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El poder disruptivo de las nuevas tecnologías

Argentina es el segundo país de América Latina con la mayor cantidad de empresas tecnológicas que valen más de 1.000 millones de dólares. Son once las compañías de este tipo que, en los últimos meses, lograron que jugadores económicos internacionales de peso inviertan en el país. El fenómeno muestra el nuevo rol que asumen estas empresas en un escenario que, por la pandemia, aceleró la transformación digital en todo el mundo. Una de ellas, Globant, tiene presencia en la provincia y en junio anunció la generación de 1.000 puestos de trabajo locales en un plazo de cinco años y una inversión de 800 millones de pesos en los próximos dos años.

“La economía del conocimiento posee una capacidad única de democratizar oportunidades globales. Nosotros desde Globant siempre tuvimos la visión de acercarnos hacia donde está el talento para fomentar el crecimiento profesional en forma federal”, sostuvo Martín Migoya, uno de los fundadores de la empresa de tecnología de la información que integra el grupo de compañías argentinas que valen más de 1.000 millones de dólares. “En Chaco hay un excepcional pool de talentos, así que estamos muy entusiasmados por continuar expandiéndonos y consolidar nuestra presencia en la provincia”, agregó.

Otro de los fundadores de Globant, el marplatenese Guibert Englebienne, disertó en el panel sobre “Desarrollo del Capital Humano en la era Digital” del Tercer Foro de Finanzas Digitales que organizó la semana pasada el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas. Allí destacó la necesidad de entender que “la competencia por el talento es global”. Su opinión no es una más. Es uno de los argentinos que mejor percibe la revolución silenciosa que experimenta el mundo con el uso masivo de las nuevas tecnologías, que la pandemia aceleró aún más.

La provincia del Chaco cuenta con recursos humanos con buena formación académica y práctica, que reúnen todas las condiciones para generar valor y riqueza transformándola en conocimiento. Si a eso se suma que a nivel local existe un ecosistema tecnológico en constante desarrollo, es importante entonces que se logre articular todas esas piezas para que los esfuerzos locales se puedan acoplar a los cambios que están en marcha con la integración de nuevas tecnologías que modifican las formas de interactuar en la sociedad.

Un aspecto para destacar sobre las empresas que forman parte de la economía del conocimiento es que su productividad tiene impacto federal, ya que sus actividades pueden desarrollarse desde las distintas regiones del país que cuenten con infraestructura para empresas de alta tecnología. Así lo demuestra el caso de Globant que generó puestos de trabajo en La Plata, Tandil, Mar del Plata, Bahía Blanca, Rosario, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Ushuaia, Bariloche y en el Gran Resistencia.

También merece mencionarse el caso de Ualá, la empresa de tecnología financiera que nació en el país y que, como la define su creador, Pierpaolo Barbieri, está revolucionando las finanzas en América Latina a través de una app y una tarjeta. Fue noticia esta semana porque alcanzó una valuación de 2.450 millones de dólares, lo que representa la inversión privada más grande que ha recibido una empresa argentina. Según la empresa, ese financiamiento le permitirá continuar con un ambicioso plan de atracción de talentos que la llevará a finalizar 2021 con 1.500 colaboradores. “Creamos trabajo. Todos en blanco. Federales. Y pagamos mejor”, aseguró ayer Barbieri a través de su cuenta de Twitter.

En un mundo en el que cada vez más personas, empresas e instituciones emplean a diario las tecnologías de la información y la comunicación, es necesario pensar una provincia que no quede al margen de esas transformaciones que se observan en el campo de la salud, la educación, las transacciones comerciales, el campo, la industria y muchos otros sectores. Es importante que se comprenda que por el acelerado proceso de digitalización las sociedades están experimentando cambios profundos que impactan, de una manera u otra, en todos los órdenes de la vida cotidiana de las personas, desde la forma en que se compran productos, pasando por los momentos de entretenimiento que se comparten en familia hasta las nuevas alternativas que se ofrecen para manejar el dinero.

Este cambio brusco presenta un enorme desafío para una provincia como el Chaco, que, desde la periferia, debe prepararse para aprovechar las nuevas ventajas que ofrece esa aldea global en la que se ha convertido el mundo.

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