El derecho a saber qué contienen los alimentos
El proyecto de una ley nacional de Promoción de la Alimentación Saludable espera la sanción en la Cámara de Diputados de la Nación. Se trata de una norma que obliga el rotulado de los alimentos y bebidas que se comercializan para consumo humano con información clara y explícita sobre el contenido de los productos. De esa manera se busca proteger el derecho de los consumidores a saber si están adquiriendo alimentos saludables o, por el contrario, incorporando a sus dietas productos perjudiciales para la salud.
Las organizaciones no gubernamentales que reclaman el etiquetado frontal en los envases de alimentos y bebidas, con advertencias sobre los excesos de componentes como sodio, grasas saturadas, azúcares, grasas totales y calorías, sostienen que esa información permitirá a los consumidores elegir mejor y, a la vez, contribuirá a prevenir enfermedades como obesidad, diabetes e hipertensión, ya que los productos con excesivo contenido de grasas, sal y azúcares, incluso en pequeñas cantidades, pueden comprometer la alimentación y afectar gravemente la salud de la población, tal como lo advierte la Organización Panamericana de la Salud.
El contenido de los alimentos también genera preocupación en otros países. Esta semana el diario británico Financial Times reveló que un documento interno de la multinacional Nestlé, la empresa de alimentos más grande del mundo, admitió que más del 60 por ciento de sus productos no son saludables.
En nuestro país, una encuesta realizada por la Fundación InterAmericana del Corazón Argentina (FIC), arrojó que el 91 por ciento de las 1167 personas entrevistadas está a favor de una política que incluya sellos negros de advertencia en el frente de los envases de alimentos y bebidas con exceso en nutrientes críticos. De acuerdo a este sondeo, el alto porcentaje de adhesión al proyecto de ley se observó en todos los grupos de edad y niveles socioeconómicos (93 por ciento para el nivel socioeconómico más alto y 87 por ciento para el más bajo).
Por otra parte, una investigación realizada por la oficina local de Unicef sobre la exposición de niños, niñas y adolescentes de la Argentina al marketing digital de alimentos, asegura que la mitad de los chicos del país consume alimentos poco saludables luego de ver sus publicidades. El informe de la agencia de la ONU se titula “Exposición de niños, niñas y adolescentes al marketing digital de alimentos y bebidas en Argentina” y en su presentación recuerda que la Convención sobre los Derechos del Niño sostiene, en su artículo 24, que los Estados parte reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud. En este sentido -observa el documento- un enfoque basado en los derechos debe destacar el rol de la comercialización de alimentos y bebidas dentro de las causas de las crecientes tasas de obesidad infantil alrededor del mundo, analizar y discutir la medida en que niños, niñas y adolescentes están expuestos a alimentos poco saludables a través del marketing y contribuir en la categorización de los alimentos como “saludables” o “no saludables”, en función de su perfil nutricional, con el objetivo de facilitar y garantizar el acceso de la población a la información sobre el contenido real de energía y nutrientes de los productos que consume, advirtiéndoles respecto al contenido excesivo de nutrientes críticos por el impacto que éstos tienen en su estado nutricional y de salud.
Las organizaciones no gubernamentales y asociaciones civiles que están a favor del etiquetado frontal de los productos, señalan que el método más efectivo para informar a los consumidores es el uso de un octágono negro en las etiquetas de los alimentos, ya que está comprobado que brinda rápidamente información nutricional sobre los excesos en grasas saturadas, grasas trans, azúcares, etcétera, sobre el alimento o bebida a consumir. Además, destacan que ofrece información directa para identificar fácilmente los productos con cantidades excesivas de nutrientes críticos, contrarrestando el efecto que tienen los mensajes de nutrición (por ejemplo los que dicen “Cero grasas trans”) en la intención de compra.
Es de esperar que se convierta en ley el proyecto de etiquetado frontal, ya que saber qué contienen los alimentos es fundamental para evitar que las personas sufran hipertensión, diabetes o exceso de peso, entre otros factores de riesgo de enfermedades no transmisibles.










