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Cuidar el tejido productivo pyme

Las pequeñas y medianas empresas son la base del entramado productivo de los países. Por eso naciones como Japón, Alemania, Italia y España, entre otras, ofrecen condiciones que estimulan la creación de pymes, ya que comprobaron que el impacto positivo que genera el tejido productivo se traduce en mayores beneficios para toda la sociedad.

Hace poco, el presidente de la Cámara de Comercio Hispano Polaca en España, el ingeniero Javier Sosnowsky, escribió en su cuenta de Twitter una reflexión que bien puede aplicarse a la realidad de cualquier país, incluido por supuesto la Argentina. Dijo el empresario: “Las multinacionales van y vuelven con rapidez, según las condiciones ofrecidas por un país. Lo que no es recuperable son las pequeñas y medianas empresas que cierran. Se necesitan décadas para crear un tejido empresarial de pymes”.

Es conocido por todos que el impacto de la pandemia de Covid-19 golpeó con dureza a las pymes argentinas, que conforman un sector que representa cerca del 70 por ciento de los puestos laborales en el país y, por lo tanto, son generadoras de un efecto positivo que va más allá del beneficio que reciben las propias empresas; porque alcanza también a otros miembros de la comunidad local.

Se sabe también que la emergencia sanitaria afectó a un entramado productivo que ya venía debilitado. En un reciente trabajo publicado por la Comisión Económica Para América Latina, titulado “Análisis de las políticas de apoyo a las pymes para enfrentar la pandemia de Covid-19 en América Latina, en el capítulo dedicado a nuestro país se señala que de acuerdo con los datos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), entre 2015 y 2019 cerraron alrededor de 24.500 empresas, la mayoría pymes. Por otra parte, se observa que según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) que, a pesar de la situación crítica que han tenido que experimentar las empresas debido a los años de recesión económica del país, las pymes aún representan el 70 por ciento del empleo privado y el 40 por ciento del Producto Bruto Interno.

Un informe elaborado por la consultora Claves, que tomó el período que va entre 2000 y 2015, reveló que el número de pequeñas y medianas empresas creció un 44,4 por ciento en la Argentina, mientras que si se compara con 2002, el peor año de la crisis argentina y el de menor cantidad de empresas activas, el crecimiento alcanzó el 56,3 por ciento.

“Desde el pico de creación de empresas en 2004 (cuando hubo una tasa de crecimiento de 14,6 por ciento) para adelante, se observa cada vez un menor crecimiento de firmas nuevas y, desde 2013, la tasa de creación de empresas es negativa”, advierte el informe de la consultora privada.

Un caso particular es el de las pymes agropecuarias que, a pesar de sufrir enormes dificultades durante la pandemia, supo obtener ventajas de la alta demanda de alimentos que hay en el mundo. En este caso vale destacar la capacidad exportadora de la mayoría de estas empresas, lo que le permite acceder a mercados de países con economías más estables.

Según el último Censo Nacional Agropecuario, en el país están registradas 236.601 empresas del sector. De este total, poco más de la mitad trabajan en campos con superficies de menos de 200 hectáreas.

Pero más allá del rubro al que pertenecen estas pymes, está claro que han sido siempre un sector clave en el entramado productivo del país, con una fuerte incidencia en los indicadores de empleo registrado y en el aporte de valor agregado a la economía nacional. Su importancia es evidente.

Sin embargo, a lo largo de la sinuosa historia económica del país han tenido que sortear dificultades como altas tasas de interés y la falta de políticas nacionales claras que apuntalen a este dinámico sector.

Pero, nobleza obliga, se debe reconocer que actualmente existen líneas de crédito para la reactivación productiva, destinadas a empresas del sector industrial, agroindustrial y manufactureras, aunque el escenario, en el que se entrecruzan la crisis sanitaria y variables macroeconómicas difíciles, hace más complejo el camino hacia la recuperación.

Por todo lo expuesto, hoy más que nunca es necesario cuidar el entramado empresarial de las pequeñas y medianas empresas porque son un valioso recurso para la generación de empleos genuinos.

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