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Pobreza en el norte productivo

Carlos dice que si una familia tiene un pedazo de tierra para sembrar, no puede haber desnutrición ni hambre. “La tierra da la comida”, dice a este periodista el horticultor a quien lo visitamos en su pequeña parcela donde hace variedad de cultivares en la zona de Avia Terai. Siembra frutas, hortalizas, maíz, y cría cerdos y pollos de campo, además de tener colmenas de las cuales extrae miel.

Hipólito Ruiz
Por: Hipólito Ruiz

Lo encontramos cosechando habas, en un pequeño “tablón”. “La gente pide, y además de comer nosotros, la vendemos”, dice.

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Un pequeño productor de la zona de Avia Terai cosecha habas junto a su familia. En el norte argentino, los índices de pobreza asustan. La agricultura familiar es una buena alternativa.

Las habas son una legumbre que puede ser consumida cruda cuando están verdes. Cuando se secan, es recomendable hervirlas.  

“Acá vino un nutricionista a comprar, y nos dijo que las habas son bajas en azúcar, grasa y sal. Y tiene fibra que ayuda a proteger contra el cáncer en el intestino y la diabetes”, se apura en comentar Carlos.

¿Y QUE?

Este breve comentario de un pequeño horticultor es solo para mostrar  que la tierra es generadora de alimentos necesarios y también de trabajo. Sin embargo, en este norte argentino pasan cosas inexplicables.

El INDEC, además de lo que podemos en la calle, así lo indica con sus estadísticas.  El norte argentino no puede presentar estos números, porque parecen una broma de mal gusto y es una vergüenza a la vez: Formosa 36% de pobres;  Salta 41%, Santiago del Estero, 39%. Corrientes 42%. Y Chaco 53.2 %.

Ustedes, queridos lectores, tienen la palabra….

DE AQUÍ Y DE ALLA

Días atrás un productor agrícola de Colonia Elisa se asombraba que en un supermercado de Resistencia vendían choclos traídos de la zona de Mar del Plata, cuando en el Chaco estamos previos a ingresar en la cosecha de maíz.

Hay un dato para el asombro: entre el 5 y el 8 por ciento de los productos como lechuga, tomates, achicoria y zapallos que venden los supermercados en Sáenz Peña, es provisto por los horticultores locales. La inmensa mayoría, es decir más del 90% proviene de otras provincias.

Los analistas internacionales dicen que el mundo se encuentra en una fase de transición, en la que la agricultura familiar emerge como una alternativa “anticíclica” para garantizar el crecimiento económico de los países y su seguridad alimentaria.

Los analistas sostienen que la producción agrícola familiar tiene capacidad para impactar positivamente en la economía de los países, reduciendo la inflación, creando empleos y asegurando el abastecimiento interno.

UN PUÑADO DE GENTE COMO CARLOS

El gobierno chaqueño tiene empadronados actualmente unos 15.000 pequeños productores como Carlos, de Avia Terai. Son los que producen la tierra, y hacia quienes deben ir orientadas políticas de Estado específicas, unificando criterios y programas existentes.

El Instituto provincial de Agricultura Familiar, es una buena señal para este sector porque se espera le dé a los consorcios productivos de servicios rurales mayor capacidad presupuestaria.

Pero, habrá que poner mayor énfasis y saber aprovechar lo que hoy el INTA tiene a disposición de este franja de familias que producen la tierra para sustento propio y para el mercado local, al que muchas veces no pueden cumplir, a veces por desidia, y a veces por problemas de infraestructura como capacidad para almacenar agua, y lo que más se observa-al menos en el caso de Sáenz Peña- es la desorientación que tiene el productor, y la falta de organización.

Sin dudas, la integración del pequeño productor “es impensable” sin una presencia fuerte del Estado. En ese sentido, si se logra avanzar en lo que se viene poniendo de manifiesto, se podrá pensar en los tres ejes: crear empleo, producir alimentos y arraigar al productor.

DEJAR LA INDIGENCIA

Es que hay cuestiones que deben cambiarse de manera categórica: la agricultura familiar para ser plenamente productiva requiere de la ayuda y orientación del Estado. Es un deber ineludible. Porque no se justifica que permanezca en la indigencia produciendo mal, poco y sin calidad, y persista en la permanente demanda de asistencia.

Dicho en otras palabras: Las obras de infraestructura concretas, como agua, caminos y luz rural son acciones prioritarias.

En la producción agroalimentaria hay enormes expectativas y también posibilidades, pero en el caso del Chaco existe una asignatura pendiente que es que el mercado local sea abastecido de muchos productos que son propios de la agricultura familiar y que hoy lo tiene que traer desde otras provincias.

Hay que ser, en rigor de verdad, honestos con algunos aspectos que se logró avanzar en el Chaco: tenemos una buena red terciaria envidiable. También se avanzó de manera significa en la electrificación rural, y queda el desafío de construir viviendas rurales, un aliciente más para no abandonar los campos y tener que irse a la periferia de las ciudades donde muchas veces, forman parte de asentamientos ilegales.