El pollo campero, cada vez más difícil de sostener la actividad
SÁENZ PEÑA (Agencia) – La producción de carne aviar a pequeña escala, para abastecimiento del mercado local, se encuentra deprimida como consecuencia de los altos costos que implica la cría y la baja en las ventas, por la pérdida del poder adquisitivo del consumidor.

El tradicional “pollo campero”, tan buscado por los consumidores locales, cada vez es más difícil de seguir produciéndolo a raíz del aumento de los costos de los insumos que se utilizan.
Un claro ejemplo se da con los pequeños productores, que proveen a la feria franca de Presidencia Roque Sáenz Peña.
Son el reflejo de los inconvenientes generados por el incremento de los valores en la producción de pollos. Producir un kilo de carne aviar se duplicó y los valores no pueden ser trasladados, en un ciento por ciento, a los clientes debido a que el poder adquisitivo se redujo con la pandemia y la inflación.
“LA CUARENTENA VINO CON YAPA”
“Desde que inició la cuarentena comenzaron los problemas por el alza continua de los precios”, comenta Sandra Ledesma, de Bajo Hondo Chico. “La cuarentena vino con yapa, con yapa de aumentos de insumos”, ironizó.
Aseguran que “se perdió la previsibilidad, porque los aumentos de los pollitos bb y el alimento balanceado ya no son cada tres meses. Cuando encargas es a ciegas, porque el precio lo fijan unos días antes de la entrega”, señala la productora que desde el año 2002 se dedica a la producción avícola.

La carne de “pollo de campo”, hace un año atrás, el consumidor la pagaba entre ciento veinte y ciento treinta pesos por kilo. Con los incrementos en los costos de producción, actualmente el valor es de entre doscientos y doscientos veinte pesos por cada kilogramo. Teniendo en cuenta que la venta es por pieza, el cliente debe pagar, en promedio, entre quinientos y setecientos pesos por cada pollo.
VENTAS REDUCIDAS
“Antes llevábamos a la feria cuarenta pollos y vendíamos todos, ahora hay días en los que llevo veinte y me los traigo a todos nuevamente a la casa”, señala categórica Sandra Ledesma. Las mejores ventas se concentran en los primeros días del mes, “porque la gente ya no tiene para comprar, lleva lo que puede”.
En el caso de Sandra Ledesma, su producción promedio, antes de la pandemia y la crisis económica, era de doscientos cincuenta pollos. “Reduje el plantel a ciento cincuenta aves. Antes con doscientos cincuenta no cubría la demanda del consumidor y ahora con cien menos, me sobra producción”, explica.
La reducción de la capacidad de producción se repite en cada uno de los avicultores que proveen a la feria franca de Sáenz Peña, “mientras que otros productores, que comercializaban puerta a puerta, dejaron de criar pollos porque no cierran los números”.
COMPRA CONJUNTA, A MODO DE CONSORCIO
Para lograr bajar los costos, los vendedores de carne aviar en la feria franca efectúan compras de las provisiones en conjunto, desde las aves hasta el alimento para la cría. “Como no tenemos ningún tipo de subsidio, y para no trasladar tanto porcentaje de aumento al mostrador, tratamos de encontrar la manera de que los números no sean tan groseros”, menciona Ledesma.
Los valores de los insumos para la cría de aves en un año tuvieron incrementos que hacen difícil producir a pequeña escala. Por cada pollito bb parrillero, actualmente pagan sesenta y seis pesos, mientras que en marzo del pasado año el costo era de treinta y seis pesos. En el caso de las gallinas ponedoras, el precio actualizado de las pollitas bb es de doscientos cincuenta pesos por cada unidad.
En lo referido al alimento, el maíz se pagaba diez mil pesos la tonelada, “mientras que ahora el valor es de entre veinte y veintidós mil pesos, si tenemos la suerte de que algún productor nos venda”. Si no consiguen comprar el maíz en el mismo campo, “el precio se eleva en el mercado proveedor”.
Al cereal, que se utiliza para la terminación, se debe agregar que costo del alimento balanceado que hoy ronda los mil doscientos pesos a bolsa.
“Con esos costos ya no nos queda ganancia. Se sigue haciendo pollo para mantener el mostrador en la feria y aportar algo cuando los horticultores no tienen producción para comercializar”, reconoce la productora de colonia Bajo Hondo Chico.











