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Té de acuarelas

María Belén Costantín tiene 21 años y nació en la ciudad de Resistencia (Chaco), donde vive junto a su familia. Está cursando el tercer año de la carrera de Ingeniería en Sistemas de Información.

María Belén Costantín.

‘Té de acuarelas’ será su primer libro de poesías y microcuentos, que se estima estará disponible a partir de marzo. El diseño de la tapa lo realizó la diseñadora gráfica Clarisa Obregón, y las ilustraciones, tanto de la tapa como del interior del libro, las hizo Agustín Gozski. Su autora afirma que pretende ser semilla de un trayecto en el que quiere seguir floreciendo y mejorando.

“Esto se debe a que si bien, siempre escribí, con el paso del tiempo me di cuenta de que no es solo una afición más si no algo que quiero hacer toda mi vida”. Como ama profundamente lo que hace y desea evolucionar en esta rama de la escritura, asiste a talleres y eventos literarios. “Comencé escribiendo prosa poética pero últimamente también me sumergí en la narrativa breve y así surgió la idea de combinar los dos en mi libro”.

Té de Acuarelas.

Nos comentó que este libro pudo ser posible gracias al apoyo de su familia, amigos, compañeros de taller y profesores que siempre la incitaron a que publique. “Agradezco al fondo solidario para proyectos culturales del Gobierno del Chaco que me ayudó con parte de la publicación”.

Participó de dos foros latinoamericanos de escritores y de Slams realizados en la ciudad de Resistencia. “Últimamente pude intervenir en competencias poéticas organizadas por gente de España en las que pude asistir gracias a la virtualidad y escuchar, ser escuchada por poetas de países como Colombia, México, España, Uruguay, Chile y Argentina”.

Tiene por hábito publicar algunos de sus textos en su cuenta de Instagram, “pero hace unos días probé un nuevo formato para subir mis trabajos a tiktok como Video poesía. Pienso que cada red social es un intermediario muy bueno entre lectores y creadores de contenido. Siempre me estoy informando sobre ello y tratando de ser creativa con mis publicaciones”.

Piensa en sus pares y desea fomentar la escritura en jóvenes. “Conozco muchos escritores marginados que no van a talleres por el prejuicio del que no haya gente novata o no comparten sus textos por el miedo al ‘que dirán’”.

María Belén nos explicó que su poesía tiende a ser bastante social si habla de lo que observa o lírica cuando habla de ella. “Siento que la poesía grita todo eso que a veces callamos por miedo o decidimos no ver. En microcuentos no tengo un tópico que se repita, pero me gustan los finales ambiguos o con sorpresa. Un buen cierre en un texto independientemente del género es clave”.

Sus participaciones que se pueden ver:

www.letrasypoesia.com/slam/temporada-1-fase- 1/  

www.instagram.com/p/CKq0JPGq7BH/?utm_ source=ig_web_copy_link  

www.instagram.com/tv/CKpE-uhKM2g/?utm_ source=ig_web_copy_link  (Min. 33:05) 

www.instagram.com/belen_cost/

www.tiktok.com/@belencostantin?lang=es 

Quinta estación

En otoño me nacieron flores.
Saqué a pasear a una de ellas
y se marchitó en mi mano.
En verano perseguí al sol
y me quemé congelada.
Fui sequía en primavera.
Lloví cenizas en invierno.
En la noche más fría de verano
caminé hacia el fin del mundo
y te conocí.
Llovimos tanto que ahogamos desiertos.
Florecimos en cemento.
Fuiste quinta estación
y en el día más caluroso de invierno
me encontré.

Más mortal,
menos persona

Para el aislado la vereda parece otro
mundo, pero con sol.
Para los que no les queda otra, la vida
sigue casi igual, pero con una sonrisa
muda y menos aire.
Para los que tuvieron mala suerte,
que en paz descansen.
Pocos se mueren del miedo.
Las disparidades vuelven.
Pisamos las raíces que apenas renacen.
Con el tiempo aprenderemos a vivir
en el desastre.
Día 187.

Día 50

“Un afiche de un terrateniente que quiere ser gobernador
flotaba encima del hombre sin nombre, sin casa y sin amor”,
Barbijo Azul – Julián Hernández
La periferia arde siempre pero hoy,
bajo un mismo sol,
ardemos todos.
Los pies de cuero, los descalzos,
la madera, el cemento,
hasta la tierra más escondida en la sombra
se quema y ya no nos importa.
En una enredadera de fuego
muy pocos contamos los días,
otros lo viven
y lo demás no se habla.
Las esquinas se sienten solas,
se enmudecieron las noches,
el vecino chismoso se aburre,
y el que se siente solo se muere más rápido.
El latido se invirtió y a los aplausos de las nueve le bajaron
el volumen.
A la empatía le pusieron fecha de vencimiento
y del caos no se sabe el fin.

Microcuentos

El descalzo y el de cuero
Cuando el día llega hasta la suela más dura se vuelve carne y el piso arde.
Su mejor amigo le falló
y en la puerta de la casa esperó para morderlo.
Fugaces
La calle es su más grande mansión
de la cual pagan un alquiler a un precio muy caro: su niñez.

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