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Variedades de ciclo corto, la clave para el algodón en tiempos de sequía

En una campaña de fuerte estrés hídrico, los ensayos de nuevas variedades van mostrando el potencial.

CHARATA (Agencia). Los ingenieros José Tarragó y Nelson Nadal evaluaron el trabajo que se realiza en la Estación Experimental del INTA de Las Breñas con las nuevas variedades del cultivo del algodón.

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Los ensayos de nuevas variedades tendrán un informe final, pero ya se destacan las variedades de ciclo corto y la disposición de las hojas.

“Un año que, sin lugar a dudas, ha tenido muchos altibajos con las precipitaciones. Las condiciones climáticas, que fueron atípicas, y la pandemia nos afectaron bastante; y estamos viendo que dentro de los cultivos que se fueron adaptando a estas condiciones que tuvimos -de déficit muy importante-, el algodón, por ejemplo, lo hizo bastante bien”, resumió el ingeniero Nelson Nadal, de la EEA INTA Las Breñas.

“El mes que nos pasó factura fue febrero. No llovió ni siquiera las precipitaciones medias que nosotros estábamos acostumbrados a tener, y es allí donde el cultivo realmente necesita esas condiciones de agua para que su etapa sea más favorable”, agregó Nadal.

PICUDO

“Este año no tuvimos un ataque de picudo del algodón”, afirmó Nadal, y explicó que “el año pasado sí, los mismos entraron en los campos un poco tarde; pero en la actualidad no tuvimos ningún ejemplar ni en las trampas ni en los lotes. Fue un año que, en realidad, nos atacaron otras plagas como el pulgón en sorgo, chinches en soja y algodón; pero el picudo, nada como para que podamos preocuparnos”.

ENSAYOS DE NUEVAS VARIEDADES

José Tarragó hace muchos años trabaja con el algodón, en la EEA del INTA de Las Breñas, y junto con Nadal están trabajando en ensayos con el cultivo. Esta campaña ha sido particular, por la incorporación de las nuevas variedades que ya están disponibles en el mercado, pero que aún están siendo probadas en diferentes ensayos, como el que funciona en la Experimental del sudoeste chaqueño.

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Las nuevas variedades de INTA tienen muchas cualidades que vienen a reforzar la resistencia del cultivo ante el estrés hídrico.

Con base en su experiencia, Tarragó afirmó, contundente, que las nuevas variedades introducidas al mercado son “un gran aporte al sector algodonero”. “En la presente campaña, si bien la disponibilidad de unas variedades en cuanto a cantidad de semillas eran bajas, en INTA realizamos ensayos para ir conociéndolas; y ahora sí disponemos de variedades más contrastantes en cuanto a la estructura de planta, ciclo de cultivo pensando en adecuar el sistema de producción, sea estrecho o convencional, en distintos ambientes y lotes, sistemas de producción o las rotaciones”, agregó.

Tarragó destaca esta particularidad: la posibilidad de elegir una variedad que se adapte a la necesidad del productor. “Estábamos acostumbrados -hasta no hace mucho tiempo atrás- a usar dos. Hoy, dentro del proyecto tenemos variedades nuevas como Guaraní, Inca, Guazuncho IV, y la tradicional Guazuncho 2000, resistentes a Glifosato. También las convencionales, como Delta Pine, y otras que se sembraron en sistemas estrechos, a 50 cm distanciamiento entre hilera con una densidad alrededor de 240.000 plantas por hectáreas o 24 plantas por metro cuadrado”, destacó.

LA PRUEBA DE FUEGO

La campaña plantea una situación muy crítica, en cuanto al estrés hídrico, en la floración de los cultivos. “En las variedades que están sembradas más largas o los cultivos están sembrados a metro. Nosotros con este distanciamiento lo que hacemos es achicar un poco el ciclo de la variedad, o sea es una variedad un poco más corta, sembrada en este distanciamiento a 52, con alta densidad”, señaló el ingeniero.

Tarragó explicó que, de esta forma, “acorta el ciclo, un poco, en enero; y aprovechamos para fijar las cápsulas de la primera parte de la floración al final, ahora que ya terminó el ciclo de estas variedades cortas, cuando la otra variedad más larga está terminando y tiene todavía pimpollo que ya van a abortar por esta situación”.

Al igual que la soja, las variedades de ciclo corto están reaccionando mejor al estrés hídrico. En este sentido, Tarragó explicó que “los dos cultivos, tanto algodón como soja, son los que tienen una coloración escalonada en el tiempo; entonces lo que hacen es poder compensar algún evento de estrés que se suceda en el camino. Claro que a veces el estrés es más prolongado y en estos casos la variedad corta es la que juega a favor ante esa situación extrema de déficit hídrico”.

“Esto, sin dudas, es una gran noticia para el sector algodonero. Digamos, poder contar con un mayor número de variedades para poder elegir la que mejor se adapte a cada situación”, remarcó.

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