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Ventilar funciona: los consejos de los especialistas

Ventanas bien abiertas para enfrentar la segunda ola de coronavirus 

Ventilar significa renovar el aire contaminado con aire limpio del exterior. Así, las partículas con el virus se mezclan con partículas no contaminadas, y la carga viral disminuye.  

El coronavirus se transmite principalmente por vía aérea, es decir, por aerosoles que quedan suspendidos en el aire por horas en espacios cerrados. El método más eficaz para deshacerse de esos aerosoles es el mismo que se usa para deshacerse de los malos olores: abrir las ventanas. 

Se recomienda abrir ventanas y/o puertas enfrentadas de forma cruzada, constante y distribuida. Es más efectivo abrir un poco varias ventanas y puertas, que abrir mucho una sola abertura.

La ventilación natural consiste en abrir puertas y ventanas de manera cruzada, constante y distribuida, para lograr una mayor renovación de aire por un período de tiempo. Pero ventilar se suma a las otras recomendaciones ya conocidas (barbijo, distancia e higiene de manos). No las reemplaza.

El sitio Chequeado publicó una serie de recomendaciones dadas por los especialistas Fabricio Ballarini, Juan E. Bonnin y Natalia Rubinstein, indispensables de asimilar en estos tiempos donde los contagios continúan en niveles elevados y las temperaturas son cada vez más bajas. 

¡Abrí las ventanas! 

Estás en una habitación y sentís un olor desagradable. Un perfume demasiado fuerte, una comida que no te gusta, rastros de tabaco, lo que sea. ¿Qué es lo primero que hacés? Ni lavandina, ni alcohol en gel, ni palta con limón. Lo primero es abrir las ventanas. 

¿Por qué lo hacés?

El olor es, básicamente, un conjunto de moléculas pequeñísimas, más livianas que el aire. Cuando esas moléculas, transportadas por el aire, llegan a tu nariz, activan células sensoriales especializadas en oler, y tu cerebro percibe ese olor. Al abrir las ventanas, el aire que carga con esas moléculas circula en otra dirección; rápidamente es atrapado en una corriente (por ejemplo, si abrís 2 ventanas enfrentadas) y sale al exterior. Después podés limpiar y desinfectar las superficies; pero las moléculas malolientes se fueron.

El virus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19, se transmite esencialmente de la misma forma. Cuando una persona infectada tose, estornuda o simplemente respira, miles de gotitas de saliva invaden el aire; igual que si apretaras un aerosol (y por eso se llaman “aerosoles”). Estos aerosoles pueden contener el virus activado alrededor de 3 horas en una habitación cerrada, flotando en el aire a la espera de un sistema respiratorio que las inhale y produzca un nuevo contagio. El método más eficaz para deshacerse de esos aerosoles es el mismo que usás para deshacerte de los malos olores: abrir las ventanas. 

A ventilar, que se acaba el mundo

La comunidad científica internacional comenzó a promover fuertemente la recomendación de ventilar todos los ambientes, incluso antes de que la OMS lo hiciera. En Argentina varios especialistas como Andrea Pineda, Sandra Cordo, Jorge Aliaga, Natalia Rubinstein e investigadores de Rosario, entre otras personas, trabajan arduamente en promover la ventilación. 

¿Cómo ventilar adecuadamente? Es muy fácil:

-Ventilar significa renovar el aire potencialmente contaminado con aire limpio del exterior. De esta manera, las partículas con el virus se mezclan con partículas no contaminadas, y la carga viral disminuye de manera significativa.

-La ventilación natural consiste en abrir puertas y ventanas de manera cruzada, constante y distribuida, para lograr una mayor renovación de aire por período de tiempo. Lo que buscamos es que se genere corriente de aire, que genera el movimiento de las partículas suspendidas. ¿Cómo saber si está ventilando correctamente? Se te tienen que mover el pelo y los papeles.

-La ventilación natural depende del espacio (volumen) en metros cúbicos a renovar, la cantidad de personas, la velocidad del viento de ese momento, y la cantidad y ubicación de aberturas. Por las dudas, mantené todo abierto todo el tiempo en escuelas, oficinas, negocios, transporte público, restaurantes, etc.

-Si la ventilación natural no es posible (o efectiva) se pueden usar forzadores, que son mecanismos de recambio de aire como los que se emplean en las cocinas de los restaurantes o remediadores de aire con filtros HEPA, que tienen una altísima eficiencia para retener partículas y contaminantes muy pequeños.

 

La evidencia sugiere que hay más contagios en invierno porque cerramos puertas y ventanas para evitar el frío y, en consecuencia, no ventilamos los ambientes. Aunque haga frío, hay que tener puertas y ventanas abiertas en las aulas, negocios, oficinas, transporte público. 

 

Recomendaciones para escuelas, comercios y oficinas

Las investigaciones más recientes muestran que la reapertura de las escuelas, comercios y otros lugares de trabajo pueden generar aumentos de casos y mortalidad. 

La Red Argentina de Investigadorxs en Salud (RAIIS) publicó una guía práctica para ventilar las aulas que puede usarse para diversos tipos de ambientes. Es fundamental:

-Abrir ventanas y/o puertas enfrentadas de forma cruzada, constante y distribuida.

-Es más efectivo abrir un poco varias ventanas y puertas, que abrir mucho una sola abertura.

-El barbijo debe usarse todo el tiempo que estemos en un espacio compartido, bien ajustado a la cara. No tienen que quedar huecos entre la piel y la tela, para evitar el ingreso/egreso de aerosoles.

¿Cómo saber si un espacio está bien ventilado? Cuando no es evidente (que se muevan los pelos, papeles o cortinas), la mejor manera es evaluar la acumulación de dióxido de carbono (CO2), un gas que sale de la boca cuando respiramos, hablamos, etc, al igual que los aerosoles, y que sirve como valor de referencia. Para un espacio interior, la cantidad de CO2 no debe superar las 700 ppm.

En nuestro país, existen pequeñas empresas, universidades y escuelas técnicas que están fabricando medidores de CO2 económicos, usando tutoriales y software de código libre. Podés consultar más información en la página web de Jorge Aliaga. Además, la Campaña Ventilar del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación tiene mucha información y recursos útiles para prevenir la transmisión del virus por aerosoles.

Ventilar se suma a las otras recomendaciones, no las reemplaza. Cada una reduce el riesgo de diversas formas de contagio. La distancia entre las personas es fundamental, porque en cercanía hay más acumulación de aerosoles que en distancia. La higiene de manos y superficies elimina gotas de mayor tamaño que pudieran haberse depositado. Pero la ventilación y la constante renovación del aire es la más importante de todas, puesto que sabemos que el aire es la principal vía de contagio.

Sostener las demás medidas 

La palabra clave para saber si podemos contagiarnos de la enfermedad es “exposición”. La exposición es un cálculo que multiplica la concentración de virus en el aire por la cantidad de tiempo en el que estamos en contacto con él. Así, si estamos mucho tiempo en un lugar con poca carga viral, podemos contagiarnos; lo mismo si estamos poco tiempo en un lugar muy cargado de partículas del virus. La concentración depende de muchos factores como la emisión, el transporte, la dispersión, el depósito y el propio decaimiento del virus.

¿Para qué sirve el barbijo? Fundamentalmente, para emitir (y respirar) la menor cantidad posible de aerosoles y gotas de saliva al aire. Se ha probado que los barbijos bien ajustados a la cara -tapando la boca y la nariz- ayudan a disminuir el riesgo de contagio. Aunque los que mejor filtran las partículas son los barbijos quirúrgicos, los barbijos caseros son muy útiles siempre y cuando tengan varias capas (al menos dos) de tela. Si son de friselina, tela simple, bordado simple o gasa, no sirven para nada.

La distancia también contribuye a que los aerosoles lleguen con menor carga viral, porque a medida que se alejan de su fuente (la persona contagiada) disminuye la cantidad de partículas de virus, que se dispersan por el ambiente. Un estudio reciente muestra que, cuanto mayor la distancia entre personas, menor es el riesgo de contagio; la recomendación general es mantener 2 metros siempre que sea posible.

Sin embargo, ni el barbijo ni la distancia son suficientes para evitar el contagio, porque los aerosoles quedan suspendidos en el aire en espacios cerrados mal ventilados, se dispersan en todo el espacio que los contiene y pueden durar horas. Y, lo que es peor, al estar solos o solas en un espacio cerrado tenemos una falsa sensación de seguridad, olvidando que el virus está en el aire. La única manera de dispersar relativamente rápido esas partículas es con una adecuada renovación del aire o ventilación.

Falsas creencias sobre la transmisión del virus

En todos estos meses, hemos aprendido mucho sobre la transmisión del virus. Sin embargo, todavía hay algunas falsas creencias que es necesario desmentir. Por ejemplo:

-El virus se transmite más en invierno porque se replica más en el frío. Falso. La evidencia sugiere que vemos más contagios en invierno porque cerramos puertas y ventanas para evitar el frío y, en consecuencia, no ventilamos los ambientes. Aunque haga frío, necesitamos tener puertas y ventanas abiertas en las aulas, negocios, oficinas, transporte público, etc. Si por la actividad que se realiza o porque afuera llueve torrencialmente no es posible abrir al máximo, se pueden generar corrientes de aire abriendo al menos 5 cm en forma cruzada, es decir todas las ventanas/puertas del espacio.

-El aire acondicionado es útil para ventilar los ambientes cerrados. Falso. Los aires acondicionados no tienen filtros adecuados ni recambian el aire de una habitación, sino que solamente enfrían y hacen circular el mismo aire del ambiente, cargados de aerosoles. En la segunda ola, los aires apagados y las ventanas abiertas.

-Sólo me puedo contagiar si hay una persona con el virus cerca mío. Falso. Aunque la persona contagiada se vaya, las partículas con el virus quedan suspendidas en el aire en espacios cerrados como comercios, consultorios, salas de espera, etc. Por eso debemos mantener la ventilación y el barbijo todo el tiempo en los espacios compartidos, incluso si estamos solos.

-Para limpiar el aire hay que tirar un poco de alcohol con un atomizador. Falso. La única manera es la correcta ventilación y recambio del aire del ambiente, ya sea por medios naturales (ventilación cruzada) o artificiales. ¡Además es económica!