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Soja en el sudoeste: Rendimientos dispares y una campaña para salvar los costos

Tras un buen inicio con humedad, la sequía de siete meses y las abundantes lluvias al final del ciclo, marcaron una campaña que en un mayor porcentaje servirá para salvar costos.

CHARATA (Agencia) Los contrastes –de todo tipo- pueden observarse con solo mirar. Las máquinas se apuran para aprovechar que la lluvia dejó que trabajen, aunque en algunos sectores el acceso es imposible. El sudoeste chaqueño, según cuentan sus productores, apuesta por un mínimo de 2 mil kilos de rendimiento para “cubrir gastos”. 

La cosecha de la soja se ha retrasado por las lluvias, que han dejado su impacto en la calidad comercial

“Un año bastante atípico. En el momento que necesitábamos de la lluvia no llegaba, y cuando estábamos terminándolo, llegó una lluvia abundante que en algunas zonas perjudicó un poco. Estás últimas lluvias complicaron la cosecha, hay perdidas, en algunos casos en, la calidad de comercialización del producto, y además está la maleza”, resumió Rubén Rach, en diálogo con NORTE en uno de sus lotes en Pampa del Cielo. 

La máquina se mueve sin cesar, en un campo a pocos kilómetros de la Ruta 89, entre Charata y Las Breñas. La soja ciclo largo 5, casi 6 tuvo, además de la lluvia ataque de picudo de la soja. “Pensé que el daño iba a ser mayor al momento de la cosecha, pero están apareciendo plagas nuevas, y cada año aprendemos algo: a controlar una maleza o un insecto nuevo que aparece, que también requiere nuevos productos”, expresó.

“Los rendimientos de este año, tendrán mucha disparidad: zonas con muy buen rinde, como Pampa Somer, Pampa Roldan, el oeste de Charata, beneficiada un poco por el clima. Mientras que hacia el este o zonas cercanas a Sachayoj (Santiago del Estero) que están muy complicados”, reconoció. 

Rach destacó que en la región, cuando la soja cuando supera los 2.500 kilos “estamos bien, y creo que en algunos lotes se superarán estos promedios, y en otros será más complicado”. ¨

Pandemia e insumos

En cuanto a falta de insumos, Rach explicó que “no se está consiguiendo alguna medida de cubiertas agrícolas,  que es lo más complicado. Tampoco se consiguen algunos agroquímicos, pero en este caso no es tan grande el problema porque se lo puede reemplazar”.

Rach destacó que el productor cambió a lo que era hace 30 a 40 años atrás, respecto al manejo, y esta ha sido una de las claves para rendir en años complejos. “Antes se hacía un manejo convencional, no había tanta variedad de productos. Hoy hay que asesorarse tanto con un técnico en el campo, como un contador. Ni hablar de la tecnología que avanza, mientras que lo haga para bien, tenemos que adecuarnos y buscar que cada hectárea  pueda producir la mayor cantidad de kilogramos”, señaló.

Factor cambio

Sin dudas que más allá de los números en el campo, también el impacto del mercado, y en el caso de Argentina, el de la situación cambiaria, tiene un efecto en el número final de la campaña. “Hoy si miramos el mercado en Chicago, la soja está espectacular. Colegas de Paraguay y Brasil están recibiendo precios espectaculares”, destacó Rach y agregó “en nuestro caso, tanto las retenciones como la diferencia cambiaria tienen un efecto en el valor de nuestro producto a un dólar oficial, menos retenciones; y nos damos cuenta cuando vamos a comprar insumos: hoy un tambor de aceite hidráulico, que hace siete meses valía 30 mil pesos, está en 61 mil”. 

José Vicente también es productor, y mientras dialoga con NORTE, evalúa la marcha de la cosecha en su lote, ubicado a tres kilómetros de Charata, donde aún el suelo se siente algo blando. Al igual que Rach, alquila el mismo. Negociando cada uno con sus dueños el precio, generalmente por cierto porcentaje de la cosecha (un 30 por ciento o el valor de 300-400 kilos fijos) “Todos buscamos que nos quede lo más posible”, dijo Vicente. Los lotes se alquilan por el año o por campaña.

“Hay lotes complicados, algunos donde se saca una parte, otros que no se pueden tocar. En este caso sembramos el 15 de diciembre, con buena humedad, pero se cortó la lluvia, y después empezó a llover mucho (en el momento de poner la máquina en el campo 400 milímetros), cuando ya no hacía falta y se retrasó la cosecha”, explicó. 

En cuanto al rendimiento, Vicente dijo que el rinde rondaría en los 2000 kilos, porque “hay partes buenas y malas”. Con ese número, el productor sale empatado. Ahora pensará en el trigo. 

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