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Reconocimiento para las tareas de cuidados

Reconocer y otorgar valor económico a las tareas de cuidado, que históricamente recayeron sobre las mujeres dedicadas a la crianza de los hijos y a la asistencia de adultos mayores, era una materia pendiente. El Programa Integral para el Reconocimiento de Aportes por Tarea de Cuidados recientemente presentado por la Administración Nacional de Seguridad Social, pone foco en una cuestión que, hasta ahora, había permanecido al margen de las políticas públicas.

Dicho programa está dirigido a mujeres con hijos, que estén en edad de jubilarse, es decir que tengan 60 años o más, y no cuenten con los años de aportes necesarios, que no tengan una jubilación otorgada o en trámite. Según se informó, se les reconocerá un año de aportes por tareas de cuidado por cada hijo o dos en caso de que hayan sido adoptados. Además, se computará de forma adicional un año por hijo con discapacidad y dos años si fueron beneficiarias de la Asignación Universal por Hijo por al menos un año.

El documento de la Comisión Económica para América Latina, titulado “La economía del cuidado como acelerador del cambio estructural con igualdad”, señala que la distribución de las tareas vinculadas a la economía del cuidado está cruzada por la desigualdad de género y se caracteriza por tener una organización social injusta, donde las mujeres realizan mayores cargas de trabajo no remunerado producto de la rígida división sexual del trabajo que persiste en la región. “Pese a la importancia del cuidado para el sostenimiento de la vida, la economía tradicional lo considera como una externalidad del sistema económico, invisibilizando su aporte a la economía y las sociedades. La forma en que los hogares, las comunidades, el mercado y los Estados resuelven las necesidades de cuidado es relevante no solo desde el punto de vista de la reproducción social y el bienestar individual, sino también de la producción, el empleo y el desarrollo sostenible. La naturalización de las actividades de cuidado como obligaciones de las mujeres repercute en el reconocimiento de estas tareas como trabajo. Este trabajo está subvalorado al realizarse en la esfera privada de los hogares y dentro de un modelo económico que no lo reconoce como generador de valor”, observa el documento de la Cepal que coincide con lo planteado por otras organizaciones de la sociedad civil que promueven los derechos de las mujeres que destacan la necesidad de que las personas que cuidan en el ámbito del hogar puedan ser reconocidas y retribuidas por sus tareas y, a la vez, contar con un sistema de protección social.

Debe reconocerse que la organización social de los cuidados siempre recayó mayormente sobre las mujeres. Esto hizo que esta división social por la cual las mujeres se hicieron cargo de la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado se tradujera en una menor cantidad de horas y recursos disponibles para dedicarles a su desarrollo personal, productivo, profesional y económico. Dicho de otro modo, muchas mujeres no pudieron acceder al mercado del trabajo formal y, por eso, cuando alcanzan la edad para jubilarse se encuentran con que no tienen aportes realizados.

El informe “Hablemos de cuidados” que preparó la Mesa Interministerial de Políticas de Cuidado que coordina el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación observa que aunque la cuestión de los cuidados ha estado por mucho tiempo excluida del ámbito de las políticas públicas, sus problemáticas tienen gran incidencia en otros fenómenos que están más presentes en el debate público como la feminización de la pobreza, las desigualdades sociales, el desempleo y la informalidad, la brecha salarial e incluso la desigualdad de género en la participación política. Señala, además, que aunque en los últimos años hubo cambios en el papel que desempeñan las mujeres en la sociedad que permitieron el aumento de la participación femenina en el mercado laboral, en el ámbito de los cuidados no se ha visto una mayor participación masculina que lleve a pensar que hay cada vez más mujeres que obtienen ingresos en el sistema formal de la economía.

Es de esperar que el programa nacional que se puso en marcha para el reconocimiento de aportes por las tareas de cuidados sea el puntapié inicial que permita avanzar en la reparación de la desigualdad en la distribución de esos trabajos.

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