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Aprovechamiento del río Bermejo: ¿sí o no?

El manejo y aprovechamiento del río Bermejo es un tema que permanentemente se plantea, pero que no se concreta.

Desde la idea de Julio Henri (1938), Ernesto Altgelt (1956) y del contraalmirante Gregorio Portillo (1957) cuando se crea la Comisión Nacional del Bermejo, de realizar dos canales, aguas abajo de Juntas de San Francisco, unión ríos Bermejo y San Francisco (Figura 1), Canal Lateral del río Bermejo de Embarcación, Salta, hasta Resistencia, de 700 km, y Canal Santiago del Estero, desde el anterior a Santa Fe de 1000 km, regando el Chaco semiárido y poblaciones, y permitiendo la navegación fluvial, es una idea fuerza que se mantiene y se rescata cada tanto, sigue dando vueltas como el río, sin observarse hechos concretos que alienten a pensar en manejar y aprovechar las aguas del río, que terminan en los ríos Paraguay y Paraná, llenándolos de sedimentos.

OBJETIVOS DE LOS CANALES

Riego, alimentación a poblaciones, navegación y transporte de la producción agropecuaria del Noroeste. En paralelo, debían hacerse los embalses Zanja del Tigre aguas arriba de Juntas de San Francisco, y Pescado aguas arriba desembocadura ríos Pescado e Iruya.

A estos se sumaban objetivos generales y específicos detallados como Transporte, Riego, Abastecimiento de agua, Energía, Agricultura, Ganadería, Forestación, Industrias, Colonización, etc.

¿Por qué después de 60 años no se hicieron los canales? Se llegaron a licitar, pero nunca se avanzó.

Hay cuestiones técnicas principales, prácticamente insalvables:

1) Gran variación de caudales.

2) Enorme cantidad de sedimentos.

3) Gran movilidad de su cauce.

CAUDALES

El río Bermejo al bajar de la montaña con las lluvias de Salta, Jujuy y Bolivia, según mediciones en la estación Zanja del Tigre hoy Pozo Sarmiento, registra caudales máximos 5.000 a 12.000 m3/s en crecidas importantes. Una vez en la llanura chaqueña, el cauce río puede transportar sin desbordes, 2.000 m3/s. ¿Qué pasa con los 3.000 / 10.000 m3/s restantes? Produce inundaciones en Salta, Formosa, Chaco, desbordando entre Embarcación, Colonia Rivadavia, Fortín Belgrano, La Fidelidad, hasta aguas arriba de Villa Río Bermejito.

Está demostrada la pérdida de volumen de agua anual que sale de la cuenca alta, y que descarga al río Paraguay luego de 900 km, es del 15 % en promedio. Se pierde agua por esos desbordes. Se llegó a medir un 20/25 % menos en años de muchas crecidas, y prácticamente sin pérdidas si el año es de pocas crecidas. Las imágenes de inundaciones 2006 y 2008 son elocuentes y gráficas de la magnitud de los desbordes, de la cantidad de agua que se pierde, generando grandes afectaciones.

ESA VARIABILIDAD DE CAUDALES PRODUCE DOS EFECTOS NEGATIVOS

En crecidas, los desbordes e inundaciones que se ven en las imágenes. Son caudales incontenibles por el cauce del río. Esta situación coincide con la época de lluvias, que de enero a abril totalizan 500 a 700 mm, la mitad de los 1300 mm anuales de Resistencia. En 3 meses llueve el 80/90 % del año, generando inundaciones por desbordes del río y por lluvias
El otro efecto negativo lo constituyen los bajos caudales de estiaje. Se recuerda: Crecidas cauce de llanura lleno: 2.000 m3/s. Caudal promedio anual: 400 m3/s. Caudales mínimos: Variables entre 30 y 60 m3/s. Por ello el río Bermejo tiene como 2 cauces, uno para crecidas, de 400 m de ancho y 10/12 metros de profundidad, y otro en bajante dentro del anterior, de estiaje, con 50/70 m de ancho y profundidades 1 a 2 metros.

Esto genera problemas en las tomas de agua: se han hecho fijas para derivación en Laguna Yema, Formosa, o sobre pilotes, en la toma de agua del acueducto a Juan José Castelli. La movilidad lateral del cauce menor, hace quedar al río lejos de la toma o de la obra de derivación, y hay que dragar para que el agua llegue. La recomendación es tener tomas o bombas móviles sobre pontones, tanto en altura como en ancho, pero las empresas de agua y los ingenieros civiles no se inclinan por estas soluciones, y deciden hacer hormigón fijo, que no acompaña la movilidad en altura y en traza del cauce del río Bermejo.

Al recorrer la zona, se observa el cauce en estiaje, ocupando una parte mínima del cauce principal con enorme cantidad de sedimentos, y en la toma del acueducto Juan José Castelli al no dragarse en el momento necesario, se hace a la carrera y en emergencia, cuando ya no se envía agua a la población. En otras fotografías se ve el cauce en aguas altas, con el color característico bermejo, indicando la cantidad de sedimentos que lleva barro con un poco de agua.

Conclusiones

Debido a los desbordes del río en su pasaje de la montaña a la llanura, el río inunda y pierde en promedio el 15 % de sus volúmenes anuales.

El río Bermejo es el que mayor transporte de sedimentos lleva en Argentina, y uno de los mayores del mundo, lo que inhabilita la mayoría de los emprendimientos hidráulicos ideados, proyectados y construidos: Represas, embalses, protección de márgenes, tomas de agua para potabilización, riego y navegación.

La movilidad lateral del cauce de entre 1 y 4 km es otro de los problemas para la ubicación de estructuras fijas de aprovechamiento. Idéntico al punto anterior, pasa con los puentes como General Lavalle en ruta 95, cuyos estribos fueron destruidos desde su construcción en 1978, varias veces.

NdeR: Hugo Rohrmann es ingeniero en Recursos Hídricos. Docente en la Facultad Ingeniería UNNE.

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