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Bienestar de todos en todas las edades

La reciente decisión de la Organización Mundial de la Salud de considerar la vejez como una enfermedad sigue recibiendo críticas en todo el mundo. Organizaciones no gubernamentales de América Latina, que trabajan por los derechos de los adultos mayores, aseguran que se trata de un enfoque que discrimina y que, por lo tanto, no corresponde que se incluya el envejecimiento en la última revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

No deja de llamar la atención esta decisión de la OMS que, por cierto, ha cosechado críticas de organismos de derechos humanos y de organizaciones que promueven los derechos de los adultos mayores que entienden que los avances de la medicina ofrecen la posibilidad de transitar esa etapa de la vida con buena salud. De hecho, observan que en la agenda para el año 2030 de la Organización de Naciones Unidas se plantea, concretamente en el objetivo 3, que los países deben garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades.

En rigor, la OMS publicó un documento preliminar de la 11° edición de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados (International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems – ICD, por sus siglas en inglés), pero formalmente ese listado comenzaría a regir recién en enero de 2022, por lo que algunas organizaciones no descartan que los responsables terminen dando marcha atrás con la polémica idea de considerar la vejez como una enfermedad. Cabe recordar que la importancia de esta clasificación de la OMS está dada porque la misma sirve para dar cuenta de lo último en materia de información sanitaria a escala mundial. Para ser más precisos, y tal como lo señala el propio organismo, se trata de una estandarización mundial de la información de diagnóstico en el ámbito de la salud.

Pero más allá de esta estandarización, debe tenerse en cuenta que en la mayoría de los países el número de las personas mayores de 65 años crece a un ritmo más rápido que el resto de segmentos poblacionales. Según la Organización de Naciones Unidas, este fenómeno ya afecta a distintos grupos sociales en todo el mundo y por eso en algunos países se promueven políticas públicas para generar nuevas oportunidades para las personas que atraviesan esta etapa del ciclo vital.

Es que este aumento de la expectativa de vida trajo aparejado nuevos roles de las generaciones de adultos y adultas mayores en la sociedad, de manera que no tiene sentido considerar la vejez como una enfermedad. Además, como bien observó el sociólogo francés, Pierre Bourdieu, “siempre se es joven o viejo para alguien. Por eso las divisiones en clases definidas por la edad son de lo más variables y objeto de manipulaciones. La juventud y la vejez no están dadas, sino que se construyen socialmente en la lucha entre jóvenes y viejos”.

En casi todo el mundo la disminución de los índices de fecundidad y el aumento de la esperanza de vida presentan un enorme desafío a los sistemas de salud pública. Argentina es uno de los países de la región que tiene los mayores índices de envejecimiento de la población: se estima que en los próximos 50 años la población de 80 años y más podría representar una cuarta parte de la población total de los mayores.

Según el último informe sobre población mundial de la Organización de Naciones Unidas, en el año 2050 una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años (16 por ciento). Para 2050, una de cada cuatro personas que viven en Europa y América del Norte podría tener 65 años o más. Por otra parte, datos estadísticos del organismo internacional revelan que en el año 2018, por primera vez en la historia, las personas de 65 años o más superaron en número a los niños menores de cinco años en todo el mundo. Los especialistas en estudios demográficos estiman que el número de personas de 80 años o más se triplicará, de 143 millones en 2020 a 426 millones en 2050.

Las personas mayores son más que importantes para la comunidad en la que viven. Es necesario que la sociedad tome conciencia de lo fundamental, como se dijo al principio, de garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos en todas las edades.

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