El fenómeno social del pádel en la era de los deportes virtuales
El pádel nació en esas tierras de ensueño, como entretenimiento de esos veranos que queremos que sean eternos. En los últimos años, ha tenido en la práctica por parte de personas que incluso no eligen el deporte como espacio para socializar, un aumento importante. Lejos de la extinción -que muchos predecían- y sin ser reconocido como olímpico (todavía), es el segundo deporte que más se practica en Argentina.
Todos sabemos que los deportes no solo benefician en la salud, también reconocemos su importancia en el desarrollo social. El pádel se ha transformado en un espacio de sociabilización diferente y único. De hecho, fue el primer deporte en ser habilitado luego de las primeras fuertes restricciones de actividades en pandemia.

Soy ojota (es decir, no me desempeño con gracia y/o talento en ningún deporte) pero eso nunca me detuvo a intentar practicar (y jugar) varios deportes, entre ellos el padel. “No chumbes”. Nunca supe de dónde venía originalmente el término, pero cuando empecé a jugar al padel con unos 13 años era lo que me gritaban mis rivales/amigos/compinches cuando jugábamos. En teoría, según lo que me explicaron, me pedían que “no le pegara tan fuerte” a la pelota.
Mi “carrera” en este deporte duró lo que esos veranos en Funes (Santa Fe), cuando visitaba a mis abuelos. Esto ocurría en los inicios de los 90’. Mi paleta quedó colgada muchos años, hasta que uno de mis primos, en el inicio de los 2000 comenzó a jugar. Ya pasado el 2010, la práctica de este deporte empezó a crecer a mí alrededor y llegaron las invitaciones para volver, pero siempre me gustó más jugar al básquet.

Fenómeno social
Sin embargo, el fenómeno en sí no dejó de sorprenderme. Las canchas de pádel se multiplican y se llenan, haya torneo o no. Pero, ¿qué hace que el pádel se haya convertido en un fenómeno social, más que deportivo?.
Para el sociólogo Max Weber, una relación social es "un comportamiento de muchos individuos cuyo sentido está definido recíprocamente y que por esa reciprocidad se orienta”. Además, afirma que en cierto tipo de relación social, la comunitaria, dicho anclaje es particularmente fuerte. Esta relación está basada "en un sentimiento subjetivo (afectivo o tradicional) de pertenencia común de los involucrados”.

Cuando estudiaba, muchas de las materias principales tenían a Weber, entre otros analizando la sociedad. Mi corta mirada, solo podía ver el deporte como fenómeno competitivo, deportivo. Lo social, podría relacionarlo a la hinchada, o en último caso a una mirada económica. ¿Para qué iban a servirme tantos libros y teorías? (el mismo sentimiento que tenía hacia dibujo técnico o análisis matemático en el colegio), sin embargo, aquí estamos.
¿Podrían las teorías sociológicas explicar este fenómeno que reúne a gente de diferentes edades, condiciones sociales, deportistas o no deportistas, gente a la cual el deporte aburre, Zlatan Ibrahimović (si, el jugador de fútbol. En 2018 creo un club de pádel en Suecia)?

Para responder esta pregunta, empecemos por el principio. El pádel nació en una finca de Acapulco durante un verano (1969, México) y continúo su andar en la maravillosa Marbella, radicándose en hoteles o complejos (1975, España), terminó de explotar en Argentina, también cerca de las playas, en Mar del Plata (1969). Hay que reconocer que todo deporte es pasible de ser analizado bajo varias lupas de historias, teorías, autores, y quizás el esto que observamos como fenómeno ya pasó antes.
Le pregunto a Mirna, una de las primeras personas que me invitó varias veces a compartir estas largas jornadas/competencias/juntadas, qué la llevó a ella, que no practicaba ningún deporte a jugar, después de los 30. “Porque me parece un ambiente sano y sin agresiones, de amistad. El grupo de pádel es el grupo más unido que tengo de amigos. Aunque ya no juegue, me encanta verlos jugar”, responde. Su hijo, que creció cerca de la cancha, hoy es jugador y entrena.


Mariana, que además de ser entrenadora de básquet (ha sido jugadora muchos años), es otra persona que decidió unirse a este joven deporte. “Juego dos veces por semana, además de participar en torneos, desde hace tres-cuatro años. Tenemos un lindo grupo y la pasamos bien, nos escapamos algunos fines de semanas y viajamos donde hay fecha”, me cuenta.
Alejandra, es docente jugó al básquet, es comisionada técnica en este deporte, a nivel federal, y también juega al voley. Me cuenta que empezó a jugar porque le gusta practicar todo tipo de deporte, y este fue uno más.

“Cuando me invitaron a jugar empecé con el grupo de vóley, después me fui sumando a otros grupos. Vi que tenía condiciones y en pandemia no se podía hacer deportes, y cuando habilitaron la práctica me propuse entrenar. Es un poco por lo social, conoces mucha gente, que además te ayudan a mejorar. Es un deporte que se aprende rápido, y la verdad es que me gustaría poder entrenar y jugar más, pero las actividades diarias por ahí no me lo permiten”
En los años 90, el pádel comenzó a hacerse competitivo, y actualmente Chaco tiene representantes a nivel internacional como Virginia Riera o Franco Stupaczuk, a quienes podemos ver en el World Padel Tour. Como dato importante a futuro el pádel formará parte de los Juegos Europeos que se celebrarán en Cracovia (Polonia) en 2023, y busca ser olímpico en 2024. Ya se practica en 95 países.
Celebrar el encuentro
Es un deporte relativamente joven, y estamos asistiendo a un fenómeno social y deportivo en movimiento, casi como nos pasa con la pandemia. Quizás hoy no podamos dimensionar, encajar en las teorías, o saber el por qué.

El día de la fabulosa presentación de Messi en el PSG miro por el balcón, de a poco como muchos sábados, cerca de las tres de la tarde van llegando de a uno, de a tres los muchachos que juegan al fútbol en la canchita de la esquina (un terreno baldío privado) que se encargaron de limpiar, y que incluso ya está marcado con cal. Otro día, paso frente a una escuela céntrica, por encima del muro veo el improvisado-robado partido de básquet que los pibes del barrio se metieron a jugar en esos aros sin red oxidados y olvidados por los profesores de educación física, en una tarde pandemia que les prohíbe ir a los clubes.

Recuerdo, entonces el por qué el deporte es, esencialmente, un fenómeno social en diferentes escalas, y entiendo que el pádel será uno más. Ha venido a reunir a exiliados de otros deportes, antideportes, niños, adolescentes, jóvenes, adultos, adultos mayores, pero todos en un mismo tiempo y espacio, a veces, y veo con optimismo que sigan existiendo espacio para socializar que no nos unan mediante la tecnología, y aunque nunca más vuelva a “chumbar” una pelota, celebro que la humanidad siga encontrándose en espacios comunes aunque tenga intereses diferentes, y principalmente que no sea en una realidad virtual.
Temas en esta nota

Punto Norte sigue creciendo: el complejo inaugura nuevas canchas y apuesta a consolidar la experiencia del pádel en Resistencia

La chaqueña Rhaiza Hamue campeona en Catamarca

El chaqueño Amir Hamue y un 2025 dorado
Pádel

"Somos una pareja competitiva y con mucha hambre de ganar"
Franco Stupaczuk descartó su separación de Juan Lebrón

Kviatkovski y Núñez, la dupla que busca abrirse camino en el circuito europeo

Pádel: los chaqueños Núñez y Kviatkovski dieron la nota en Mendoza
El crecimiento de los jóvenes valores

Amir Hamue sigue construyendo su historia dentro del pádel juvenil
Campeón Sub 10 en Brasil










