Interrupción: El teatro salta a la pantalla
Marcelo Salazar (dirección) y Diego Sánchez (actor), llevaron las tablas desoladas por las restricciones de la pandemia a un corto de 17 minutos que reflexiona sobre cuánto de ficción hay en la realidad.
El teatro de Charata “Cooperativa Siglo 21”, abrió sus puertas el viernes 12 de marzo, tras más de un año cerrado. La obra, quizás como una analogía del presente en esta “nueva normalidad” no es sobre las tablas, sobre el escenario, aunque allí se desarrolla y allí la vemos reflejada.

Interrupción se realizó gracias al aporte, del Plan de incentivo al sector audiovisual, que llevó adelante en 2020, el Departamento de Cine y Artes Audiovisuales de la provincia a través de fondos del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales). Por supuesto que con el empuje y las ganas de Marcelo Salazar, quien está a cargo de la dirección, y Diego Sánchez, quien lo protagoniza”.
Con la debida distancia entre asientos, poca concurrencia –por las limitaciones- y barbijos, comienza una nueva función. Diferente, sí. Hay que explicar que la escena se transforma, y la interacción con el público se registra por la presentación del corto y el posterior debate.
Con planos simples (americano o primeros planos y un plano general sobre el fina), Interrupción busca trasladar al espectador a esas primeras semanas de encierro e incertidumbre donde la ficción interrumpida por la realidad, debió parar. ¿Cuánto hay de realidad en la ficción y cuánto de ficción en esta nueva realidad?, la pregunta retórica queda en el aire.

Con una fotografía impecable, el relato es intenso en mostrar las emociones que, en este caso el actor (que podríamos ser cualquiera de nosotros), siente que su normalidad, ha sido frenada en un tiempo que transcurre como si no lo hiciera.
Tanto Salazar como Sanchez, debieron recurrir a recursos que no les son propios para poder filmar, editar e incluso contar a través de imágenes, en 17 minutos, lo que ha significado la cuarentena para el teatro y la cultura en general.
Para el actor, Diego Sánchez fue “un gran desafío, muy difícil”, actuar para cámaras, cuando sus personajes se transforman y viven el tiempo que él está en el escenario. Mientras que Salazar, remarcó lo difícil que fue incluir tantos factores diferentes como las luces, los planos, el guion, la edición.
Sin embargo, ambos reconocieron que este es el puntapié inicial para otros proyectos similares, y han aceptado el desafió de que una interrupción se convierta en una transformación.










