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Se profundiza el drama del hambre

Cinco agencias de Naciones Unidas advierten que 690 millones de personas padecen hambre crónica en el mundo y que, lejos de retroceder, la inseguridad alimentaria y nutricional se ha incrementado en distintas regiones del planeta. Se estima que en América Latina y el Caribe cerca de 60 millones de habitantes no tienen acceso seguro a un plato diario de comida. Además, observan que superar el hambre es solo una parte del problema, ya que también es necesario cambiar malos hábitos alimentarios que afectan la salud y el ambiente.

Un trabajo coordinado entre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), Unicef y la Organización Mundial de la Salud (OMS) arrojó como resultado el informe titulado “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2020”, que es considerado el más completo que existe en la materia. A partir de datos aportados por expertos de cada una de estas agencias, el informe concluye que a pesar de los esfuerzos realizados en distinta partes del mundo para erradicar el hambre, todo indica que no se está marchando por el buen camino. Es que un año el hambre crónica ha aumentado en 10 millones de personas, mientras que en los últimos cinco años cerca de 60 millones no saben si tendrán o no con qué alimentarse cada día. Es decir, lejos de retroceder, las cifras revelan que son cada vez más los seres humanos que padecen hambre, inseguridad alimentaria y nutricional porque no pueden cubrir el costo de dietas saludables. Incluso las dietas saludables más baratas, que se supone deben ser más accesibles, están fuera del alcance de más de 3.000 millones de personas en el mundo.

Con datos y cifras contundentes, el informe revela además que en 2019, antes de la pandemia, 144 millones de niños menores de cinco años padecían retraso en el crecimiento, por lo que se cree que la crisis desatada a escala global por el Covid 19 complicó aún más la situación de las familias más empobrecidas del planeta. A este ritmo y con números tan desalentadores, las agencias de la ONU coinciden en señalar que si no se adoptan medidas urgentes y drásticas es muy poco probable que se cumplan las metas fijadas para 2030 en relación a la erradicación del flagelo del hambre.

Por otra parte, el informe advierte que los países también se enfrentan a una carga cada vez mayor de la obesidad vinculada a la mala calidad de las dietas, que afecta a 676 millones de adultos obesos. Dicho de otro modo, el 13 por ciento de la población adulta del mundo es obesa. En las conclusiones del documento se señala, además, que para lograr un mundo libre del hambre y la malnutrición en 2030, los países deben transformar los sistemas alimentarios y aumentar la accesibilidad a dietas saludables. Según estimaciones realizadas por los expertos de la ONU, el cambio hacia dietas saludables podría reducir los costos sanitarios directos e indirectos hasta en un 97 por ciento; mientras que los costos sociales de las emisiones de gases de efecto invernadero se reducirían hasta en un 74 por ciento.

El informe hace hincapié en la necesidad de garantizar que disminuya el costo de los alimentos nutritivos. En ese sentido, se observa que si el mundo entero cambia hacia dietas saludables se tendrá una oportunidad real de erradicar el hambre y la malnutrición. Según distintos estudios, nuestros actuales hábitos alimenticios también están teniendo consecuencias nefastas para la salud y el medio ambiente.

Por otro lado, un documento difundido por la organización Oxfam Internacional asegura que a los conflictos que sufren algunos países se sumaron la crisis por el cambio climático y la emergencia por el virus Sars Cov 2, lo que da como resultado una combinación mortal que agrava el problema del hambre en el mundo. Nuestro país, lamentablemente, no es la excepción. Si bien la Organización de las Naciones Unidas (ONU) destacó la estrategia de la tarjeta Alimentar, instrumento implementado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para combatir el hambre en todo el territorio nacional, la lucha contra este flagelo demandará tiempo y esfuerzo, ya que el 34 por ciento de niños y niñas en Argentina sufre emergencia alimentaria, según el último informe del Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. Es necesario, entonces, que se avance con el fortalecimiento de los sectores más vulnerables y que se adopten medidas para reducir el costo de los alimentos nutritivos.

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