“Además de ampliarse derechos también se ampliaron las derechas”
Referentes locales analizan el fenómeno de apropiación de discursos y comportamientos de rebeldía en poblaciones políticamente conservadoras.
“Zoom, Twitter, Facebook, Whatsapp, Gmail son el espacio público por el que transitamos hoy. Tenemos que empezar a asignarles realidad, construcción de discursos y hechos.

Pensemos en el efecto que tienen las fake news (noticias falsas), o que producen los trolls y bots. En esos mecanismos algo está pasando”.
La reflexión pertenece a Benjamín Gamarra, quien junto a María Elena Romero, fue una de las personas invitadas a debatir la coyuntura sobre activismo y redes sociales, grupos de odio y nuevas formas de militancia y estrategia política en un ciclo mayor que abarcó la historia de resistencias y luchas TLGBIQ+ en Argentina y la región.
Gamarra cita el caso de una cuenta en Twitter que en un día generó miles de seguidores encolumnados detrás de una figura política de la derecha argentina y con un discurso de defensa de derechos de gays, lesbianas y trans.
“Sorprende que usando palabras que quedan bien juntas, se levanta una bandera que dice ser contramonopólica y revolucionaria”, introduce.
Y compara el comportamiento con lo que sucede en pandemia. “Con el coronavirus, que ya es parte de nuestra cotidianidad, un sector de la sociedad fue creando conceptos y eligiendo no respetar distanciamientos con la idea de la desobediencia. Como si fuera una cuestión revolucionaria, cuando es cag..se en los demás”.
Entonces “con la ampliación de derechos también se produce una ampliación de las derechas, que hoy demuestran ser espacios que se volvieron diversos y que están corriendo fronteras”, describe.

“En cada conmemoración de un acontecimiento tener que hacer algo nos interpela. En lo personal la pregunta es: sin marcha, ¿qué hacemos?. Si lo que hacemos todos los años este año no se puede, ¿entonces qué? Nos lleva a pensar los espacios. ‘Tomar las calles’ es una frase que repetíamos en los últimos años y que en un sentido literal hoy no se va a poder hacer. Esa noción encuentra un reemplazo con otra: ‘intervenir lo público’. Creo que una primera tarea para reflexionar y en la que nos podemos encontrar es en reconocer los espacios. Pensemos en cómo intervenir lo público, no solo en marchar”, propone.
La exposición completa se puede reproducir a través de YouTube, en un ciclo de diez encuentros de formación que se realizó de agosto a noviembre de 2020, vía plataforma Zoom.
Con coordinación de Hugo Wingeyer y Darío Pajor la convocatoria formó parte de un proyecto de extensión de la Facultad de Humanidades y un proyecto académico de la Facultad de Artes, Diseño y Gestión Cultural (ambas de la UNNE).
“La inmediatez nos quita posibilidades de pensar”
En la misma charla, la comunicadora María Elena Romero coincidió en que marchar no es el único fin de las organizaciones LGTBIQ+.

“Una marcha o una fiesta son espacios de visibilidad, pero en el activismo tiene que haber algo más”, plantea.
Durante el tiempo de confinamiento por la pandemia de coronavirus sostiene que observó la importancia de sentarse a ver con detenimiento lo que sucede antes que reaccionar a ciertos fascismos en desarrollo.
“Tiene que haber un sistema que organiza sus lógicas y funcionalidad”, afirma antes de recomendar herramientas como la reflexión, la contemplación, la espera, la autocrítica y mirar el historicismo para no contestar a la inmediatez de las redes.
Responder sin saber si un mensaje o imagen que nos llega es falso o verdadero; apoyar, repudiar o compartir ya mismo "es subirse a una dinámica del minuto a minuto que nos quita la posibilidad de encontrarnos y pensar qué está pasando con la organización de grupos odiantes", subraya.
La afirmación se complementa con la necesidad de identificar la constante tensión entre poderes económicos y políticos que trasladan el debate hacia lugares que no forman parte de intereses propios.
Diálogo y encuentro pospandemia
En una nota reciente, Darío Pajor explicó a El Diario de la Región qué es La Cuis: “Nació como una fiesta pop y hoy es un grupo con actividades de inclusión, expresión y contención a la

población LGTBIQ+”.
La experiencia de tres años abarca ferias de autogestión, clases de Vogue, ciclo de cine y un Ballroom, espacio de expresión que conjuga moda, danza, pasarela, cultura drag y otras categorías.
Y ante casos de bullying articulan formas de contención con el Centro de Atención de Víctimas de Violencias. “Es importantísimo encontrarse, sobre todo pospandemia y con personas de la región, con experiencias similares”, invitó.












