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Esfuerzos para reducir la cantidad de contagios

Los últimos datos aportados por la Dirección Nacional de Epidemiología que depende del Ministerio de Salud de la Nación confirman que, en gran parte del país, el índice de riesgo epidemiológico por el Sars Cov 2 es muy alto en casi todo el país. Y la provincia del Chaco no es la excepción. De ahí que se haya decidido aumentar las restricciones para reducir la cantidad de contagios. En este contexto, es importante tener en claro cuáles son las medidas más simples que se pueden adoptar en cada uno de los hogares para frenar la transmisión del virus.

primer lugar, hay que recordar que a esta altura de los acontecimientos existe un consenso en la comunidad científica internacional respecto a que el contagio se produce principalmente por inhalación de aerosoles. En rigor, ya en julio del año pasado un grupo de más de 200 expertos de distintos países firmaron una carta dirigida a las autoridades de la Organización Mundial de la Salud solicitando que en las recomendaciones del organismo se destaque especialmente esta información, es decir, explicando que los virus en aerosoles pueden permanecer suspendidos en el aire el tiempo suficiente como para que una persona expuesta a ese aire “viciado” se contagie. ¿Por qué es fundamental tener presente este dato? Porque a partir de ahí, se sabe que una combinación de medidas simples puede ser muy efectivas para detener la cadena de contagios. Y entre esas medidas están el uso en forma correcta de barbijos o tapabocas, el distanciamiento social, el lavado frecuente de manos, evitar las aglomeraciones en lugares cerrados y, lo más importante, ventilar los ambientes.

Dicho de otro modo, si cada uno cumple estrictamente con estas medidas (a conciencia y con perseverancia), el virus no tendrá manera de pasar de un organismo a otro y la pandemia se terminaría en pocas semanas. ¿Es así de simple? En teoría, si.

Pero la vida en comunidad es compleja y la información simple y veraz se mezcla con el ensordecedor ruido de una minoría de charlatanes que —a través de las redes sociales y algunos medios de comunicación, especialmente la TV— aprovechan la ignorancia y los miedos de la gente para sembrar desconfianza y generar divisiones en un momento en que se necesita todo lo contrario. Así, las estrategias que convocan a adoptar medidas simples para frenar los contagios chocan muchas veces con comportamientos sociales que poco ayudan en la lucha contra la pandemia.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el impacto en la dinámica de transmisión del virus no es la misma en todas las ciudades o localidades, ya que las variables demográficas, sociales y económicas también influyen en las posibilidades de contagio. Una persona que reside en una zona rural con poca población y que vive de realizar tareas al aire libre tiene menos probabilidades de contagiarse que otra que tiene que pasar varias horas en un ambiente poco ventilado y que habita en una ciudad de más de 100 mil habitantes. En todos los casos es importante que se cumpla, todo lo posible, el lavado frecuente de manos y la ventilación de los ambientes, sin olvidar las otras recomendaciones que aconsejan evitar las aglomeraciones en lugares cerrados, usar tapabocas y cumplir con el distanciamiento social.

Según los datos abiertos del Ministerio de Salud de la Nación, el 18.5 por ciento de la población total del país recibió al menos su primera dosis de vacunas contra el coronavirus, el 4.7 por ciento recibió las dos dosis. El 80 por ciento de los mayores de 60 años tiene ya su primera dosis. Es un avance en la campaña de inmunización, pero todavía falta mucho por hacer. Se estima que antes de que concluya este mes llegarán al país cerca de 6 millones de dosis más. Para el próximo mes, en tanto, si todo marcha como está previsto en el suministro de vacunas que llegan desde el exterior, para fines de junio el país podría disponer de casi 15 millones de dosis, abriendo así la posibilidad de ampliar la base de la población inmunizada con una dosis. El dato no es menor. Ofrece un horizonte de esperanza y obliga a redoblar los esfuerzos para, entre todos, superar la emergencia sanitaria.