Tensión en el barrio Nuevo Amanecer por orden de desalojo
Con el pretexto de que construyen sobre la vía pública, el imperativo de la Municipalidad de Resistencia tiene en vilo a vecinos que viven en el lugar desde hace décadas.
Un pedido de desalojo expedido por la Municipalidad de Resistencia puso en alerta a las familias del barrio Nuevo Amanecer, a quienes notificaron que deben abandonar sus casas para ser demolidas con el argumento de que las construcciones están hechas sobre espacios de bien público.

Así lo narró a NORTE Gustavo “Freddy” Ortega, habitante del barrio que fue notificado del desalojo al igual que sus vecinos, con quienes comparte la incertidumbre de un momento así.
“No tenemos a dónde ir, estamos con el corazón en la mano”, expresó Ortega, angustiado por la dramática situación. La orden fue emitida el 26 de febrero por la secretaria municipal Otilia Aguirre, en la que se estableció un plazo de 15 días para que las familias dejen sus hogares o deberán ser desalojadas.
“Nos dice que somos un asentamiento cuando el barrio existe hace más de 40 años”, manifestó Ortega, afirmando que el lugar donde vive se encuentra completamente urbanizado, con servicios públicos pagos y calles enripiadas. “Tenemos servicios de luz, cloacas, recolección de basura, todo pagamos”.
El barrio Nuevo Amanecer está delimitado por las calles Gobernador Mansilla, Jericó, Belén y Fotheringham, y tiene viviendas de hace más de 40 años. Ortega, quien vive en el lugar hace 20 años, indicó que sus vecinos “son gente muy humilde y trabajadora”, y se preocupó por las familias con hijos discapacitados y por las madres solteras, las más vulnerables entre los vulnerables. Incluso él mismo tiene una hija discapacitada y está a cargo de un hombre mayor de 70 años, postrado en cama por una enfermedad.
Además, Ortega indicó que los vecinos cuentan con papeles de expropiación, que se firmaron cuando Gustavo Martínez, actual intendente de Resistencia, era diputado provincial. “Él firmó y selló el proyecto de expropiación de las tierras de este barrio”, remarcó el vecino.
A pesar de no contar con título de propiedad, Ortega sostiene que todos los vecinos cuentan con el certificado RUBH (Registro Único de Beneficiarios del Hábitat), entregado por el Ministerio de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial de la provincia. “En su tiempo el Gobierno venía para censar, hacían mantenimiento de calles, cortaban el pasto de los espacios verdes y hasta colocaron pilares de luz, y ahora quieren echarnos”, lamentó Ortega.
DESALOJO POR TRAMOS
Además de la orden que indica que el jueves 11 de marzo es el plazo límite para que las familias abandonen el lugar, hay otra orden emitida anteriormente que tiene fecha para hoy, siendo el primer grupo de familias que serían desalojadas.
“Esas son las familias que viven en la esquina de Mansilla y Belén, y las quieren desalojar con el pretexto de que sus casas obstruyen el camino porque están construidas sobre la vía pública”, señaló Ortega.
“A esas familias, la secretaria de Tierras Otilia Aguirre les dijo que tienen que desalojar, porque esas casas se deben tumbar”, contó Ortega, afirmando que “los vecinos estamos dispuestos a salir, pero que nos den una vivienda porque tenemos hijos, algunos con discapacidades y también gente mayor, no podemos quedar en la calle”.
“Los vecinos tienen miedo de perder sus casas”
El clima tenso del vecindario Nuevo Amanecer se acentúa a cada minuto. Los argumentos que bajan desde la Municipalidad de Resistencia se basan en que las casas deben ser derribadas debido a que se sitúan sobre la vía pública, pero Ortega sostiene que no es así.

En tal sentido, explicó que lo que busca el municipio es abrir un pasaje en medio del barrio, con una calle que atraviese la manzana. También quieren hacer un empalme con la calle Fray Bertaca, que da directo al Casino, quitando una parte del terreno construido para hacerlo. “Quieren ensanchar la calle Jericó para que dé con la Bertaca, pero para hacerlo tienen que derribar las casas de la gente que vive ahí, todas las casas desde Jericó hasta Fotheringham, es una locura”, indicó.
“Temen que venga Infantería a sacarlos de sus casas”, añadió Ortega, detallando que el barrio tiene cerca de 70 familias, y que la intimación fue dirigida en principio a unas 30 familias. “Yo soy uno de ellos, vivo con mi papá que es discapacitado y con mi hija, que también tiene discapacidad”, remarcó.
“Todo empezó el viernes 26 de febrero, cuando vino una camioneta blanca con personal municipal, y casa por casa empezaron a advertir sobre el desalojo, entregando las notificaciones. A algunos les dejaron la nota en el portón sin firmar”.
Con desesperación ante el posible desalojo, Ortega lamenta que se tire abajo el esfuerzo de muchos años de los vecinos por construir el barrio. “Hace 40 años esto era una laguna donde había algunas ladrillerías. Los vecinos en aquel momento trabajaron para rellenar con tierra, lo hicieron con su bolsillo y con su trabajo”.
También, aseguró que en el barrio no hay delincuencia. “Son todas familias trabajadoras. Hay albañiles, comerciantes, verduleros, mecánicos, gente que se la rebusca”. Por último, Ortega criticó el accionar de Otilia Aguirre, secretaria de Obras Públicas y Tierras, diciendo que “está empecinada en desalojarnos, quiere derrumbar nuestras casas”, al tiempo que afirmó que esperan que el gobernador Capitanich interceda, ya que tiene conocimiento sobre la situación del barrio. “Esperamos que encuentre una solución para nosotros, que hable con el intendente y le haga entrar en razón”.












