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Mes del ambiente: El Impenetrable como modelo para la recuperación del ecosistema

Para el Día Mundial del Ambiente 2021 la Organización de las Naciones Unidas propuso recuperar los ecosistemas dañados, con el objetivo -a partir de este momento- de recuperar al menos 1000 millones de hectáreas de tierras degradadas antes de 2030. A su vez el organismo internacional advierte severamente que estamos frente a la “última oportunidad” de la humanidad, de prevenir un “cambio climático catastrófico”.

En rigor tampoco sería necesario esperar 10 años para advertir cuáles serán los resultados por hacer poco o no hacer nada: la aparición de la pandemia -nunca tan actual como ahora-, ha demostrado lo desastrosas que pueden ser las consecuencias para el hombre por la pérdida de especies y ecosistemas.

Al reducir el área de hábitat natural para los animales, hemos creado las condiciones ideales para que los patógenos, incluidos los coronavirus, se propaguen a los humanos; tanto como observar que el confinamiento ha reducido el smog en el mundo, la limpieza de los canales en Venecia y el repoblamiento animal en bosques y lagos.

Con la consigna “Reimaginar, recrear, restaurar” la ONU pone el foco en la recuperación de ecosistemas en 2021, porque se pierden nada menos que 10 millones de hectáreas de bosques cada año.

“La restauración de ecosistemas puede tomar muchas formas: plantar árboles, reverdecer ciudades, reintroducir especies silvestres en los jardines, cambiar la dieta o limpiar ríos y costas”. Y agrega que las nuevas generaciones son las que están llamadas a lograrlo. Según datos publicados por el organismo, la restauración de 350 millones de hectáreas de ecosistemas terrestres y acuáticos degradados podría ayudar a eliminar de 13 a 26 giga toneladas de gases de efectos invernadero.

Situación ambiental a nivel nacional

En Sudamérica y Argentina la situación también tiene su complejidad. Según datos del Informe Planeta Vivo 2020, las poblaciones mundiales de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces sufrieron una disminución promedio del 68% debido a la destrucción ambiental por las actividades humanas.

En América Latina la reducción, en promedio, fue del 94% y las principales amenazas son la alteración de bosques, humedales, pastizales y sabanas, la sobreexplotación de especies, el cambio climático y la introducción de especies exóticas.

Cada año en el mundo se deforestan 10 millones de hectáreas de bosques, el equivalente al tamaño de la República de Corea, o el doble de la superficie de Costa Rica. (FAO y PNUMA, 2020). El Bosque Atlántico, ecorregión que compartimos Argentina, Brasil y Paraguay, originalmente cubría 1.345.300 km2, en los últimos 40 años fue reducido significativamente por la deforestación, la urbanización y la producción agrícola y ganadera, y hoy queda sólo el 17% de la masa boscosa original.

El Gran Chaco se encuentra entre uno de los 24 frentes de deforestación a escala global, 9 están en América Latina. (Reporte “Frentes de deforestación; impulsores y respuestas en un mundo cambiante” WWF). En las costas bonaerenses, el 80% de los residuos encontrados en las playas fueron plásticos. Una alarma que nos indica que detener la contaminación necesita ser parte de las soluciones para proteger los océanos del mundo. (Censo de Basura Costero Marina de Fundación Vida Silvestre Argentina).

Según datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, en el Chaco el panorama no es muy alentador: desde la sanción de la Ley de Bosques a fines de 2007, en la provincia se desmontaron 390.668 hectáreas. Un tercio de esa extensión, o sea 130.487 hectáreas -para ser más precisos-, se perdieron entre 2016 y 2019, según indicó el Coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace Argentina.

El Impenetrable marca el rumbo de la recuperación

No obstante, es bueno destacar que hay Organizaciones de la Sociedad Civil, ciudadanos independientes, Gobiernos Nacional y Provinciales en articulación con el sector privado, que han permitido mancomunadamente la creación de nuevas áreas protegidas tanto en Corrientes, en los Esteros del Iberá; como en la Provincia del Chaco, con la creación del Parque Nacional El Impenetrable. Es así que en la última década se han sumado unas 300 mil hectáreas para la conservación, entre ambas provincias.

En estas áreas protegidas la Fundación Rewilding Argentina (anteriormente Conservation Land Trust) viene trabajando desde hace más de 20 años en la reintroducción de especies animales extintas en los Esteros del Iberá; y en la recuperación de poblaciones animales vulnerables desde hace 5 años, en el Parque Nacional El Impenetrable.

Actualmente seis ejemplares de yaguareté (dos grupos integrados por una madre y dos crías, cada uno) que recorren en libertad los esteros correntinos, ya fueron reintroducidos a la naturaleza después de 70 años de ausencia de la especie. Pero el jaguar no es el único: en 2007 se liberó la primera pareja de Osos Hormigueros. En 2009 la Fundación Rewilding Argentina inició una nueva población de Venado de las Pampas en el Parque Iberá; con una población inicial de 22 animales translocados desde los Esteros del Aguapey, que ahora cuenta con unos 120 a 150 ejemplares. Otro tanto sucedió con el Pecarí de Collar, el Guacamayo Rojo, el Muitú y la Nutria Gigante.

Dentro del Parque Nacional El Impenetrable, la Fundación Rewilding Argentina trabaja en colaboración con la Administración de Parques Nacionales, contando para tal fin con una estación de campo y un equipo estable de biólogos, veterinarios y baqueanos. Durante los años 2018 y 2019 fueron inventariadas más de 300 especies de plantas vasculares, 250 especies de artrópodos, 60 especies de peces, 45 de anfibios, 60 de reptiles, 320 de aves y 75 de mamíferos. Algunas de estas especies no se conocían en la provincia de Chaco.

El área comprendida en el parque ofrece hábitats de calidad y de extensión suficiente para traer de vuelta especies extinguidas o casi extinguidas en el mismo, como el yaguareté, venado de las pampas, guanaco, ciervo de los pantanos, nutria gigante y tortuga yabotí, que en su mayoría se encuentran en peligro de extinción en Argentina.

La experiencia demuestra que la conservación del ambiente es posible, apostando al crecimiento económico local a través de las múltiples posibilidades para emprendedores que presenta el turismo de naturaleza en concordancia con los objetivos del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de Ecosistemas. Una misión global para revivir miles de millones de hectáreas, desde bosques hasta tierras de cultivo, desde la cima de las montañas hasta las profundidades del mar.

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