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El 'gancho': facilitar el acceso a $21.000 de un ATP

‘Vivitos y coleando’ persisten los intentos de estafa telefónica

Pese a la amplia difusión de damnificados, persisten los intentos de ciberdelincuentes por obtener datos personales.  

foto ilustrativa

Las llamadas desde números dudosos que con pocas palabras y un ritmo apresurado, buscan ‘guiar’ una operación en cajeros automáticos continúan produciéndose en la provincia.

Una periodista de NORTE recibió uno de esos intentos de manipulación vía telefónica, que a continuación se describe.

El primer indicio de sospecha fue el error en la presentación del nombre del organismo al que mencionaba el interlocutor: “Buenas tardes, llamo del Ministerio DEL Desarrollo Social y DEL Trabajo”.

Después preguntó: “¿Hablo con el número 3624-xxxx?”. Por supuesto que la persona en cuestión responderá afirmativamente porque es el número que se marcó para establecer la conversación. Sin embargo la obviedad de este punto bien puede ser usada por el que llama como excusa o ‘dato necesario de confirmación’, fingiendo formalismo en el trámite.

Otro descuido fue la omisión en decir el nombre de pila de quien está llamando, un detalle habitual en llamadas de call center o servicios.

La ansiedad pudo más y la voz masculina en cuestión fue directo al grano: “Mire, dama, la llamamos (repite el nombre erróneo de las carteras nacionales) para comunicar que figura como beneficiaria de un ATP por $21.000”.

foto ilustrativa

Un dato de contexto clave: los fondos del Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) solo los gestionan empleadores, es decir empresas con personal en relación de dependencia. Ninguna persona que trabaje tramita ese beneficio de manera individual. Además fue una operatoria que le permitió a contribuyentes del sector privado pagar la mitad de los salarios mensuales en 2020, durante los meses de confinamiento estricto de la pandemia.

Apurado y reiterando muletillas del tipo: “¿está claro?”, “bien”, “¿me sigue?” fue marcando el pulso de un mecanismo pensado para ganar la atención y forzar respuestas rápidas. Así fue al siguiente paso: “Le pido me confirme su identidad”. Pausa. Como ella no respondió, él la orientó: “Su nombre es …”. Silencio.     

Como no era la primera vez que la mujer recibía ese tipo de contacto eligió salir del libreto:

“Es muy extraña esta llamada, y también la forma en que usted habla…”. El embaucador, a la defensiva, siguió: “¿Por qué, corazón?”. Ella: “Por ejemplo eso, que me diga ‘corazón’; es muy raro todo”. Él insistió: “Pero hablo con una dama, intento ser amable…”. La periodista lo interrumpió y dio por terminada la charla: “Mire, no tengo tiempo, no me interesa, no vuelva a llamar” y colgó. Antes tuvo tiempo de tomar una captura del número y de la imagen que supuestamente representaba a un organismo oficial: un membrete del Ministerio de Salud, que bien se puede descargar de cualquier página web.

Captura del número desde el que se produjo la llamada dudosa. Foto: NORTE

En un intento por devolver la llamada, al marcar el 351 399 0390 dio contestador automático con la misma numeración y no con un mensaje grabado que suelen tener las líneas oficiales.

El caso sirve para tener presente que ese tipo de recursos están permanentemente activos y reinventando maneras de obtener datos como el nombre completo, DNI, domicilio, entre otros. Quienes llaman intentan sorprender o entusiasmar para acceder lo antes posible a una suma de dinero o a algún beneficio. Solo hay que prestar mucha atención, mantenerse al tanto de las comunicaciones oficiales de bancos, entidades estatales y noticias sobre estafas consumadas que lamentablemente abundan en nuestro país.

Aquí una guía para protegerse de una potencial estafa. 

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