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No visualizan restricciones que afecten al comercio: "No hay nada más para ajustar", dice Giménez

Mientras a nivel país se especula con posibles limitaciones ante tres semanas críticas en lo epidemiológico, el dirigente de la Cámara de Comercio local habla del impacto en el consumo y de rubros que todavía sufren pérdidas.  

Frente a un panorama epidemiológico que las autoridades nacionales advierten se agudizará en las próximas tres semanas, algunos sectores de la economía comenzaron a reforzar la idea de inviabilidad de restricciones estrictas y similares a las impuestas desde marzo del 2020. En la provincia, en el ámbito comercial no visualizan medidas que condicionen o limiten la actividad, pero sí advierten el impacto en el consumo y en las ventas como consecuencia de disposiciones específicas para algunos rubros, como el gastronómico.

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En el sector del comercio y los servicios no visualizan medidas restrictivas que puedan afectar la actividad. No al menos como en los meses de cuarentena del 2020. 

"No hay nada más para ajustar en el comercio, aunque siempre que hay medidas que lamentablemente afectan al sector gastronómico. El gobernador conoce nuestra postura y lo crítico que está una parte del comercio", trazó ayer Martín Giménez, presidente de la Cámara de Comercio de Resistencia, para quien no son viables medidas de altas restricciones como en marzo y abril del 2020.

En diálogo con NORTE, recordó que "hubo -y sigue vigente- una marcha atrás, que no afectó al comercio en general, pero sí al rubro gastronómico por el horario de cierre a las 24". "Ya nos manifestamos en contra de esa medida. Deben tener sus argumentos (las autoridades provinciales), pero nosotros los desconocemos", indicó.  

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"No hay nada más para ajustar en el comercio, aunque siempre que hay medidas lamentablemente afectan al sector gastronómico", resaltó Martín Giménez.

En un panorama de lo que ocurrió en la provincia en materia de ventas minoristas, Giménez recordó que "hubo un quiebre positivo en diciembre, en Resistencia, impulsado por el pronto pago del aguinaldo, a mediados de ese mes, y el estacionamiento que se permitió en el centro de la ciudad". Por entonces "hubo un repunte importante de ventas en la mayoría de los rubros comerciales", destacó.

Luego, enero y febrero consideró que "no fueron malos" para las ventas en la capital. "Consultando con socios de distintos rubros, tuvieron dos meses buenos. Marzo fue más dispar, porque la mitad de los rubros cayeron y los otros no. Los tradicionales, vinculados a la vuelta a clases como indumentaria y librería trabajaron bien, pero más espaciado durante el mes porque, a diferencia de otros años, el regreso a las aulas fue gradual", repasó.

Por otra parte, ratificó que, en los comercios, con los protocolos y controles que existen, no se producen contagios. "Si algo quedó claro en este año de pandemia es que los comercios formales no son focos de contagios", subrayó. 

 

Comparación engañosa

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En cuanto a indicadores de ventas minoristas de CAME, que reflejan también lo que ocurre en Resistencia, Giménez resaltó que hasta mayo-junio de este año, si se contrasta cada mes con el 2020, resultará que los meses de este 2021 dan positivos ante la comparación con el período de cuarentena más estricta con comercios cerrados.

"Si bien el valor interanual sirve como referencia, puede ser engañoso porque el año pasado estaba todo cerrado y ahora está todo abierto", explicó, y sostuvo que es preciso hacer en este caso "un doble análisis", incorporando datos del 2019. "Si compramos con marzo, abril o mayo de 2019 vamos a estar por debajo", afirmó.

Ampliando el panorama, el dirigente recordó que "el quiebre económico, en materia de ventas minoristas, se dio en agosto de 2018, cuando hubo un bajón importante. Y la otra baja importante fue en agosto de 2019". "En esos meses tuvimos un gran parate de la actividad en la generalidad de los rubros", marcó.

El lunes, CAME dio a conocer el índice de ventas minoristas, que marcó una suba del 14,4% anual en marzo, pero fue 24,9% inferior al mismo mes de 2019. El 60% de los comercios tuvo progresos en la comparación anual, pero con tasas moderadas y aún persiste un 40% que no crece o sigue cayendo.  

 

 

El gobernador conoce nuestra postura y lo crítico que está una parte del comercio. 

 

 

 

Frenos al consumo

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En cuanto a los factores que ponen un freno al consumo, el empresario consideró que se trata de un fenómeno "multicausal" que involucra a la "baja del poder adquisitivo de los salarios, que en 2020 y 2021 perdieron contra la inflación; y a los cambios en los hábitos de consumo, a raíz de que muchas actividades están suspendidas, como el movimiento de la administración pública y la vuelta gradual y mixta a las clases, lo que implica que haya poco movimiento en la ciudad y en el macrocentro, entonces el comercio vende menos". 

 

El impacto y las consecuencias de reducir la nocturnidad

“La reducción de la nocturnidad impacta en rubros asociados a la gastronomía, por ejemplo, el que vende pan, fiambre, bebidas. Lo que planteamos en su momento al gobernador Capitanich era que, a esta altura del partido, teniendo tantas fiestas y reuniones clandestinas a partir de las 2 de la mañana, qué sentido tiene adelantar el cierre de locales gastronómicos, haciendo que el público joven salga de los bares y, cuando cierran, se vaya a las fiestas donde hay mayores posibilidades de contagios”, marcó Giménez. “Así, estamos sacando la gente de los lugares donde hay control y llevándola a donde no hay control”, graficó. 

Por eso advirtió que las medidas restrictivas que ponen horarios de cierre a los locales gastronómicos no son efectivas. “Estamos matando a los gastronómicos, que estuvieron durante ocho meses cerrados, que se endeudaron y, aquellos que no se fundieron, están caminando por la cuerda floja”, alertó. 

 

Temporada baja y más preocupación para gastronómicos 

Verónica Mazzaroli, presidenta de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Bares, Confiterías y Afines del Chaco advirtió que, desde marzo “la actividad cayó bastante, porque ahora vienen las noches de fresco”. “Se viene una baja de temporada y una caída en nuestras ventas”, resaltó. 

En declaraciones al canal Chaco TV, recordó que “el sector gastronómico tuvo una reactivación en diciembre, enero y febrero”, traccionada porque “mucha gente no se fue de vacaciones y hubo movimiento importante aquí”. Aunque marcó grandes diferencias con la hotelería, a la que definió como “caótica”. 

“No es positivo”, dijo Mazzaroli al dar cuenta del último fin de semana largo en Resistencia, ya que “no hubo circulación y consumo en nuestros establecimientos”. “La hotelería tuvo una ocupación lamentable, que con mucha suerte llegó al 10%”, agregó. 

Además, cuestionó los horarios de cierre a las 12 PM, que hicieron “que la gente se cuide”; y además, la policía invitaba a quienes estaban en locales gastronómicos a cumplir con el horario de restricción.