Desarrollo humano basado en la naturaleza
La humanidad ha logrado un progreso extraordinario en los últimos 200 años. Sin embargo, ese avance trajo a su vez también una fuerte presión sobre la diversidad biológica que, en algunas regiones, llega al borde del colapso.
Ese descuido del planeta generó alteraciones de los sistemas de los que depende la supervivencia humana. La pandemia de Covid-19 es un ejemplo del debilitamiento de ecosistemas que, si se recuperan, servirán como escudo protector para reducir el riesgo de nuevas amenazas.
El último informe sobre el Desarrollo Humano elaborado por la Organización de Naciones Unidas advierte que el nuevo coronavirus, que casi con seguridad pasó de los animales al ser humano, permite vislumbrar un futuro en el que las tensiones que experimenta el planeta reflejan las que afrontan las sociedades.
El documento advierte que desde las primeras noticias del virus y al cabo de unos pocos meses, el patógeno amenazó con revertir el desarrollo humano y puso en evidencia las debilidades de los actuales sistemas sociales, económicos y políticos.
Enumera, además, los problemas que aquejan al mundo actual: crisis climática, colapso de la biodiversidad y acidificación de los océanos entre otros fenómenos de una larga lista de fenómenos que llevaron a muchos científicos a señalar que, por primera vez, el planeta ya no influye en los seres humanos como ocurría hace muchos siglos atrás, sino a la inversa.
El informe sobre Desarrollo Humano de la ONU recuerda que esto es lo que se conoce como Antropoceno -la Edad de los Seres Humanos-, es decir una nueva época geológica. Y frente a esta nueva etapa plantea la hipótesis de que solo la capacidad de actuación y el empoderamiento de las personas pueden impulsar las medidas necesarias para que se recupere el equilibrio con el planeta y, a la vez, se avance en la construcción de un mundo más justo.
Los expertos de la ONU advierten que la humanidad se encuentra en un momento sin precedentes en la historia, en el que la actividad humana se ha convertido en una fuerza dominante que afecta a los procesos clave del planeta. Estos efectos interactúan con las desigualdades existentes y amenazan con revertir el desarrollo de manera significativa. ¿Qué se puede hacer para evitar males mayores? La respuesta del informe no es nueva ni desconocida, pero no por eso menos relevante.
La ONU remarca que cambiar esta trayectoria requiere una gran transformación en la forma de vivir, trabajar y cooperar en las sociedades actuales. “Este cambio requiere nuevas normas sociales y mejores incentivos, así como trabajar con la naturaleza y no contra ella”, señala el documento del organismo internacional que, más adelante, sostiene que la cooperación en busca de la equidad, la innovación y una adecuada gestión del planeta pueden orientar las acciones hacia los cambios transformadores necesarios para impulsar el desarrollo humano en esta nueva etapa de la vida humana en el planeta.
Entre los cambios que se necesitan se mencionan las decisiones de compra de los consumidores y lo que las empresas producen y comercializan, así como las elecciones de los inversores y las formas de cooperación de los gobiernos. Se habla también de una nueva generación de soluciones basadas en la naturaleza para proteger los ecosistemas, gestionarlos de manera sostenible y restaurarlos, simultáneamente promoviendo el bienestar de la población.
Estas soluciones -observa la ONU- se basan en la equidad, la innovación y la gestión de la naturaleza. Sobre este último punto, se remarca la necesidad de impulsar la regeneración de la naturaleza mediante la protección y el uso responsable de los recursos. Además, se destaca la participación y la iniciativa de la población indígena y las comunidades locales, un punto que debe despertar mayor interés en una provincia como la del Chaco que tiene un gran porcentaje de su población perteneciente a comunidades originarias.
La ONU asegura que muchas decisiones locales y comunitarias tienen un impacto sustancial a escala mundial y recuerda que los sistemas económicos, sociales y planetarios están interconectados, por lo que las decisiones locales pueden tener repercusiones en otros lugares y en múltiples ámbitos.
Sin embargo -advierte el organismo- para que estos mecanismos sirvan a un cambio transformador a gran escala, es necesario adoptar un enfoque sistemático en lo que respecta a su contribución; esto es lo que se denomina desarrollo humano basado en la naturaleza.










