Abel, el casi policía
Hace unos años por las calles de Resistencia vivió Abel Neme El Casi policía, fue un personaje callejero que adornaba la ciudad.

A casi diez años de su partida lo recordamos de esta manera. Decía el portal Diario Chaco: “Hasta que un día el rumor corrió como reguero de pólvora, y más allá de que no hubo confirmación oficial ni se dieron a conocer las causas, la muerte de Abel entristeció a todos los resistencianos”.
Abel Enrique Neme, fue un personaje entrañable y conocido por todos. Aunque muy pocos sabían de su origen, siempre se lo podía encontrar con su gastado uniforme de policía ordenando el tránsito de esta capital.
Más allá de la dura pose de policía, que en ocasiones pretendía transmitir, ganó el cariño de grandes y chicos, y en la página de Facebook “Para que Abel sea ciudadano ilustre de Resistencia” se suman las anécdotas de los internautas que lo ubican como protagonista. Tras la muerte de Abel se reforzó el pedido de convertirlo en ciudadano ilustre y no son pocos los que exponen la idea de hacerle un monumento en la Plaza 25 de Mayo o la Peatonal.
Abel Enrique Neme nació en Villa Ángela y fue el mayor de dos varones. Su hermano tuvo tres hijas Liliana, Cynthia y Verónica, únicas sobrinas que conformaban el núcleo familiar más cercano de Abel. La familia contaba que Cynthia, la sobrina del medio era la predilecta, “él la adoraba y siempre decía que todas sus cosas eran para ella, la nombraba en todos lados porque ella es la que siempre jodía con él y le llevaba el apunte en todos lados”, cuenta otra de sus sobrinas.
El entrañable “policía” vivió en Córdoba muchos años con su madre y allí se dedicaba a la venta de helados, siempre en la calle. Tiempo después, a consecuencia de una grave enfermedad padecida por su madre, Abel decide venir a Resistencia y junto con ella se instalan en la casa de su hermano.
A partir de ese momento, Abel comienza con el hábito de vestirse de policía, lo que se transformó en su sello personal. El 5 de septiembre era su cumpleaños y es día del 2012 sus sobrinas los recordaban así: “La calle, que era tu segundo hogar, era lo que a vos te gustaba deambular por ahí”.
“Ese famoso San José que era como tu casa y te desesperabas por estar allí todos los días, como también dirigir el tránsito, ayudar a la Policía no importaba el frío o el calor, vos solo querías cumplir con tus tareas como un ciudadano”. Abel de 65 años partió de este mundo con el mismo misterio con el que andaba por las calles capitalinas, ya que no se dieron a conocer las causas de su muerte, lo que si se reafirma con fervor es el cariño que despertó en la personas que lo conocieron, miles de las cuáles manifiestan que su recuerdo seguirá vivo en la memoria de Resistencia.










