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Impacto del coronavirus en la producción de algodón y la industria textil

La actual cosecha algodonera argentina comenzó en un contexto difícil no solo por dificultades climáticas sino como producto de la pandemia del coronavirus que impactó y sigue impactando negativamente en los mercados mundiales, en especial en lo que se refiere a la industria textil.

La pandemia del coronavirus sigue impactando negativamente en los mercados mundiales, en especial en lo que se refiere a la industria textil.

Pero no todo es negativo porque hay ciertos sucesos que brindan esperanzas como, por ejemplo, nuestra provincia recuperó, aunque levemente, el liderazgo de siembra a nivel nacional.

También se presentaron tres nuevas variedades del INTA y se trabaja en otras instituciones para lograr nuevos algodones resistentes al clima y al destructivo picudo del algodonero.

IMPREVISIBILIDAD

La crisis de coronavirus trajo como consecuencia inmediata un nivel de imprevisibilidad extremo. A un año de la pandemia, es opinión generalizada del mundo algodonero que el algodón fue una de las materias primas más afectadas. No tanto a nivel de los precios, que se mantienen hoy día relativamente altos, artificialmente, sino a la destrucción de la demanda.

Entre marzo y abril 2020 las exportaciones mundiales cayeron 6,7% y las importaciones 6,5%. Los especialistas sostienen que entre el 16 de enero y el 15 de abril, los precios del algodón en el mercado a término de Nueva York se derrumbaron 27%.

Entre el inicio de la crisis en octubre 2019 y finales de marzo 2020, el volumen de algodón hilado cayó en 85%. Lo sabemos y lo sentimos en nuestro país: el coronavirus golpeó catastróficamente la industria textil nacional y mundial y, por lo tanto, a toda la cadena de valor del algodón. En ese mar, con final abierto, navegamos.

LA PRODUCCIÓN ARGENTINA

La campaña anterior y la actual 20-21 fueron atípicas, aunque siempre renace la esperanza cada vez que se inicia la cosecha, como ocurre este año donde las dificultades son mayúsculas. Por eso se hace necesario repasar los dos últimos ciclos para tener una idea acabada de la situación y, por qué no, de las perspectivas futuras a tener en cuenta no solo en la producción sino también en el consumo y, por ende, en la industrialización.

Según datos de la Dirección de Estimaciones Agrícolas, Subsecretaría de Agricultura, Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca de la Nación, en la campaña 2019/20 se sembraron en la República Argentina un total de 444.410 ha de algodón, siendo apenas unas 3000 hectáreas superior a la superficie de siembra de la campaña agrícola anterior (18/19).

Sin embargo, si se comparan las áreas cosechadas, vemos que si bien en ambas campañas hubo pérdidas por fenómenos meteorológicos adversos, el impacto de los mismos en la campaña 19-20 fue mucho menor que en la campaña anterior (se redujo el área sembrada en 8% comparado con 25% de reducción en la 18-19), llegando a cosechar 413.550 hectáreas.

En esta campaña todavía Santiago del Estero superaba en superficie al Chaco debido a que había implantado 190.650 hectáreas y cosechado 185.150 toneladas, mientras que el Chaco en ese mismo período 184.827 hectáreas y levantado 163.997 toneladas. Santa Fe sembró 44.800 hectáreas y recogió 40.800 toneladas.

En definitiva, estas tres provincias son las responsables de más de 90% de la superficie sembrada en todo el país.

En la campaña actual, 2020-21 donde se está cosechando el textil, el Chaco recupera el liderazgo nacional en cuanto a superficie implantando 205.700 hectáreas y Santiago del Estero 183.500, quedando luego para la estadística los rendimientos y lo que se perdió por las contingencias climáticas y plagas.

NUEVAS VARIEDADES

Si bien el clima no ayudó por la sequía en muchos sectores, en la campaña actual el INTA presentó tres nuevas variedades que tendrán que ser analizadas al término de la cosecha en cuanto a sus rendimientos. Los nombres de las variedades están inspirados en términos de los dialectos originarios de la región Noreste de la Argentina (los territorios fronterizos con Brasil y Paraguay) donde se desarrollan las principales explotaciones de algodón del país. Son ellas Guazuncho 4 Inta Bgrr, Guaraní Inta Bgrr y Pora 3 Inta Bgrr.

Los técnicos de la institución oficial resaltan el alto rendimiento de fibra de las tres variedades que se obtuvieron en los ensayos que duraron casi una década, y que rondan valores de entre 38 % y 41 %, lo que las coloca en excelente nivel comparativo con otros materiales actualmente en el mercado. Y también una gran resistencia a bacteriosis y a la enfermedad azul, tanto la típica como la atípica.

En la industria y también en distintos sectores relacionados con el textil se opina que se hace necesario relevante impronta a la cadena algodonera, es poner al algodón en el centro de la agenda productiva, debido a que es un cultivo que tiene efectos productivos muy relevantes en el mundo, además lo beneficioso que es para el país tener una producción y calidad en constante aumento. Más aún ante un nuevo horizonte fijado por la pandemia del Coronavirus.

 

Lo nuevo en algodón

El año pasado, después de 23 años de estudios, el grupo de investigación dirigido por Rathore en el Instituto para Genómicas de Planta y Biotecnología en la Universidad de Texas A&M y los químicos del ARS Robert D. Stipanovic y Lorraine S. Puckhaber en College Station, Tejas, descubrieron una manera para reducir genéticamente la cantidad de la toxina natural gosipol en la semilla de algodón.Stipanovic y Puckhaber trabaja

n en la Unidad de Investigación de Patología de Algodón, mantenida por ARS en el Centro de Investigación Agrícola de Llanuras Sureñas en College Station.

De acuerdo con el informe científico, el grupo de investigación mostró que es posible juntar lo que se conoce como la tecnología de interferencia de ARN (o RNAi en inglés) con un promotor de genes de semilla específica. En esta manera, se puede reducir significativamente los niveles de gosipol en la semilla de algodón sin reducir los niveles de gosipol y compuestos relacionados en el follaje. La presencia de estos compuestos en el follaje ayuda a proteger la planta contra un ataque por insectos.

La investigación fue publicada en una edición reciente de Proceedings of the National Academy of Sciences (Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias).

El Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura estadounidense levantó la prohibición al cultivo modificado, desarrollado por científicos de la Universidad de Texas.

Este algodón podría contribuir a paliar el hambre en el mundo porque, a partir de ahora y con esta variedad, la semilla de algodón podrían consumirla de distintas formas las personas y no solo los animales, como ocurría hasta el momento. La Escuela de Jardinería “José Ruchesi” de nuestra provincia está en contacto con investigadores de esa universidad para crear un algodón resistente a la sequía, además de investigaciones sobre el “picudo del algodonero”.

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