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Investigación de calidad en el país

La científica argentina que lideró el equipo que desarrolló los primeros test serológicos nacionales para para Covid 19 aprobados por la ANMAT acaba de ser distinguida en Estados Unidos por sus contribuciones a los estudios de los virus a nivel molecular. Se trata de Andrea Gamarnik, investigadora del CONICET en el Instituto Leloir, ahora incorporada como integrante de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias.

La buena noticia se conoció esta semana a través de una información difundida por la Agencia de Noticias Científicas y Tecnológicas de la Fundación Instituto Leloir. Gamarnik ya había sido noticia en marzo del año pasado cuando lideró el equipo de investigadores que, en tiempo récord (apenas 45 días), desarrolló los primeros kits serológicos argentinos para Covid-19 aprobados por la Administración Nacional de Medicamentos Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Hasta ese momento ese insumo no existía en el país y debía importarse a precios que se incrementaban a medida que avanzaba la pandemia. Gracias al trabajo de Gamarnik y su equipo, y a toda la cadena virtuosa que se puso en marcha, en diciembre pasado se logró superar la producción de más de un millón de estos test, que a partir del análisis de muestras de sangre permite determinar si una persona tiene anticuerpos contra el coronavirus Sars-Cov-2, lo que permitió abastecer de estos kits a hospitales y clínicas de todo el país.

Pero eso no es todo. La directora de la Fundación Instituto Leloir, Ángeles Zorreguieta, confirmó en el anuario 2020 de esa prestigiosa institución que otros proyectos que están en marcha y que involucran los mencionados tests serológicos ayudarán a entender en estudios clínicos cómo es la respuesta inmune en personas infectadas con el nuevo coronavirus y también en aquellas que han sido vacunadas para prevenir la enfermedad provocada por este virus.

En estos días, además, la institución tiene en marcha una campaña para recibir donaciones con el fin de colaborar con los proyectos de investigación que tienen como único objetivo ganar la batalla contra el nuevo coronavirus. Es importante generar conciencia en toda la ciudadanía sobre el valioso trabajo de la comunidad científica argentina que ha demostrado tener suficiente capacidad como para generar conocimiento de calidad en el país. En ese sentido, merece mencionarse también el esfuerzo que realiza el equipo liderado por Juliana Cassataro, doctora en Ciencias Biológicas, para llevar a buen puerto el proyecto de la vacuna argentina que se desarrolla en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín con el apoyo del CONICET, y el respaldo de la Unidad Coronavirus del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación que otorgó un subsidio al grupo de investigadores.

Estos ejemplos demuestran que la inversión en la formación de científicos y técnicos es fundamental para un país. Basta citar como ejemplo los casos de Israel, Corea del Sur, Japón, Finlandia, Austria, Suecia, Suiza, Dinamarca, Alemania, Rusia y Estados Unidos, que son las naciones que hicieron del apoyo a la ciencia una política de Estado. Por eso la Argentina debe seguir apoyando a su sistema de ciencia y tecnología que demostró en reiteradas oportunidades su gran capacidad de respuesta a distintos desafíos que presenta el mundo actual. Vale también citar como ejemplo el desarrollo de los satélites argentinos Saocom, con tecnología de punta que brinda herramientas para la gestión de emergencias ambientales y ofrecen información para el beneficio de toda la sociedad, que forman parte del Plan Espacial Nacional, un plan que es todo un ejemplo de política pública a largo plazo que debería ser imitado en otras áreas que también realizan investigaciones de calidad para beneficio del país y sus ciudadanos.

No menos importante es que se promueva el surgimiento de empresas privadas generadoras de tecnologías innovadoras que agreguen valor a las cadenas productivas, contribuyendo así a fortalecer las capacidades tecnológicas y a impulsar el desarrollo de la industria nacional.

“Las epidemias ya no son fuerzas incontrolables. La ciencia los ha convertido en un desafío manejable”, dijo el historiador israelí Yuval Noah Harari en un artículo que escribió en febrero pasado para el influyente Financial Times. Si hay algo que ha demostrado la pandemia es que la ciencia es algo muy importante para la sociedad y, por lo tanto, merece el apoyo de todos.

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