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Boca evitó una derrota ante Gimnasia gracias al buen pie de Cardona

n el Día de los Enamorados, el equipo de Russo perdía 2-1 ante Gimnasia en su debut en la Copa de la Liga Profesional pero, sobre el final, Cardona besó la pelota y ejecutó un tiro libre magistral para clavar el 2-2. Flojo estreno para el Xeneize.

Buen desempeño del Lobo en su visita a La Bombonera. Foto: Prensa Gimnasia.

En la boca del Lobo. Ahí se había metido el campeón del fútbol argentino. El bicampeón, vale. Con su imagen general y con su partido en particular. Ahí se había metido, es cierto, bastante antes de este debut, con ese ida y vuelta plantel-Consejo, con esas dudas que hoy se posan sobre el ciclo Russo, con las declaraciones de Tevez, con la fiesta de Andrada...

Pero ya en la cancha, el gol de Alemán, las señas de Riquelme desde el palco, las dudas defensivas, la falta de juego, de profundidad, de peso ofensivo, parecían potenciarlo todo. Hasta que apareció Cardona. Y su magia. Y su gol de tiro libre con beso a la pelota incluido. Como hacía Román. Como él, claro, muchas veces salvó a Boca...

El empate, de todos modos, deja sabor a decepción, no despeja los nubarrones, alimenta la incertidumbre. Sobre todo, por el contexto, por la localía, por el arranque, por la expectativa. La imagen de Boca no fue la que Russo esperaba con sus modificaciones tácticas. Al equipo le sigue faltando volumen de juego. Y todo, a pesar de Cardona. Y todo, a pesar de que Tevez se tiró atrás, otra vez atrás.

Demasiado atrás. Por eso, sus llegadas tuvieron el sello de los últimos tiempos: búsquedas más individuales que colectivas. De nuevo no hubo sorpresa. De nuevo no hubo cambio de ritmo. De nuevo no hubo dos contra uno, ni tres, ni cuatro. Es decir, de nuevo no hubo sociedades.

Zárate fue reemplazado por una lesión. Foto: Prensa Boca.

Por eso el 1-0 llegó como llegó, más allá de algunos remates de Villa y de Cardona, y de una aproximación de Tevez que no llegó a definir con claridad: córner de Cardona y palomita de Izquierdoz.

Hasta ahí, la única forma que Boca encontró para quebrar a un Gimnasia que en eso, en lo colectivo, se mostró mucho mejor con la pelota, más armado, incluso con más ideas a pesar de tenerla mucho menos. Por eso, también, el 2 a 2 llegó como llegó: también de pelota parada, también gracias al colombiano.

Exquisita pegada de Cardona que selló la igualdad entre Boca y Gimnasia. Foto: Prensa Boca.

Boca sufrió el debut, sufrió el partido y sufrió, sobre todo, por la banda derecha de su defensa. Con Villa más volcado en posición ofensiva, Gimnasia lo lastimó con los pases al vacío de Alemán y la movilidad de Miranda.

Y tanto Jara como Zambrano mostraron debilidad en la marca, en el cuerpo a cuerpo y también en el sentido del tiempo y del espacio. El peruano, de hecho, perdió a Guiffrey en el gol del 1-1(ayudado por Fabra, quien habilitó al defensor del Lobo) y casi le comete penal a Carbonero en el ST. Ni él ni el correntino justificaron sus titularidades por encima de Buffarini y Lisandro López.

En ese marco, el Lobo de la dupla Messera-Martini se sintió cómodo. Sobre todo, a partir de la conducción de Alemán, a quien ni Capaldo ni Varela supieron encontrar. El doble cinco del piberío xeneize también fue un punto flaco del bicampeón durante gran parte del partido. Tanto para contener como para jugar. Y así, desde la concepción, desde la salida, Boca lució demasiado estacionado, sin pases al vacío, sin conexiones. Previsible.

Gimnasia lo aprovechó. En el campo y también, en el arco rival, con ese gol de Alemán que profundizó la crisis futbolística de Boca en el partido (imposible no contemplar la influencia del clima externo con la imagen del equipo, casi un desenamoramiento a primera vista).

Russo movió otra vez la estructura: Salvio por el lesionado Zárate para acompañar a Tevez y otro pibe, Medina, para que Capaldo vaya de cuatro por Jara. Sin claridad, el campeón empujó al Lobo contra su arco. Pero el empate llegó por Cardona. Y tiene gusto a poco. A muy poco.

Fuente: Olé.