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DESAFÍOS DE LOS NUEVOS ACTORES DEL CAMPO CHAQUEÑO

Aumentar la rentabilidad por hectárea, agregar valor y apuntar a una agricultura sustentable

SÁENZ PEÑA (Agencia, por Hipólito Ruiz) -El campo chaqueño va cambiando de actores con el paso de los años, y la transferencia de conocimientos de los tradicionales productores agropecuarios a sus hijos, que llegan en “Modo Digital” o “2.0”, ya que utilizan las herramientas tecnológicas que están a disposición, acorde al alcance de acceso a las mismas.

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“La mujer está ganándose un lugar cada vez más grande en la actividad agropecuaria, y eso es muy bueno, porque estamos aportando al país”, dice la ingeniera Guzowsky.

Uno de los casos es el de Micaela Anahí Guzowsky, que vive en Sáenz Peña, pero es oriunda de Villa Ángela, donde se crió y, desde niña, fue testigo de las labores del campo junto a su padre.

LA FUERZA DE LA JUVENTUD

Con 25 años de edad, con el título de ingeniera agrónoma, además de ser productora agropecuaria, es asesora privada, contratista rural y es líder de un grupo de técnicos que trabajan en forma conjunta en varios lotes del Chaco, y junto a su padre y hermano, en Santiago del Estero, al sur de Quimilí, en una localidad que se llama El Colorado.
“Es el momento de seguir con las banderas de nuestros padres”, cuenta a NORTE RURAL Micaela, que sembró junto a su familia y socios de su emprendimiento algodón, soja, maíz y sorgo.
”Escucho decir que muchos se quieren ir del campo, irse a la ciudad, vender todo, y eso es un error, aunque sabemos que no es fácil nada y que el campo es una industria a cielo abierto…pero la tenemos que pelear con nuevas herramientas, con nuevas estrategias”, dice.

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Micaela Anahí Guzowsky lidera un grupo de trabajo a campo, acompañada de Nahuel y Eric.

MIRADAS NUEVAS, VISIONES DIFERENTES

Micaela apuesta fuerte por el campo. Es agricultora, que empezó trabajando con su padre, en Villa Ángela. “Es una pasión esto, siempre quise trabajar en el campo”, reconoce.
Con el correr de los años, se recibió de ingeniera agrónoma en la UNNE y comenzó a asesorar a productores, a la par de encarar siembra de diferentes cultivos. Junto a quien es su esposo, Nahuel Stick, llevan adelante el asesoramiento y venta de productos e insumos para el campo.

-¿Cuál es el camino a seguir por esta nueva camada de productores de la cual formás parte?
-Creo que lo que se viene es una necesidad de aumentar la rentabilidad por hectárea, agregar valor, sostener una agricultura sustentable mediante alianzas estratégicas es lo que necesitamos para seguir produciendo en el Chaco, partiendo del hecho que no es fácil producir sin cambiar hábitos y costumbres individualistas, donde todo lo que yo haga le impacta al otro, y lo que hace el otro me impacta productivamente a mí. Este es un concepto que debemos cambiar y avanzar para tener un Chaco productivo de verdad, y de esta manera, podremos hacer frente a las adversidades, tanto por la inestabilidad de las políticas de Estado como del riesgo climático que tenemos en la zona.

-¿Cuál es rol que tiene la mujer productora, la mujer técnica en este proceso?
-Muchísimo… Y es muy bueno ver que los medios le dan cabida a lo que hacen las mujeres en el campo. Así es que veo que la mujer está ganándose un lugar cada vez más grande en el rubro, veo a muchas colegas apasionadas por el campo y está buenísimo que se animen a participar y se incluyan en el rubro.

-¿Eso implica también subirse a un tractor o a un mosquito o a una cosechadora?
-Por supuesto. Es que esas cosas suceden solas, es decir, se dan las circunstancias y hay que hacerlo. Como asesora viajo mucho, manejo yo misma la camioneta, pero me tocó muchas veces hacer la limpieza del mosquito, y de subirme a un tractor, no tengo problemas, pero ninguna mujer de campo tiene problemas para hacer esto, las he visto muchas veces. Y me alegra que en el Chaco haya cada vez más mujeres haciendo por decisión propia las tareas rurales.

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