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Rubén Sinat, de la Cámara de Desarrolladores Urbanos del NEA

Construcción: “Hoy tenemos un mercado con pocos inversores y una escalada en los costos”

“El privado, que mueve la economía a gran escala, no está invirtiendo ni reinvirtiendo”, advierte el empresario, marcando que las empresas de la región están abocadas sólo a terminar proyectos, en un contexto de incertidumbre.  

Un escenario con fuertes contrastes, atravesado por la incertidumbre de la pandemia y de las fallas estructurales de la economía argentina, es en el que se inserta por estos días la industria de la construcción y de los desarrollos inmobiliarios privados. “Tenemos muchos proyectos nuevos, pero la economía no nos ayuda a terminar de calzarlos”, definió Rubén Sinat, presidente de la Cámara de Desarrolladores Urbanos del NEA (Cedunea). 

En diálogo con NORTE, el arquitecto y empresario graficó: “Hoy tenemos un mercado con pocos inversores y una escalada de precios en materiales”; dando cuenta así de la continuidad en la escasez de los insumos que utiliza la construcción y de su aumento en dólares en el último año en torno al 70%. 

“Desde lo público hay una intencionalidad de salir con obras fuertes, pero los indicadores señalan que el privado, que es el que mueve la economía a gran escala, no está invirtiendo ni reinvirtiendo en herramientas o máquinas”, trazó Sinat y amplió: “En general, hacen inversiones necesarias para seguir operando, pero no para aumentar la productividad”. 

En ese panorama, dijo que “los socios de Cedunea, que son empresas locales medianas y chicas, con un gran esfuerzo económico están terminando los emprendimientos inmobiliarios, afrontando sobrecostos”. Aquí mencionó que los materiales de construcción para las obras aumentaron, en dólares y en un año, un 70%. “Todavía es negocio construir, porque en algún momento se nivelarán los valores y el precio del metro cuadrado aumentará. Pero venimos con un mercado con pocos inversores-compradores y con una escalada de precios muy fuerte en materiales, y la mano de obra, que debe acompañar a la inflación”, sostuvo. 

“La inflación en dólares de los productos hizo que los aumentos fueran por escasez de materiales, convalidando cualquier precio”, explicó, sumando a ese punto que, para la llegada de todos estos productos a la región, el flete supone un sobrecosto del 10%. 

Recuperar el rol en la región 

Luego de destacar que en las empresas desarrolladoras hay en marcha “muchos proyectos nuevos”, y señalar que “la economía no ayuda a terminar de calzarlos”, Sinat ponderó que “desde el municipio de Resistencia existe una visión diferente de intentar generar trabajo y facilitar el camino a quienes quieran invertir”. “Salió el blanqueo del metro cuadrado, y nos parece bárbaro por lo menos la posibilidad de tener la documentación en orden”, ponderó, insistiendo en que todo tipo de incentivo es necesario para reactivar a la cadena de la construcción, y traccionar así otras actividades, como el comercio y los servicios. 

“Resistencia debe recuperar el rol que alguna vez tuvo, de ser brújula comercial del NEA. Hoy ya no lo es, pero lo puede recuperar con normas claras para poder trabajar, incentivando a la industria de la construcción y al comercio”, sostuvo, y marcó que, a nivel de las autoridades provinciales, “hay ganas, aunque el contexto no es el mejor”. “Hay que facilitarle las cosas al que quiere emprender algo, una habilitación, una cuenta en un banco y mejorar mucho el acceso a internet y el servicio en algunas zonas de la provincia, como el sudoeste”, resaltó finalmente. 

 

Los indicadores señalan que el privado, que es el que mueve la economía a gran escala, no está invirtiendo ni reinvirtiendo. 

 

Además de los incentivos vigentes 

Necesidad de un alivio impositivo a toda la cadena 

Sinat analizó además los alcances y el impacto en la provincia y la región que podrá tener el nuevo Régimen de Incentivo a la Construcción Federal Argentina, destinado a movilizar ahorros hacia inversiones en el sector e impulsar la actividad en todo el país. “Todo lo que se pueda hacer para incentivar la madre de todas las industrias, que es la construcción, es bienvenido y está bueno”, trazó. 

En esa línea, agregó: “Debería ser un golpe de shock donde trabajemos juntos Nación, provincias y municipios, y cada uno haga su parte para aliviar impositivamente a toda la cadena de valor, para que, a la gente que invierte en inmuebles, le sea más fácil y no más difícil”. De esa forma, apuntó a la cantidad y variedad de impuestos que existen en el país y a las dificultades ante las habilitaciones que requiere cada nueva construcción. 

Habló así de la necesidad de “un cambio de actitud de todos los estamentos estatales”. “Un incentivo fiscal de blanqueo, como el que impulsa la Nación, es bienvenido, pero fue muy tímido y tardó mucho en reglamentarse”, marcó, indicando que “en las provincias chicas del interior, como la nuestra, cuesta más convencer a algún cliente de ingresar en este tipo de operativo”.

“En el inversor falta mucha confianza y es un factor que depende del estado general de incertidumbre cambiaria, política y la pandemia”, sostuvo Sinat. En ese contexto, agregó que “la gente sólo hace lo necesario para poder seguir trabajando, pero inversión fuerte no hay en lo privado”. 

A propósito del Régimen de Incentivo a la Construcción, también denominado “blanqueo de capitales”, consideró que “habría que tocar a toda la cadena de valor, porque los principales componentes del valor de una casa son impuestos”. De esa forma se podrán acelerar los proyectos y saldar el déficit de 4,5 millones de viviendas, haciendo a estas unidades accesibles para las familias. 

Beneficios 

Entre los beneficios más importantes que establece el Régimen se encuentran las exenciones del Impuesto sobre los Bienes Personales de las inversiones destinadas a la construcción de inmuebles nuevos durante dos años y crédito fiscal para computar contra el Impuesto sobre los Bienes Personales igual al 1% de las inversiones realizadas en construcción. 

Además, se propone adecuar el momento del pago de los tributos sobre las transacciones inmobiliarias (Impuesto a las Ganancias e Impuesto a la Transferencia de Inmuebles, según corresponda), al momento de percibir los ingresos por la inversión, y adecuar el monto imponible a su evolución en términos reales.

El Régimen también establece que, a quienes declaren voluntariamente activos en moneda nacional o extranjera y los destinen a obras nuevas en el marco de la ley, se les cobrará un único impuesto (con alícuota creciente en el tiempo) y se les otorgará un “bloqueo fiscal” respecto a impuestos omitidos que eventualmente pudieran corresponder por esos fondos.

El plazo para ingresar al Programa de Normalización para Reactivar la Construcción Federal Argentina a través de AFIP es hasta el 9/07/21. Si la inscripción es anterior al 9/06/2021 la alícuota del impuesto especial a abonar será del 10% y del 20% si esta ocurre entre el 10/06/21 hasta el 9/07/21.

 

En el inversor falta mucha confianza y es un factor que depende del estado general de incertidumbre cambiaria, política y la pandemia.

 

Ley de Alquileres: “Es un castigo para propietarios e inquilinos” 

Para Rubén Sinat “la ley de alquileres no fue buena”. “Hicimos todo lo posible por mediar a nivel profesional entre los corredores inmobiliarios de todo el país”, comentó, señalando que la norma “salió así a pedido de los inquilinos y creó una gran incógnita sobre el valor del alquiler el año que viene”. 

Luego de mencionar que en países europeos las leyes son “más estrictas con respecto a los inquilinos”, marcó que en Argentina esta ley “produce el efecto al revés”, cuando es necesario “incentivar que quienes pueden ahorrar, construyan viviendas para alquilar a la gente que no puede hacerlo”. “Cuanta más oferta haya, más bajos serán los valores de los alquileres”, afirmó. 

“Acá se castigó al propietario y al inquilino, que ahora se encuentra que en un año no sabe lo que pagará de alquiler porque en el índice va el componente inflación y salarios, y eso genera un manto de dudas”, explicó.