tarde, Samsung eliminó esa publicidad y anunció que también dejaría de entregar cargador y auriculares junto a sus teléfonos, así como tarjetas microSD. Hace tres años, un flamante Galaxy S8 se vendía junto al cable USB, adaptadores microUSB y USB-C, auriculares AKG (para nada genéricos), varias almohadillas para esos auriculares, el extractor de SIM y un cargador rápido.
En 2021, los Galaxy S21 se venden junto al cable de datos y el extractor de SIM. Sin embargo un "modesto" A-02 incluye el cable, el cargador y auriculares, además del extractor de SIM. Y por aquí está el secreto de algo que a primera vista parece un absurdo.

Más exclusivo, menos accesorios
La paradoja se da en que en la gama baja es donde menores son los márgenes de ganancia, aunque el volumen de ventas sea superior. Cuatro dólares de ahorro por teléfono vendido pueden ser mucho para quien vende dispositivos baratos, pero también pueden serlo en el final de la gama si los compradores detectan que la competencia está ofreciendo más accesorios.
La gama baja de todas las marcas, con honrosas excepciones, está poblada por dispositivos de diseño, especificaciones y precios idénticos. Los procesadores solo difieren en el fabricante, las cámaras tienen un poco más o menos de resolución, y el rendimiento del puerto USB pocas veces es tenido en cuenta.

Cuesta mucho destacarse en este segmento, y cuesta muy poco perderlo todo por no empacar un cargador genérico, así que basta con no ofrecer algo que la competencia tiene, y adiós venta.
En la gama alta, los alicientes son otros y tienen más que ver con la exclusividad y el destacarse por poseer algo más valioso que el resto de los mortales. En este sentido, Samsung apostó tan fuerte por sus exclusivos celulares plegables, que por el camino abandonó la excelente gama Note.
Así llegamos a 2021, con teléfonos baratos que traen de todo, y teléfonos caros que no traen ni lo imprescindible, ya que asumen que todos tenemos un cargador en casa. La vida al revés.










