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Real historia de indios

The Forestal, Estado dentro del Estado, matanza de obreros

 A 100 años de la huelga obrera de 1921, leemos un registro en el cuaderno del capataz Aniceto Barrientos: "A los muertos los apilaban uno sobre otro, le clavaban el cuchillo en la nuca por si estaban vivos. Tenía miedo de volver a trabajar porque nos miraban con odio, como si fuéramos perros sarnosos". 

Obreros de La Forestal capturados y custodiados por la gendarmería.

Pedían ocho horas de trabajo y mejoras salariales, pero The Forestal de Villa Ana y Villa Guillermina los reprimió con la Gendarmería Volante y otras fuerzas policiales. Más de 2.000.000 de hectáreas e industrias propiedad de The Forestal que se administraban desde afuera, el sitio de los ingleses en el territorio indio tenía policía y justicia propias. Los directivos locales carecían de facultades, el poder se ejercía con visitas de ejecutivos de Londres, siempre acompañados por su embajador para las gestiones de sus intereses. Mano de obra criolla india explotada laboralmente y luego destruida con matanzas y crueldades. 

El holding The Forestal Land, Timber and Railway Co. Ltd., la Forestal de la Tierra, la Madera y los Ferrocarriles, llevó a su vez la administración de un conjunto de empresas dedicadas a la industria del tanino del árbol de quebracho. En su apogeo ocupó aproximadamente 20.000 empleados con cinco fábricas, 400 km de vías férreas, puertos y logística. Los obreros con el tiempo comenzaron a resistir la explotación laboral y el sistema de pago.  

Los obreros del monte recibían el nombre genérico de “obrajeros” compuesto a su vez por “hacheros” que talaban el árbol, los “carreros” que podían ser de los cachapés, las alzaprimas, guinches, balanzas y los que atendían cualquier otro carro rural. Finalmente los peones de playa, lugar de acopio transitorio de rollizos traídos del monte. En su especialidad los demás obreros de los ferrocarriles y barcazas, como los de las respectivas fábricas.  

"La paga” que entregaba La Forestal: fichas y monedas que solo servían en sus propios almacenes.

   Para el trabajo en el monte La Forestal tercerizaba el servicio mediante un personaje inescrupuloso que se hacía llamar “contratista”. Se ocupaba de reclutar los hacheros, era el que entregaba las herramientas bajo responsabilidad del obrajero para el laboreo, como hacha y machete. El contratista no estaba solo, tenía siempre un supervisor de la empresa. La mayoría de los hacheros fueron migrantes internos venidos principalmente de las provincias de Corrientes, Santiago del Estero y algunas otras. 

El lugar de trabajo del obrajero fue el obraje, un sitio transitorio: sólo estaba ahí mientras hubiera quebracho o urunday para talar. Una vez que se terminaba en ese lugar, toda la peonada era trasladada a uno nuevo que podía ser contiguo o más alejado, ahí ya se ocupaba el ferrocarril. De rutina, el peón se mudaba con toda su familia, mujer e hijos y alguna que otras pertenencia, alojándose hacinados en ranchos precarios de barro y paja.  

Los obrajeros pasaban los días internados en el monte haciendo su trabajo, ansiosos y deseando llegara el fin de semana para recibir la paga, vales y fichas que el contratista les cambiaba él mismo por mercaderías, algo de ropa y bebidas, todo con sobreprecio. En general los alimentos solo podían obtenerse en almacenes de La Forestal. En el pueblo y en toda la región estuvo prohibido el comercio minorista para mantener esa exclusividad, También el contratista y los despenseros hacían su propio negocio con el “préstamo” de vales y fichas. 

La mayoría de los obreros vivieron hacinados, solteros o con sus familias. La vivienda era una choza, llamada “bendito” por tener la forma de una capilla con techo a dos aguas. También fueron simples enramadas, dormían en el suelo, a veces en pequeñas zanjas para protegerse mejor del frío. Las familias trabajaban a la par del hachero, sin recibir paga extra alguna. Fue un trabajo muy rudo donde ocurrían cotidianos accidentes, realizado por indios y criollos, los únicos que podían trabajar en las duras condiciones del monte.

Las condiciones de vida de los trabajadores The Forestal fue de completa sumisión y explotación. Las condiciones laborales, las horas de trabajo y la forma de vida en el monte les causaron graves problemas de salud, cuando no la muerte. Se lee esta realidad con Juan Bialet Massé un médico, abogado, docente y constructor, que en 1905 advirtió en un informe que frente al avance de la depredación de los bosques iban quedando hombres extenuados y envejecidos por un trabajo malamente explotador. 

En ese contexto laboral, los trabajadores fueron objetando esas condiciones y se organizaron para efectuar sus reclamos. Fueron los ingleses tan dominantes y crueles con la clase obrera, que surgió un movimiento explosivo y repentino de construcción subterránea pero de gran envergadura para la defensa del trabajador. Comenzaron a resistir las arbitrariedades y se plantaron ante la compañía inglesa. Los resultados fueron sangrientos producto del terror implantado por la patronal.

Fábrica de Villa Ana.

   Se organizaron a partir de las inquietudes que les transmitieron sobre sus derechos los marineros que llegan en los barcos que amarraban en los puertos de la poderosa compañía, Piracúa, Piracuacito u Ocampo. A fines de 1919, en Villa Guillermina se constituyó el primer Centro Obrero de la Federación Obrera del Tanino y Anexos del Chaco, que se adhirió a la Federación Obrera Argentina FORA, su primer secretario general fue Teófilo Lafuente. En 1919, 1920 y 1921, los hacheros y obreros de La Forestal se rebelan en sucesivas huelgas contra esta situación de esclavitud, y la represión fue brutal.

Teófilo Lafuente y seguidores se constituyeron en todos los pueblos forestales para escuchar los reclamos de los trabajadores elaborando un pliego con las demandas sindicales. Revelaban el sistema asfixiante impuesto de la compañía y condiciones sociales insatisfechas. Requerían libertad de reunión y comercio, reincorporación de expulsados, servicio sanitario (letrinas) y canillas de agua potable en cada cuadra, mejores condiciones laborales y mejores salarios. Lo sorprendente: solicitaban a los señores gerentes y altos empleados que tuvieran más respeto hacia los trabajadores. Entre otras. 

El primer conflicto ocurrió entre agosto de 1918 y julio de 1919, cuando se convencieron de que podían reclamar y ganar. Lo hicieron mediante huelgas de 15 días a un mes, con resultados favorables y algunos obreros despedidos. El segundo momento fue al crearse el sindicato y expandirse la sindicalización en todas las fábricas. El tercer momento, con la huelga de 1919, de gran fue la gran acción: se tomaron por 10 días las fábricas, se secuestraron empresarios, desfilaron armados, con ruptura de vagones y quema de rollizos. 

Pero esta fue también la que culminó con una salvaje represión mediante la "gendarmería volante" y otras formaciones policiales impunemente patrocinadas por el gobierno provincial y nacional. Los muertos fueron entre 400 y 500 obreros, muchos perseguidos en el monte y fusilados, 19 dirigentes huelguistas condenados a la cárcel, previamente torturados. 

*Abogado, especialista en evaluaciones ambientales, escritor e historiador del Chaco y sus ancestros. 

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