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La esclavitud del siglo XXI

El caso de una joven de la localidad de Tandil cuya familia denunció que podría haber sido víctima de una red de trata de personas volvió a poner la lupa sobre un delito que atenta contra la libertad y la dignidad de las personas y que es calificado por especialistas como la esclavitud de este siglo.

La joven de 26 años fue encontrada en el aeropuerto de Ezeiza por personal de la división Trata de Personas de la Policía Federal cuando estaba a punto de abordar un avión rumbo a la ciudad de México con un pasaje que había sido comprado en ese país y reservado a su nombre. La rápida intervención, por pedido de la familia, del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata, permitió hallar a la joven en la terminal aérea y de acuerdo a las primeras informaciones podría tratarse de una víctima de redes de trata que, mediante engaños, atraen la atención de personas que están atravesando momentos de vulnerabilidad.

El delito de trata abarca varias situaciones, y una de ellas es la trata con fines de explotación sexual. Un documento del Comité Ejecutivo para la Lucha contra la Trata y Explotación de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas, que depende de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación, señala que se trata de una grave violación de los derechos humanos, en la que la violencia de género es llevada a su extremo, y las víctimas son ubicadas en un lugar de subordinación, despojadas tanto de su poder de decisión como de su autonomía (no sólo en lo que respecta a su sexualidad). “Todas las relaciones que se establecen en ese contexto de sometimiento y dominación son de profunda asimetría, que coloca a las víctimas en un plano de inferioridad y sumisión que imposibilita el ejercicio de su autonomía con plenitud”, agrega el informe del Comité Ejecutivo.

El Índice Global de Esclavitud, que es publicado todos los años por la Fundación Walk Free en colaboración con la Organización Internacional del Trabajo, estima que en el mundo hay cerca de 40 millones de personas que sufren este tipo de violaciones a los derechos humanos. “Con frecuencia, la responsabilidad de eliminar la esclavitud moderna recae únicamente en los países donde se perpetra el crimen. Ciertamente tienen una responsabilidad, pero no están solos en este sentido. Una atrocidad tan grande y omnipresente como la esclavitud moderna requiere una respuesta global unida”, advierte la fundación. Para esta organización no gubernamental, que tiene su sede en Australia, la esclavitud moderna se refiere a situaciones de explotación a las que una persona no se puede rehusar debido a amenazas, violencia, coerción, abuso de poder o engaño. “Esta incorpora varias formas de esclavitud, incluyendo la explotación sexual, los trabajos forzados, trabajo infantil y matrimonio forzado”, señala un reciente informe de la fundación.

En nuestro país el Congreso nacional aprobó en 2008 la ley 26.364 para prevenir y sancionar la trata de personas, y asistir a sus víctimas. Para lograr su cumplimiento, se creó el Programa Nacional de Rescate, que tiene a su cargo la asistencia psicológica, social, médica y jurídica de las víctimas de la trata de personas, desde el mismo momento que son rescatadas de sus lugares de explotación, hasta el momento en el que ofrecen declaración testimonial en la causa judicial.

En la lucha contra este flagelo también desempeña un papel fundamental el servicio que ofrece la línea telefónica gratuita 145, para recibir denuncias desde cualquier punto del país ante una sospecha de estar frente a un delito de estas características. Se trata de una línea es atendida por operadores del Programa Nacional de Rescate, que funciona los 365 días del año, durante las 24 horas y que los llamados son atendidos por profesionales con formación en la temática de trata de personas.

Se trata de un flagelo que está presente en todo el mundo y por eso también el Papa Francisco expresó en varias oportunidades su preocupación por la situación de millones de personas que viven sometidas a algún tipo de explotación o esclavitud, haciendo un llamado a los gobiernos para que adopten urgentes medidas con el objetivo de poner fin a estas prácticas que atentan contra la dignidad humana.

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