El turismo más oscuro es tendencia hace más de tres décadas
La tendencia fue descubierta en la década de 1990, pero ha crecido su práctica en los últimos años hasta el inicio de la pandemia.
El turismo oscuro es una práctica histórica y nada novedosa. Tiene muchas otras denominaciones como turismo negro, turismo de miedo, turismo de misterio o “gosht tourism” porque está vinculado a la muerte, a lo trágico, a los crímenes y, por todo eso, al sufrimiento. A pesar de esa esencia morbosa que lo estigmatiza, y por encima de numerosos debates éticos, es parte de lo que se denomina turismo cultural. Se trata de visitar sitios donde la muerte puso su impronta.

Los vestigios de las guerras, los desastres naturales, los cementerios, las ciudades con leyendas urbanas y los sitios donde ocurrieron genocidios, motivan este tipo de prácticas: se trata de un turismo de experiencias que en ocasiones no parte de una base cultural sino de lo emocional, de la curiosidad o del morbo, pero que no puede estar separado de lo cultural e histórico.
Entre los más populares se destacan Pompeya, en Italia, que sufrió la erupción del volcán Vesubio, que cubrió todo el poblado en el que murió gran parte de sus habitantes; Auschwitz, Polonia, por los campos de concentración y exterminio nazi; Hiroshima, Japón, destruida casi en su totalidad por una bomba atómica que envió Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial; Chernóbil, Ucrania, donde ocurrió en 1986 uno de los accidentes nucleares más graves de la historia, cuando explotó un reactor nuclear; o la Zona Cero de Nueva York, en el lugar que ocupaban las Torres Gemelas antes de su destrucción total a causa de los atentados de septiembre 2011.
TURISMO DE CEMENTERIOS
Los cementerios son una suerte de museo a cielo abierto, más aún si los recorremos con traje y anteojos de exploradores y focalizamos nuestra atención en la riqueza cultural, arquitectónica, histórica y patrimonial con que han sido construidos. En Europa existe la denominada Ruta europea de los cementerios como producto dentro de la oferta turística cultural y se lo considera “turismo de patrimonio”.
Otra mirada para este tipo de recorridos es bajo la denominación de “turismo tanatológico” o “necroturismo”, como se denominan las visitas específicamente a cementerios. A pesar de que muchos críticos lo consideran una práctica morbosa y en muchos sitios la muerte sigue siendo un tema tabú, esta tipología se impone por la demanda y no por motu proprio.
En Buenos Aires, entre los sitios más visitados están los cementerios de La Chacarita o de Recoleta, y en Córdoba acaban de mejorar la infraestructura del histórico cementerio de San Jerónimo, como una de las políticas de la Dirección de Turismo.
Entre los de mayor cantidad de visitas en el mundo se destacan el Cementerio Judío de Praga, donde descansan más de 100.000 judíos; el cementerio Père- Lachaise de París, Francia, en el que están referentes de la cultura como Chopin, Jim Morrison u Oscar Wilde; o el General Chichicastenango de Guatemala, “el más colorido del mundo”.
Allí, se pintan las tumbas según los roles del fallecido: una tumba blanca representa pureza, el amarillo a los abuelos y al sol, el turquesa a las madres y a la protección, y el resto de colores tienen que ver con los gustos del difunto.
El cementerio de La Recoleta porteño se destaca por sus ostentosos mausoleos, bóvedas y panteones construidos por familias aristocráticas, en los que descansan muchos protagonistas de la historia nacional.
TURISMO, EN FIN
Muy por encima de los debates éticos que enjuician negativamente a esta práctica, la demanda es cada vez mayor, sea por interés cultural o por satisfacer el morbo propio.
La industria turística mundial está siempre atenta a satisfacer los requerimientos de los viajeros, más cuando se trata de productos innovadores, en los que están servidos y disponibles los recursos tangibles.
LOS SITIOS MÁS “TURÍSTICAMENTE TENEBROSO” EL BOSQUE DE LOS SUICIDAS DE AOKIGAHARA, JAPÓN
Conocido como el “mar de árboles”, se trata de un frondoso bosque en la base del monte Fuji. El silencio en su interior estremece, y es fácil perderse aún con sendas turísticas marcadas. Este sitio es elegido para suicidios.

Diariamente, un grupo de voluntarios recorre el bosque para retirar cadáveres. Muchos visitantes llegan movidos por la curiosidad y se recomienda recorrerlo con guías especializados. Se cree que esta práctica se remonta a finales del siglo 19, cuando las familias humildes abandonaban a los ancianos allí para que murieran.
ISLA DE LAS MUÑECAS EN XOCHIMILCO, MÉXICO
Una leyenda urbana cuenta la historia de una niña que se ahogó frente a los ojos del dueño de la isla que, atemorizado, no pudo entrar al agua para salvarla. Desde ese momento, él comenzó a dejar muñecas para que acompañaran el alma de la niña.

Otra versión asegura que las utilizó como amuleto, pensando evadir el enojo del espíritu. Es una especie de santuario escalofriante, desborda de muñecas de todos los tamaños y formas, vejadas por el tiempo, rotas, mutiladas, sucias.
ATAÚDES COLGANTES SAGADA, FILIPINAS
En algunas etnias de Filipinas, Indonesia y China, en comunión con sus antiguas creencias, se mantiene el ritual funerario de colgar ataúdes en las paredes de los acantilados.

Usaban de base vigas incrustadas en la montaña o piedras naturales que sobresalen de la pared. La creencia era que, al colocarlos en altura, las almas de los difuntos estarían más cercanas al cielo. Otros argumentan que también era un modo de resguardarlos de la presencia de animales carroñeros.
CUEVA DE THAM LUANG
Posiblemente el nombre de esta cueva no te sea muy familiar, pero seguro que conoces la historia que hay detrás, pues fue narrada en directo a todo el mundo y nos mantuvo en vilo durante días.

En junio de 2018 12 niños tailandeses quedaron atrapados, junto a su entrenador, en el interior de esta cueva. No fue hasta pasados 10 días, sin alimento ni luz, que las autoridades pudieron localizarlos.
Esto, lejos de ser el final, fue solo el principio de un extremadamente difícil rescate, ya que algunas cámaras de la cueva de Tham Luang habían quedado totalmente inundadas y era indispensable salir buceando de ahí. A diario se pudieron seguir los avances del rescate en todas las televisiones, dónde contaban que se estaba enseñando a bucear a los niños para que ellos salieran de ahí.
Meses más tarde del trágico rescate. en el que murió uno de los buceadores profesionales que formaron parte, se supo que los niños fueron totalmente drogados y los buceadores les sacaron practicante sedados de ahí.
HOTEL CECIL, LOS ÁNGELES
En nuestro artículo sobre “Qué hacer en Los Ángeles” te contamos en detalle cuáles son los mejores planes para disfrutar de una de las ciudades de Estados Unidos que más cautivan al turismo mundial. Si vas poner rumbo a Los Ángeles y te atrae el turismo oscuro o tantatursimo, te interesa saber que el Hotel Cecil es una especie de imán para este tipo de viajeros.
Desde mediados del siglo 20 se han registrado ahí todo tipo de crímenes y suicidios y además se han hospedad en sus habitaciones algunos de los asesinos en serie más famosos de Estados Unidos.
En el año 2013 aconteció en el Hotel Cecil de Los Ángeles uno de los sucesos más extraños que a día de hoy, años después, aún no ha sido resuelto. Una huésped canadiense fue grabada por las cámaras de seguridad del ascensor haciendo extraños movimientos mientras hablaba sola.
Tras ello, Elisa Lam despareció y fue encontrada días después dentro de uno de los tanques de aguas del hotel en la azotea. Para muchos, todos estos son motivos más que suficientes para tachar este hotel en su viaje, pero los viajeros atraídos por dark tourism siguen haciendo escala aquí en su visita a Los Ángeles.
CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE AUSCHWITZ
Tal y como reza la famosa frase célebre de Confucio “Quien olvida su historia está condenado a repetirla”. Y precisamente por ello es necesario mantener y conocer lugares como el Campo de Concentración de Auschwitz (Polonia), sin necesidad de hacerlo atraído por el turismo oscuro.

El que fue el mayor de campo de concentración de la Alemania nazi recibe anualmente más de dos millones de visitantes que caminan libremente por todos sus rincones para conocer en directo la reciente y dramática historia de Europa.
Desafortunadamente, muchos turistas que visitan este lugar en el que murieron agónicamente millones de judíos, homosexuales, gitanos o prisioneros de guerra no logran empatizar lo más mínimo con la historia y usan el Campo de Concentración de Auschwitz como un escenario en el que hacerse fotos para sus redes sociales de la formas más estúpidas, sin mostrar el más mínimo respeto al lugar y los que ahí fueron torturados (como también sucede a en el memorial a los judíos en Berlín).
Esto llevó recientemente a los responsables del actual memorial a publicar en sus redes sociales mensajes como “Cuando venga al museo de Auschwitz recuerde que está en el sitio donde murieron más de un millón de personas” o “Respeta su memoria. Hay mejores lugares para aprender a hacer equilibrio que el sitio que simboliza la deportación de cientos de miles de personas hacia su muerte”. Por favor, si visitas lugares como este no contribuyas a su banalización.










