Wrangler Rubicón, el Jeep más bestial
Jeep no incorporaba motores V8 al Wrangler hace 40 años pero cuando se decidió eligió la puerta grande con la versión más radical de su catálogo, el Rubicon 392, equipado con un motor V8 de 6.4 litros que entrega 450 CV de potencia y nada menos que 637 Nm de par motor.

Este propulsor está asociado a una caja automática de 8 velocidades TorqueFlite con cambios de marcha precisos y la caja de transferencia Selec-Trac activa permanentemente lo permite que el Wrangler 392 acelere de 0 a 96 Kph en 4,5 segundos y alcance el cuarto de milla en 13,0 segundos. (Las prestaciones son en millas, ya que esta versión se venderá exclusivamente en el mercado norteamericano).

Además de su vigoroso motor, el Wrangler Rubicon 392 “Trail Rated” (tal su denominación completa) integra resistentes ejes Dana en ambos ejes, una relación final en el puente de 3,73, control del bloqueo del convertidor de par de la transmisión, neumáticos de 33 pulgadas de serie en llantas Beadlock de 17 pulgadas.

Con todo ello se logra el Jeep Wrangler más capaz de todos los tiempos con más de 25 centímetros de altura libre al suelo, articulación de la suspensión y maniobrabilidad mejoradas, ángulos de ataque/ventral/salida de 44,5/22,6/37,5 grados y capacidad de vadeo de hasta 82,5 centímetros.
Para trepar paredes
Es literal que el Wrangler puede trepar paredes ya que casi el 75 % del par máximo del motor está disponible justo por encima de la velocidad de ralentí del motor. Esto permite prestaciones emocionantes, ya sea acelerando de 0 a 60 mph (0 a 96 km/h) en 4,5 segundos o subiendo pendientes pronunciadas casi sin pisar el acelerador.



El motor V8 de 6.4 litros es toda una obra de ingeniería. Se trata de un bloque de cilindros de hierro fundido y tapas de cilindro de aluminio, mejoradas por un colector de admisión activo, distribución variable del árbol de levas, dos bujías por cilindro, válvulas de escape rellenas de sodio, válvulas de admisión de vástago hueco y pulverizadores de refrigeración de aceite en los pistones.

El motor del Wrangler Rubicon 392 está equipado con un sistema de lubricación “en seco” lo que evita el carter/deposito haciendo que con mucha inclinación el motor no pierda capacidad de lubricación.
Para no convertirse en un monstruo devorador de nafta el motor incorpora la desactivación de los cilindros que cambia sin problemas y suavemente al modo de cuatro cilindros y de alto ahorro de combustible cuando la demanda de potencia es baja, como al conducir por una ruta llana.
Una bomba de combustible de alto rendimiento montada en el tanque mantiene el motor V8 alimentado incluso en las condiciones más exigentes que es cuando el presupuesto se va a las nubes, pero la diversión no tiene precio.











