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Atención de Enfermería en pacientes de cuidados paliativos con Covid19  

El sistema de salud, y en particular personal de enfermería, se enfrentó a una situación que no se había presenciado en las últimas décadas, una pandemia que se creyó que no iba a llegar al país.

Pero llegó, y  el equipo de salud no estaba preparado para un fenómeno de tal magnitud. Aun así, se hizo frente a la enfermedad, más allá de la sobrecarga laboral, el desconocimiento sobre la utilización correcta de elementos de protección personal y de dispositivos invasivos que permitían estabilizar a pacientes críticos, se logró formar un equipo para cuidar a aquellas personas afectadas por la enfermedad a la que tanto miedo se tenía.

La situación de pandemia dejó expuesta la sobrecarga de los equipos y la cantidad inusual de pacientes con situaciones complejas que requerían considerar cada caso de manera individual, analizando detenidamente y en equipo la indicación de adecuación de esfuerzo terapéutico.

Todas estas situaciones generaron estrés e impotencia, muchos enfermeros se enfrentaron a máxima tensión por encontrarse trabajando en áreas de riesgo, e incluso hubo enfermeros que no podían salir de su provincia para cumplir sus funciones en los hospitales donde trabajaban, Esto generó sobrecarga emocional por las situaciones vividas y por el miedo de contagiar a las familias.

Es un imperativo ético brindar atención paliativa en contexto de pandemia, inclusive en situaciones de urgencia, ya que los cuidados paliativos abordan al paciente de manera integral, incluyendo los aspectos físico, emocional, espiritual y social, no solo del paciente, sino también de la familia. Independientemente de la edad y la enfermedad, el derecho a recibir asistencia sanitaria de calidad debe ser universal.

Si bien la concepción clásica de los cuidados paliativos hace referencia a pacientes con fase avanzada de una enfermedad crónica, con una esperanza de vida limitada o incluso en situación de últimos días, encontramos que también quien cursa una neumonía grave por Covid-19 se beneficia si recibe cuidados paliativos. Es allí donde la enfermería pasa a tener un papel fundamental durante el proceso de enfermedad. La escucha activa, la empatía y la atención compasiva en los momentos de crisis son tan esenciales como los fármacos y los protocolos de tratamiento ante esta situación.

Enfermería no es solo la encargada de controlar al paciente y satisfacer sus necesidades físicas, sino que el enfermero se vuelve uno de los profesionales con el que más interacción tiene la persona enferma. Muchas veces con más de 16 horas de guardia, debido a la demanda de trabajo y el escaso recurso humano con el que cuenta el sistema de salud, enfermería pasa a ser el apoyo y soporte principal durante el curso de la enfermedad.

La amenaza aguda a la vida en condiciones de aislamiento impide la presencia de todos los miembros de la familia junto la persona enferma, y complejiza los procesos para afrontar la enfermedad, la muerte y el duelo. En este contexto Enfermería establece una relación de confianza enfermero-paciente, siendo su soporte emocional y cuidador principal.

Además de administrar el tratamiento, Enfermería es la que brinda compañía tranquilizadora e intermedia en las comunicaciones, facilitando el contacto telefónico, o por medio de dispositivos audiovisuales, del paciente con sus familiares. En algunas situaciones, Enfermería prestó sus propios teléfonos móviles para favorecer el contacto con los seres queridos y así evitar el sufrimiento por distanciamiento y sentimiento de abandono.

La satisfacción que da Enfermería en la atención diaria por los cuidados brindados, como el tiempo dedicado a la escucha empática de las historias de vida, acompañando durante el silencio, cuando no hay ganas de hablar; o por ver la evolución favorable del paciente, por el agradecimiento luego de una intervención, por escuchar frases como “menos mal que estabas vos para ayudarme”, “ustedes sí que trabajan todo el día”, “muchas gracias por todo”, las lágrimas en los ojos de tanta emoción, o por contemplar el alta de un paciente luego de haber pasado por una situación amenazante para su vida. 

Sumado a esto, el agradecimiento de los familiares por haber sido partícipes de los cuidados hasta el final, son las cosas que más nos llenan el alma al finalizar una jornada. Nos animan a seguir trabajando por y para el paciente, a pesar del cansancio físico y emocional que conlleva esta tarea. En situaciones de enfermedades como la Covid-19, el objetivo principal es el alivio del sufrimiento intolerable y refractario ante la muerte próxima no evitable, garantizando el confort del paciente y acompañándolo durante el proceso.

El paciente en situación de enfermedad se encuentra desarraigado de su principal fuente de apoyo, que es su familia, y esta circunstancia repercute directamente sobre su estado de salud. Enfermería en cuidados paliativos, más allá de resolver las necesidades físicas del paciente, hace hincapié en el aspecto emocional, espiritual, social y familiar, cuidándolo de manera empática y humanizada. 

Cabe destacar el arduo trabajo que Enfermería ha desarrollado y, sobre todo, el compromiso de los enfermeros, quienes en esta crisis sanitaria nos han dado muestra de solidaridad y amor por el prójimo. El cuidado que brinda Enfermería es un arte, la interacción enfermero/a-paciente en una relación intersubjetiva para significar conjuntamente sus necesidades, sus temores, sus sentimientos, sus padecimientos y un sinfín de cosas como, por ejemplo, el esfuerzo, la comprensión, la generosidad, la valentía y entereza del personal de Enfermería frente a la adversidad que nos toca atravesar.

*Licenciado en Enfermería, residente del servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Perrando.