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CARTA DE LECTORES

La noche del 23 de marzo  

Señor director de NORTE:
No suelo escribir en primera persona, pero me siento parte de una historia.  Un 23 de marzo, la noche anterior al Golpe, yo me cambiaba a vivir donde ahora es mi casa. Al día siguiente me levanto temprano para ir a pagar la luz y me avisan que había sucedido un golpe militar, que busque mi documento para ir a donde yo me dirigía, a Casa de Gobierno, trabajaba para Juan Carlos Benítez. Al llegar a la esquina de Casa de Gobierno, los soldados me exigieron levantar los brazos y mostrar mi documento y, por la escalera, uno armado me acompañó al tercer piso donde era mi oficina. Estaban bajando los cuadros de Perón y Eva a toda velocidad y sacando  papeles. Yo, aturdida, entendía poco y nada.  
Mi barrio era de pensiones de estudiantes. Cerca vivía Belzor Miño. Los allanamientos eran frecuentes y sobre todo a la noche, aunque también revisaron mi casa, en esa época sin terminar.  
No teníamos muro. Separada mi vivienda de mi vecina por un alambrado, doña Piri me avisaba, con las manos haciendo pantalla en su boca, si los soldados estaban en la calle para que no saliera.  
Cuando regresada de nochecita de mi trabajo de publicidad, y me paraba la policía, decían: “Dejala ir, sabemos quién es”. Parecía que sabían la vida de todos. Vivir en esas circunstancias era mi normalidad. En la escuela donde yo ejercía también rezaban frases. 
Así transcurrió la adolescencia de mis hijos. Uno de ellos concurría a la que llamaban Escuela Industrial, dibujó una caricatura de profesores que casi le cuesta amonestaciones y la  directora, con tono muy severo y enojado, me dijo: “Esto ocurre porque estamos en democracia”.  
Ya habíamos recobrado la libertad democrática.  
 Me siento parte de esa historia.  

MÓNICA PERSOGLIA  

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La sociedad necesita recuperar la confianza en sus instituciones

Señor director de NORTE:
Quiero expresar mi preocupación ante las sospechas de presiones contra un fiscal que investiga casos de corrupción y asegurar que la sociedad necesita recuperar la confianza en sus instituciones y sospechas de este tipo no colaboran.
Sobre la presentación que me hizo el titular del Foro contra el Narcotráfico, Miguel Chamorro, sobre declaraciones atribuidas al fiscal Otero que investigó irregularidades en la distribución de la pauta oficial durante el gobierno de Domingo Peppo, sostengo que en esa oportunidad le expliqué al señor Chamorro que comparto su preocupación ante un hecho tan grave, aunque como senador mi competencia es el ámbito nacional y esta causa está en la justicia provincial. Todos debemos comprometernos para conocer la verdad.
Quienes defendemos el sistema republicano y la independencia de poderes no podemos permanecer indiferentes ante cualquier sospecha de actos intimidatorios hacia el trabajo de jueces y fiscales. 
Sobre todo cuando investigan causas por corrupción que involucran a personas relacionadas con el gobierno de turno.
Las explicaciones del fiscal puede que cumplan con las formalidades administrativas, pero la sociedad requiere una mayor certidumbre. 
Necesitamos la seguridad que en los demás casos que se tramitan en la justicia, por supuestos casos de defraudación al Estado, no sufran injerencias de ningún tipo.
En tiempos en que la ciudadanía duda de la capacidad de sus representantes para resolver los problemas de la gente, la sola sospecha de que un fiscal o juez pudiera ser presionado en el cumplimiento de su deber, en cualquier sentido, es nocivo para el sistema democrático.
Es necesario despejar cualquier duda, los ciudadanos necesitamos estar seguros de que todos somos iguales ante la ley.


VÍCTOR ZIMMERMANN
Senador nacional por el Chaco - UCR