Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/204373

Ponerse de acuerdo ante una realidad compleja

La sorprendente singularidad del Sars Cov 2 sigue sacudiendo estanterías en todo el mundo. El virus parece empecinado en recordar a los humanos que eso que se denomina realidad es lo suficientemente complejo y que es ilusorio pretender encontrar soluciones solo apelando al tradicional pensamiento binario, donde todo se divide en dos partes opuestas entre sí.

¿Abrimos o cerramos las escuelas? ¿Priorizamos la economía o la salud de la población? ¿Restricciones o apertura? ¿Controles o libre albedrío? Las respuestas a estas y otras preguntas que en otro contexto serían más fáciles de contestar, en estos días de emergencia sanitaria ponen contra las cuerdas al pensamiento dicotómico que simplifica todo en bueno o malo, todo o nada, correcto o incorrecto, saludable o no saludable, etc. El virus, esa cosa que nadie (salvo los expertos) sabe bien qué es y que, además, es invisible al ojo humano, provocó un sismo silencioso de tal magnitud que generó opiniones tan diversas como sorprendentes. Para algunos, por ejemplo, el nuevo coronavirus es un patógeno más, sin importancia, que a lo sumo puede provocar una “gripecita”. Para otros es un agente infeccioso que justifica la adopción de medidas de excepción sin ningún tipo de contemplaciones. Ambas son posturas extremas que se explican por el intenso activismo que muestran las minorías que, en una punta y la otra, comparten una misma visión del mundo: no existe la posibilidad de lo gradual, lo único que valen son las polaridades.

Algunos medios de comunicación, especialmente la TV, se sienten más tentados por ofrecer a sus audiencias debates enmarcados en el pensamiento dicotómico. Desde esa perspectiva, basta con escuchar solo dos voces para encontrar las respuestas a los interrogantes sociales, económicos, políticos, culturales o los relacionados con la salud pública. Para los acostumbrados a esa zona de confort, no hay nada más tranquilizador que moverse dentro del esquema binario, donde todo el esfuerzo intelectual se limita a tomar partido por una posición u otra.

En rigor, ese tipo de pensamiento es más práctico por su simplicidad y es muy útil para problemas sencillos. Por ejemplo, si una persona necesita armar un pequeño mueble con tuercas y tornillos, a la hora de ajustar solo tiene que elegir entre dos opciones. Si se equivoca tiene que cambiar de opción y listo. Pero cuando la decisión a tomar puede tener consecuencias graves, entonces se debe ir más allá y analizar muchas variables. En otras palabras, para reducir riesgos será necesario comprender los matices y salir del esquema binario que no demanda mayor esfuerzo mental.

Hay suficiente evidencia que demuestra que la búsqueda de herramientas para luchar contra la pandemia que tiene en vilo al mundo es de tal complejidad que no puede ni debe guiarse por el pensamiento simple. No queda otra que hacerse cargo de esa complejidad que es menos práctica y más difícil de comprender o de resolver porque se trata de un problema en el que intervienen muchas variables.

Basta observar lo que ocurre en otros países para corroborar que la incertidumbre, las marchas y contramarchas en las medidas anticovid, no es patrimonio exclusivo de una nacionalidad. En Alemania, por citar un caso, el gobierno de Ángela Merkel ordenó medidas estrictas para Semana Santa, pero luego suspendió el confinamiento y pidió perdón por lo que consideró un error de cálculo en la lucha contra la pandemia. Pero ante el incremento de contagios propuso imponer restricciones en todo el territorio germano en aquellos casos en los que la tasa de incidencia supere los 100 positivos por cada 100.000 habitantes, junto con otras medidas que forman parte del llamado “freno federal de emergencia”. Esta iniciativa de Merkel finalmente fue aprobada por la Cámara Alta del Parlamento alemán pese a las duras críticas de la oposición. En el entorno de Merkel reconocieron que se trata de una medida de excepción y que la complejidad de un escenario configurado por la pandemia hace que resulte más difícil encontrar soluciones con las que todos estén de acuerdo.

Si, como advierten algunos epidemiólogos, es posible que se presente una tercera ola de contagios, entonces lo más inteligente que se puede hacer es comenzar a dejar de lado las posturas simplistas, y prepararse para aportar soluciones a los desafíos que plantea la pandemia.

Notas Relacionadas