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San Lorenzo debutó con una victoria en la Copa de la Liga

San Lorenzo inició su participación en el torneo doméstico con un triunfo ante Arsenal y ya se vio la mano del entrenador. Un equipo intenso, con presión alta y que hace daño por los costados. Los goles fueron en una ráfaga.

Festejo del Ciclón. Foto: Prensa San Lorenzo.

Llegó Diego Dabove, señores. Hay un estilo claro en el que ya está trabajando San Lorenzo y se ven los primeros frutos. Demasiado temprano, apenas en los primeros diez minutos oficiales del ciclo, el nuevo entrenador pudo encontrar cosas de lo que llevó a Boedo.

Como en Argentinos, su Ciclón comenzó siendo un equipo intenso, que presionó muy arriba, hizo daño por los costados y terminó haciendo dos goles en los primeros ocho minutos de juego. El hincha de San Lorenzo debe quedarse tranquilo con este partido contra Arsenal.

Más allá de todo, de algunos sofocones y la merma del nivel -lógico por tratarse del primer partido- su equipo se reencontró con una identidad bien definida que había perdido en el último tiempo.

Festejo en el vestuario de San Lorenzo por el prometedor inicio de campeonato. Foto: Prensa San Lorenzo.

No es fácil ganarle al Arsenal de Rondina. No a un equipo que no tiene grandes nombres propios pero sí tiene un juego colectivo aceitado. El Arse, juegue quien juegue, siempre termina estando a la altura de las circunstancias. Arrancó dormido y para el cachetazo, pero se fue metiendo en partido pasito a pasito.

De movida se vio sorprendido por el Ciclón. Sobre todo con los desbordes, centros y goles. El primero de Pittón, casi abajo del arco, y el segundo de Di Santo, clave para que el delantero tome confianza después de un semestre pasado con muy pocas posibilidades.

El Arse, gracias a un cabezazo de Navas, frenó la sangría. El ST fue mucho más parejo, tal como se preveía antes del partido y pudo haber goles en cualquier de los dos lados.

Festejo especial del delantero Franco Di Santo. Foto: Prensa San Lorenzo.

Aquí, entonces, es donde se encuentran los mayores déficits que mostró el local. San Lorenzo mucho veces tomó riesgos innecesarios y quedó mal parado en más de una contra. Desde los pies de Soraire, los del Viaducto encontraron espacios detrás de la última línea y estuvieron cerca de llevarse un empate.

El local, de todas formas, también tuvo chances y un handicap que no tuvieron el año pasado: los hermanos Romero, aun sin brillar, fueron más que un buen recambio para Dabove. Se ilusiona San Lorenzo y tiene con qué.