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Carlos Martínez, del Movimiento Libres del Sur, analiza el resultado de las PASO.

"Lo central en las elecciones fue un divorcio entre  el gobierno y los trabajadores”

Para el exdiputado provincial, las primarias reflejaron un fuerte desánimo entre los trabajadores y los sectores más humildes, que castigaron al gobierno nacional y al provincial por la situación económica y social.

Carlos Martínez, el principal referente provincial del Movimiento Libres del Sur, cree que en las elecciones primarias de septiembre quedó evidenciado “un divorcio entre el gobierno y los trabajadores”, que provocó un voto castigo al Frente de Todos.

“Se palpaba en el ambiente un estado de malestar en los barrios, entre los trabajadores. Yo llevaba mucho tiempo sin ver un desánimo como éste en la gente humilde”, comentó Martínez.

Además marcó la dureza que tienen los números para el oficialismo. “El Frente de Todos perdió 220.000 votos con respecto a las PASO de 2019. Aquella vez obtuvo 420.000 votos y ahora bajó a 200.000. Es una pérdida muy grande, muy difícil de remontar”, planteó.

También observó que “hay una masa de personas muy disconforme con el sistema político en general. Hay 150.000 personas que no fueron a votar o votaron en blanco”.

Para el exdiputado, lo que hubo en las elecciones de septiembre, básicamente, fue “un castigo tremendo, no sólo a la gestión nacional sino también a la provincial. Si no fuese así, hubiese ocurrido como en otras provincias gobernadas por el peronismo, en las que el oficialismo ganó. Me parece que lo central fue que hubo un divorcio entre el gobierno y los trabajadores”.

Al respecto, tomó como ejemplo el influyente sector docente provincial. “Capitanich es visto hoy por los docentes como lo era Roy Nikisch en el final de su mandato. Hay un descontento muy grande, así como también lo hay en el personal de la Salud Pública. No hubo un reconocimiento, sino que por el contrario, hasta hubo un despliegue represivo cada vez que se quisieron manifestar”, evaluó.

Ese malestar se cristalizó “con el bajo poder adquisitivo de los salarios. Por eso vi en las calles (en manifestaciones docentes) a gente que nunca iba a este tipo de actividades. Frente a esta realidad el gobierno eligió un camino totalmente equivocado del que me parece que no hay retorno. Creo que es una relación que no se puede recomponer”.

Carlos Martínez asegura que "llevaba mucho tiempo sin ver tanto desánimo en la gente humilde".

Modelo agotado

No obstante, Martínez dice estar convencido de que lo que más definió el resultado de las PASO es “el agotamiento de un modelo de gestión, donde el gobernador hace todo y sus funcionarios no hacen nada pero siguen igual. Y tampoco se definió un modelo de provincia, como sí se ve en otros lugares”.

El dirigente opina que, además, la radicalización kirchnerista de la administración de Alberto Fernández, dominada por Cristina Fernández, “fue perjudicial para las gestiones provinciales que no se despegaron de ese modelo. Al fin de cuentas, los gobernadores peronistas a los que les fue bien fueron aquellos que tomaron distancia del esquema cristinista”.

En cuanto a la situación social, marcó que “hay gente que lleva dos décadas sin ver la luz al final del túnel. En nuestra provincia, salvo una pequeñísima cantidad de personas, no hay millonarios. El electorado es principalmente gente humilde y una clase media que se volvió minoritaria. Son los trabajadores de esos sectores los que dieron la espalda al oficialismo”.

¿Se puede dar vuelta?

Al preguntársele si considera factible que el gobierno dé vuelta los resultados de las primarias, Martínez consideró que “es muy difícil que los que votaron enojados cambien su voto. La gente siente que se agotó el modelo. Algo pueden recuperar, pero la gente está devastada y siente que votando en contra del gobierno se puede estar mejor. Incluso muchos, viendo lo que sucedió en materia de anuncios luego de la derrota del Frente de Todos, sienten que hay que seguir castigándolo para que continúen tomando decisiones beneficiosas”.

Martínez insistió en que, de todas maneras, las cartas ya están echadas porque entre el gobierno y la franja independiente del electorado, principalmente los trabajadores, “hay una conexión que se rompió”.