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El nuevo contexto de la hidrovía y la falta de certezas 

Audiencia para definir la situación de 800 trabajadores de dragado y balizamiento

Será hoy en el Ministerio de Trabajo de la Nación. Desde el sindicato que los agrupa advierten que la retirada de la dragadora Jan de Nul abre un panorama de incertidumbre.  

Se realizará hoy una audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo de la Nación ante la indefinición de la situación laboral de los 800 trabajadores de dragado y balizamiento nucleados en el Sindicato que conduce Juan Carlos Schmid.

De la audiencia en la cartera laboral serán parte el Sindicato de Dragado y Balizamiento y directivos de la AGP. Los 800 trabajadores agrupados en el gremio son hoy empleados de la empresa Jan de Nul, a la que se le finaliza la concesión de la hidrovía.

Según el portal La Política Online, la situación es tan delicada que el propio Schmid advirtió que si en el encuentro de hoy no se resuelve definitivamente el tema habrá un paro en todo el país. "Necesitamos respuestas concretas sobre el traspaso y la estabilidad de los compañeros", apuntó el gremialista.

En la audiencia participarán, además del Sindicato de Dragado y Balizamiento, directivos de la Administración General de Puertos (AGP). Actualmente los 800 trabajadores son empleados de la empresa belga Jan de Nul a la que se le finaliza la concesión de la hidrovía el 13 de septiembre.

Según la publicación, diversas fuentes indicaron que una de las soluciones que evalúan en el Ministerio de Trabajo es que los empleados pasen a formar parte de la AGP hasta que se concesionen nuevamente a otra empresa los servicios de dragado y balizamiento sobre los 1300 kilómetros del río Paraná.

"Las idas y vueltas relacionadas con esta definición hacen que los trabajadores de la empresa, representados por nuestro Sindicato, sean sometidos a la falta de certezas sobre su relación laboral. Aún nadie nos manifestó cómo será la nueva etapa", señaló Schmid, visiblemente molesto.

En marzo pasado se firmó un acta en la que el Estado se comprometió a garantizar las fuentes de trabajo de la hidrovía. La idea sería que los empleados, repartidos en varias delegaciones en todo el país, formen parte de las empresas que ganen las licitaciones de los diversos tramos.

El tema es que en el Gobierno aún hay sectores vinculados al kirchnerismo que impulsan la estatización total del servicio. En la AGP se oponen a esta idea ya que no cuentan con la tecnología ni el equipamiento necesario para poder dragar la vía navegable y garantizar el tránsito de barcazas.

De hecho, a mediados de septiembre próximo, cuando finalice la concesión de Jan de Nul, la AGP se tendrá que hacer cargo del cobro del peaje que consiste en 3 dólares por tonelada transportada. Para esto se requiere de un sistema pago que aún se desconoce de qué manera se implementará.

Bajante extraordinaria 

"Las idas y vueltas relacionadas con esta definición hacen que los trabajadores de la empresa, representados por nuestro Sindicato, sean sometidos a la falta de certezas sobre su relación laboral. Aún nadie nos manifestó cómo será la nueva etapa", señaló Juan Carlos Schmid

"La situación tiende a empeorar debido a la bajante extraordinaria del nivel de las aguas del río Paraná y, según los estudios y pronósticos, se agravará en las próximas semanas. Esto hace que no se puedan interrumpir ni un día los trabajos de dragado y balizamiento", explicó Schmid.

En este contexto, en el campo creen que el Gobierno en realidad tiene planeado concederle a una empresa estatal China la concesión de la hidrovía una vez que la AGP se retire del asunto después de 12 meses (se trata de un negocio de más de 300 millones de dólares por año).

Los productores agropecuarios temen que la salida de Jan de Nul termine impactando en los costos de exportación ya que la AGP necesitará hacerse de recursos frescos para el mantenimiento de la hidrovía en medio de la bajante más importante de la historia del río Paraná.

Esta eventual suba de costos en las exportaciones agroindustriales se trasladaría de inmediato al precio directo que reciben los productores, a los cuales ya se les descuentan las retenciones y el resto de la carga impositiva que corren por su propia cuenta.