Las lesiones pediátricas más frecuentes que ocurren en casa y se pueden prevenir
Una pediatra con años de experiencia atendiendo emergencias en hospitales resume los principales cuidados a tener en cuenta.

Caídas, quemaduras y ahogamientos son las lesiones más comunes que llegan a la guardia de un hospital de niños. Una especialista los difunde para que en la medida de las posibilidades de tomen recaudos y prevenir afecciones más graves.
Una mujer cuenta que sostenía el termo cargado de agua caliente con la cara interna del codo mientras con el otro brazo bajaba a su hija de un sitio elevado. Al inclinarse para colocarla en el piso derramó involuntariamente sobre ella parte del contenido del termo sobre la niña.
Otra comparte que notó que su pequeña había tocado productos de limpieza al verle la boca manchada con cera para pisos. Al llamar al número de toxicología que figura en el envase, agradece la respuesta inmediata y certera que le advirtió llevarla rápidamente a una guardia médica. Como es un producto que contiene combustible había que darle una sustancia para absorber lo que podría haber ingerido.
¿Cuántas situaciones similares pueden ocurrir y en qué medida es posible prevenirlas? La pediatra Lucrecia Parreño hace una primera recomendación: evitar usar la palabra accidente. El consejo apela justamente a romper con el vínculo de algo casual, porque se está ante una lesión que pese a ser no intencional ni deseable y se puede prevenir que suceda.

La exjefa de residentes del hospital Posadas, docente universitaria y que actualmente se desempeña en el hospital Penna de Buenos Aires cuenta con amplia experiencia en la atención de servicios de guardia.
“Las lesiones más frecuentes son las caídas. Para los más chiquitos, caerse del cambiador, de la cama, de la sillita de comer, del cochecito y por escaleras”, describe en una entrevista difundida por radio Futurock.
En el siguiente grupo están las quemaduras con agua hirviendo, aceite o comidas con base líquida en proceso de cocción.

Mientras que durante el verano son muy frecuentes los ahogamientos en piletas o en elementos de espacios acotados como un balde. “Hay que tener en cuenta que con muy poca cantidad de agua en un recipiente un niño puede ahogarse”, subraya.
Una de las consecuencias más graves en las caídas son los traumatismos de cráneo. Para estos casos si se produce una caída desde altura y hay pérdida de conciencia es motivo suficiente como para ir a una guardia de emergencias de manera inmediata. En caso de que no haya pérdida de conciencia de todas maneras se observa detenidamente si hay pautas de alarma: estado de confusión, inestabilidad en la marcha, vómitos, sangrado por nariz u oídos.
“Si el bebé se duerme, lo vamos a despertar cada cuatro horas para ver que responda, tome bien la teta o la mamadera; porque si es más grande es más fácil darse cuenta si está bien”, agrega la médica Parreño.
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