A cien años de la matanza de obreros en el territorio indio
La llamada Gendarmería Volante se conformó con un grupo de mercenarios reclutados para reprimir las huelgas obreras en los pueblos forestales del Chaco, en defensa de los intereses de The Forestal.

Las luchas de los obreros forestales por sus derechos comenzaron con la sindicalización y la formulación de los primeros reclamos por medio del pliego de 35 demandas contra el sistema opresivo laboral y social de The Forestal. Consistía en libertad de reunión y comercio, reincorporación de obreros expulsados, servicio sanitario y colocación de canillas de agua en cada cuadra, mejores condiciones laborales y mejores salarios, que los señores gerentes y altos empleados observaran más respeto hacia los trabajadores, etc.
La falta de respuesta a estos reclamos dio lugar a que el 14 de diciembre de 1919 se declarase una huelga en todo el territorio de los pueblos forestales, los que quedaron tomados por los obreros, que paralizaron completamente el funcionamiento de la empresa inglesa. Se sabe por la prensa de la época que patrullas armadas de obreros recorrían las calles, controlaban las fábricas y el transporte, mientras gerentes y altos empleados temerosos se encerraban en sus domicilios.
Esta primera huelga finalizó con el triunfo de los trabajadores, pero la empresa puso en marcha la creación de un organismo propio de seguridad para la represión. Tuvieron el respaldo político del gobernador de Santa Fe, Enrique Mosca, del Partido Radical, que creó por decreto la temible Gendarmería Volante, financiada por The Forestal. Fue jefe el capitán retirado Florencio Avelino Martínez, quien reclutó a cuanto delincuente anduviera suelto y escapado de la Justicia para integrarla.

Le sirvió además a La Forestal para crear, a la par, una policía no uniformada para su propia seguridad interna, tan salvaje como las otras, guardia conformada por capataces y mayordomos donde se destacó un tal Marcelino Sandoval, mencionado constantemente durante las huelgas. La empresa pagaba los sueldos, el equipamiento, armas, municiones, caballos y demás insumos para su funcionamiento.
La violencia desatada por la Gendarmería Volante de La Forestal fue acompañada por el cierre de fábricas que dejaron sin trabajo a cientos de obreros. La segunda huelga se produjo entre diciembre de 1919 y enero de 1920, y por sus características el Gobierno nacional dispuso la movilización del Regimiento de Infantería 12 de la Ciudad de Rosario. El conflicto había tomado una dimensión política preocupante para el Gobierno; la empresa inglesa, que contaba con respaldo político, temía que su derrota implicara la supremacía obrera.
Época de fuertes conflictos laborales en el país, gobernaba el radical Hipólito Yrigoyen (1916-1922), caracterizado por la mediación estatal en conflictos. Cuando esta fracasó, la represión alcanzó altos grados de violencia. Del 7 al 14 de enero de 1919, la represión a la Semana Trágica en Buenos Aires, originada con la toma de los Talleres Vasena, dejó cerca de 700 muertos y miles de heridos. La Patagonia Rebelde o Trágica, entre 1920 y 1922, la lucha de trabajadores en el Territorio Nacional de Santa Cruz, terminó con el fusilamiento de entre 300 y 1.500 obreros.
La movilización del ejército trajo al teniente Juan Domingo Perón y tropa al escenario de los conflictos forestales para reprimir y conservar el orden. La primera vez, los obreros hacían huelga por mejoras salariales y condiciones de trabajo, mientras que la empresa les había cortado el suministro de agua y cerrado los almacenes. El teniente Perón no reprimió y obligó a la empresa a restablecer el agua y los víveres. La segunda vez tampoco reprimió, atendió las solicitudes de los huelguistas, les permitió manifestarse y desplazarse de un lugar a otro. Convivió con ellos durante dos meses y se hizo amigo del dirigente Oscar Aldrey, que más tarde fue funcionario de su gobierno.

Después de los logros sindicales de 1920, en enero de 1921 el panorama se tornó desolador para los obreros, con fábricas cerradas y constantes abusos por parte de la Gendarmería Volante. Sobrevino la brutalidad del cuerpo mercenario bendecido por los Estados nacional y provincial. Los gendarmes asesinaron a centenares de personas, torturaron a otras tantas, saquearon y quemaron las casas de los obreros para que no pudieran regresar.
Todo se originó a partir de la tercera huelga, en 1921, dispuesta por el Sindicato frente al incumplimiento de los reclamos por parte de la patronal. Fue la más importante, pero culminó con una salvaje represión, principalmente de la Gendarmería Volante y de otras formaciones policiales del gobierno provincial. Un trágico saldo de 500 a 700 muertos, según los autores, y 19 dirigentes huelguistas condenados a la cárcel.
Los que habían sido despedidos por motivo de huelga debían obligadamente irse del pueblo: de la expulsión se encargaba la Gendarmería. Otros huyeron y se escondieron en los montes, pero fueron perseguidos y fusilados donde los encontraron. También quemaron el inmueble donde funcionaba el Sindicato, sus libros, registros y todo lo que había en el lugar. Los obreros capturados, cuando no eran muertos a garrotazos, eran entregados a la Policía provincial.
“Ante la prensa, el peón Jumelo Méndez contó del mal trato y las torturas. El sargento primero Varola nos ponía en fila india y nos hacía pasar al trote frente a él con una bolsa de tanino al hombro. Al pasar nos aplicaba garrotazos con la hoja del machete. Así trabajamos una mañana acarreando tanino y una tarde apilando leña. A Rafael Leonelli, el sargento y otros lo colgaron del cuello y lo trompearon. Cuando lo descolgaron, lo tendieron boca abajo y lo patearon. Leonelli era inocente, lo pusieron en libertad antes de que llegara el temible capataz Cervera”.
“Los gendarmes no tuvieron piedad con los heridos de bala. A Guillermo Blanco, estando herido a causa del tiroteo, el sargento Varola ordenó que no lo curaran y que lo apalearan. El último día lo ataron con los brazos para atrás con una cadena y lo castigaban con un bozal lleno de argollas en presencia de altos empleados de La Forestal. Los 19 compañeros que hemos estado en manos de la Gendarmería fuimos martirizados. A las mujeres se las insultaba y se les ultrajaba de toda forma”, dijo el obrero Méndez.
Pese al conocimiento que tenían los Gobiernos, tanto nacional como provincial, de la salvaje represión de la Gendarmería Volante sobre huelguistas de La Forestal, se mantuvieron en silencio y no condenaron los hechos de violencia. El escritor Osvaldo Bayer cuenta que en la Cámara de Diputados de la Provincia, el diputado Salvatore fue el único que denunció. Reveló que Teófilo Lafuente, el primer secretario general del Sindicato Taninero, fue tomado preso y conducido desde Vera hasta Villa Guillermina por el sargento Julio Luna.
Denunció Salvatore ante sus pares que el dirigente gremial fue conducido al trote desde la estación de tren hasta la comisaría a punta de sable, mientras el resto de gendarmes le aplicaban sablazos y golpes de cultas de Wínchester por la espalda. No logró Salvatore el interés ni el repudio de sus colegas. La salvaje represión terminó con la disolución del cuerpo de la Gendarmería Volante creada por The Forestal a fines del año 1921. No se sabe con exactitud la cantidad de muertos que hubo: coinciden que pudieron ser entre 500 y 700 obreros.
*Abogado, especialista en evaluaciones ambientales, escritor e historiador del Chaco y sus ancestros.










