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Definiciones del prestigioso periodista y escritor.

Sergio Sinay: "El lenguaje inclusivo no es un lenguaje y además es excluyente"

La polémica por el denominado "lenguaje inclusivo" no se agota, sino que con cada reaparición rutilante suya en la escena pública las aguas vuelven a mostrarse divididas. Sinay lo considera una jerga que refuerza el carácter sectario del proyecto político que la propaga.

El “lenguaje inclusivo, desde su aparición, divide opiniones. Sectores feministas están empeñados en imponerlo a toda la sociedad, mientras que sus detractores le atribuyen un efecto degradante de nuestro idioma o directamente se lo toman como un capricho sectorial no exento de ridiculez que, por ello, no debe ser tomando en serio.

En la vereda de quienes critican los intentos políticos -principialmente provenientes del kirchnerismo- de remontar el barrilete del peculiar lenguaje, el periodista, escritor y ensayista Sergio Sinay cruzó duramente a la iniciativa. “El lenguaje inclusivo en realidad no es un lenguaje, sino una jerga, y no es inclusivo sino más bien excluyente”, expresó.

Creación sectaria

En una entrevista con el periódico digital Infobae, Sinay marcó que “una característica de las jergas es que se las habla dentro de las sectas, que pueden ser religiosas, políticas, o de otra índole. Y las jergas dejan afuera a todo aquel que no integre la secta. Reducen el número de hablantes, de emisores y de receptores solamente a aquellos que aceptan el dogma”.

El escritor y periodista Sergio Sinay desestima cualquier intención "igualitaria" en el "lenguaje inclusivo", al que considera intrínsecamente sectario.

"De esta forma el que no acepta esa jerga queda excluido. Y, en la práctica, esta jerga es excluyente porque no se puede utilizar. Basta con una prueba muy sencilla: yo les pediría que me lean en voz alta un texto donde la letra ‘x’ reemplaza a la ‘o’. ¿Cómo se pronuncia una palabra así?”, señaló. “Parten de un pensamiento muy elemental y rudimentario por el cual si hay una palabra terminada en ‘o’ ya es masculina y, por lo tanto, patriarcal y abusiva, explicó.


Realidad al margen de la realidad

Avanzando en su anáisis, Sinay observó que el lenguaje inclusivo expresa un “modelo mental, una visión de mundo” que pretende que solo “lo que se dice se materializa y lo que no se dice no existe”. Es, por eso, “un intento de crear una realidad al margen de la realidad e instalarse mentalmente ahí” sin una transformación verdadera del contexto.

Autor de ensayos sobre vínculos humanos y problemáticas masculinas -El apagón moral, La sociedad de los hijos huérfanos, La masculinidad tóxica, Ser padre es cosa de hombres, Inteligencia y amor, Sanar la pareja, La ira de los varones, entre otros-, Sinay fue entrevistado a propósito de las repercusiones que tuvieron expresiones de la vicegobernadora del Chaco, Analía Rach, quien al presentar un manual de orientación “no sexista” para medios de comunicación, agradeció “al equipo y la equipa” que trabajaron en editarlo. "Estos reduccionistas o ‘jibarizadores’ del lenguaje tienen la ilusión de que recortando la lengua, o inventando una manera de hablar, se puede forzar la realidad o envasarla. Eso en el fondo es un delirio. El lenguaje es representativo de la realidad y no al revés, ellos buscan el camino inverso”, analizó.

En su análisis del lenguaje inclusivo, Sergio Sinay recuerda que en su novela futurista“1984", George Orwell “explica que cuando se recorta el lenguaje se recorta el pensamiento. En este caso no es al revés: es un pensamiento ignorante, pobre y estúpido el que recorta el lenguaje y se muestra al desnudo en su pretensión de obligar a hablarlo o balbucearlo, ya que es un lenguaje que con la utilización de “x” o “@” no puede ser hablado".

"Me parece que eso más bien genera un desencuentro. Los adolescentes, por ejemplo, son grandes generadores de neologismos pero no los imponen, nacen y se multiplican a partir de la interacción y luego se van extendiendo. Se da a partir del uso de los hablantes como una necesidad de comunicación pero nunca como una imposición. (El lenguaje inclusivo) muestra una ignorancia respecto de esta herramienta que es el lenguaje y que nos ha permitido a los humanos entendernos, amarnos, disentir, evolucionar. Lo que pasa con las jergas es que nunca se convierten en lenguaje extendido entre los hablantes, son siempre jergas y quedan reducidas a eso, concluyó Sinay.

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