El control sobre el uso de la fuerza
Organizaciones no gubernamentales que, a nivel global, se oponen al uso de armas no controladas por el ser humano por parte de fuerzas armadas y de seguridad volvieron a instalar el debate internacional sobre la necesidad de prohibir los llamados “robots asesinos”, al conocerse un informe de la ONU que denunció el empleo de drones autónomos con armas letales que atacaron por primera vez a seres humanos.
El informe que encendió las alarmas fue elaborado por un grupo de expertos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El documento, hecho público hace pocos días, reveló que el ataque se produjo en marzo de 2020 en la guerra civil que desangra a Libia. Según la organización Human Rights Watch, los drones y otras armas no controladas por el ser humano se han convertido en herramientas habituales para los ejércitos de todo el planeta, por eso son cada vez más las organizaciones de derechos humanos que reclaman regulaciones internacionales que prohíban este tipo de armas.
Ya en octubre de 2019, una coalición integrada por más de 160 organizaciones no gubernamentales de 65 países lanzó la Campaña de Prohibición de Robots Asesinos para evitar la proliferación de armas autónomas en todo el mundo. La iniciativa alertó sobre la necesidad de aprobar un tratado internacional que establezca la obligación de conservar el control humano sobre el uso de la fuerza.
Según esa campaña, un grupo de países ha avanzado en los últimos años en la construcción de armas letales autónomas, con gran poder destructivo, que están diseñadas para atacar objetivos sin la intervención de un ser humano. Se trata de los llamados “robots asesinos”, cuya capacidad de cometer asesinatos en forma automática ha generado enorme preocupación en organizaciones no gubernamentales de derechos humanos, que promueven la convivencia pacífica entre los pueblos.
Si bien la primera imagen que se puede presentar en la mente del lector frente a la idea de “robots asesinos” es la del humanoide de metal como el de la película de ciencia ficción Terminator, en rigor, estas armas autónomas que preocupan en la actualidad son drones, tanques o sistemas de misiles que pueden seleccionar sus objetivos y atacar sin que, al momento de tomar la decisión, intervenga alguna persona.
Human Rights Watch es una de las organizaciones no gubernamentales que presentaron ante la ONU un petitorio para que se redacte un tratado internacional que prohíba de manera preventiva la fabricación de estas armas y que garantice que en todos los casos habrá un control humano sobre el uso de la fuerza. En septiembre de 2019, los ministros de Asuntos Exteriores de Francia, Alemania y de otros 20 países se manifestaron a favor de promover una declaración en las Naciones Unidas sobre sistemas letales de armas autónomas. También la organización no gubernamental Pax, con sede en los Países Bajos, se sumó al pedido de la comunidad internacional para la prohibición de armas totalmente autónomas, planteando que la posibilidad de que estas máquinas con la ayuda de programas de inteligencia artificial decidan a quién atacar y a quién no representa un serio riesgo para la seguridad de las personas. Además, advierten, nadie está en condiciones de asegurar que se respetarán los estándares del derecho internacional humanitario, incluidas las reglas de distinción, proporcionalidad y necesidad de uso de la fuerza militar. En ese sentido, el documento presentado ante la ONU observa que si se permite que un grupo de países avance con la fabricación de estas armas se estará poniendo en riesgo el derecho fundamental a la vida y el principio de la dignidad humana.
Estados Unidos, Israel, Reino Unido, Corea del Norte y Rusia son los países que ya cuentan con este tipo de robots. Esta semana, en el debate sobre el desarrollo de sofisticados sistemas de armas que no tienen control humano sobre las funciones más críticas, como son las de seleccionar y atacar objetivos, distintas voces alertaron que estos “robots asesinos” atentan contra principios morales, éticos e incluso legales, y que por lo tanto se impone la necesidad de prohibir que se avance con su construcción.
Es de esperar que se escuchen estas advertencias y se avance en la firma de un tratado que prohíba este tipo de armas, ya que como señaló oportunamente el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, se trata de equipos de combate que son moralmente repugnantes y políticamente inaceptables.










