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La cara más dolorosa de la pandemia

Perder un ser querido por Covid implica no poder darle el último adiós

Las duras exigencias protocolares impiden a los familiares la posibili­dad de despedirse del fallecido, que directamente pasa a cremación.

En tiempos de pandemia, el dolor de perder un familiar por coronavirus se vive dos veces, debido a las directivas protocolares que se aplican desde el primer caso de Covid en nuestra provincia.

Tanto en hospitales como en sanatorios, los fallecimientos por casos de Covid-19 son derivados a cremación directamente, reduciendo al mínimo las posibilidades de las familias de poder decirle adiós a su ser querido.

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Resulta que para mitigar el número de contagios, desde el comienzo de la pandemia se dispusieron medidas para el manejo y el entierro en condiciones seguras y dignas de las personas que pierden la vida a causa de esta enfermedad. Irene Frutos, propietaria del crematorio privado Fénix, detalló a NORTE sobre el procedimiento relacionado a la inhumación del cuerpo.

En este sentido, Frutos contó que, debido a las disposiciones del Ministerio de Salud de la Nación, a la familia solo se le permite acompañar al difunto hasta el crematorio y, en caso de que deban reconocer el cuerpo, se les muestra el cadáver desde una distancia de 3 metros para que una vez reconocido vaya a cremación directamente.

En el caso de las personas que fallecen por coronavirus en hospitales y sanatorios, el cuerpo debe ser llevado directamente a la morgue, para desde ahí ser retirado y llevado a cremación, con el acompañamiento de los familiares.

También, Frutos comentó que incluso cuando la persona fallece en el domicilio, los familiares deciden acompañarlo, a pesar de que ya lo hayan visto, pero bajo ningún supuesto los parientes pueden tener contacto con el cuerpo o con los objetos personales del fallecido que pudieran estar contaminados.

¿CÓMO DEBE SER EL TRATAMIENTO DEL FALLECIDO?

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) es la entidad que diseñó el protocolo para el proceso relacionado con el tratamiento del cuerpo, desde su preparación y traslado hasta su inhumación, con recomendaciones para el personal de las funerarias, de los cementerios y también para los deudos.

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En primer lugar, la entidad científica señala que el riesgo de contagio durante buena parte del manejo de estos cadáveres es “alto” y que debe ser realizado siempre por grupos de dos personas debidamente protegidas con las mismas herramientas que utiliza el personal médico para tratar pacientes de Covid-19.

Los encargados por parte de la funeraria deben colocarse esos elementos de protección personal según el protocolo y “antes de entrar al edificio”, ya que “todos los ambientes y personas presentes implican riesgo de contagio”.

El proceso de “embolsado” requiere, entre otros puntos, la desinfección del cuerpo y del lugar dónde se encuentra, su disposición con movimientos mínimos y coordinados por parte del personal.

En caso de tratarse de una situación dentro de una vivienda, luego de retirado el cuerpo los familiares deben ventilar el ambiente y desinfectar el lugar dónde se produjo el fallecimiento y el camino de salida que siguió el cuerpo, siempre usando guantes y tapabocas. Además, se recordó que la cremación del cuerpo es obligatoria, aunque se aclaró que las cenizas producto de la cremación no transmiten el virus.

ENOJOS DE FAMILIARES EN MEDIO DE TANTO DOLOR

En otro orden, Frutos contó que los sanatorios no siempre entregan el certificado de positivo de covid a los crematorios, sino que entregan los cuerpos como casos probables, y ante esto se genera una situación muy angustiante en las familias que buscan darle la última despedida a su ser querido.

Al respecto, Frutos sostuvo que “los argentinos estamos acostumbrados a la forma tradicional de despedir a un difunto, darle una despedida digna que toda persona merece, pero ante una situación de emergencia, despedirlo de esta forma genera un impacto muy degradante”.

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Sobre esto, la propietaria del crematorio dijo que han tenido casos de personas que se enojaron mucho al principio de la pandemia, cuando no se podía mostrar el cuerpo del finado a la familia por el temor al contagio.

“Se trata de una orden nacional lo de cremar al difunto por covid-19. Tuvimos casos de enojos de personas atravesadas por el dolor que significa perder a un ser querido, pero a pesar de los enojos nosotros tenemos que regirnos por eso. Ahora con todo el tiempo que pasó la gente es más comprensible”, finalizó.

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